domingo, 1 de febrero de 2026

Letrillas


Thomas Carlyle


Ignacio Ruiz Quintano

Abc


En mi barrio se va la luz unas tres o cuatro veces al día. Bueno, dicen que el socialismo real siempre fue eso: apagones, racionamiento –de momento, sólo de luz y agua– y unos ministros muy farrucos que, a nada que se les lleve la contraria, piden detenciones. Ahora, ¡robar!... “¡No voy a consentir que se acuse al PSOE de robar!”, ha dicho, con la vena de la frente bien hinchada, como dice Carlyle que le pasaba a Mahoma cuando se cabreaba, un concejal socialista que atiende por señor Iglesias. Y con razón. Resulta que el concejal de los guardias, señor Calvo ¡este hombre se llama como el encargado del Supersol de mi barrio!–, había acusado a los socialistas municipales de intentar “robar documentación”, con lo cual al señor Iglesias no le quedó más remedio que levantarse como una torre de coraje en defensa de sus señas ideológicas: apagones, racionamientos, ministros farrucos... lo que se quiera. Pero “robar”, mire usted, señor Calvo, no. ¡Hasta ahí podíamos llegar! Desde un punto de vista estrictamente ideológico, con el real socialismo, en efecto, nadie que no sea socialista puede llegar a nada, hasta el punto de que, cuando los ministros no piden detenciones de quienes no llegaron a pegar a Bono, piden sanciones para los que lleguen a “derrochar” bienes. ¡El derroche! He aquí, precisamente, lo que escandaliza de Gallardón, a quien los chistosos de guardia llaman “Gay-ardón”, como queriendo dar a entender que Gallardón, además de un tecnócrata redomado, es melómano. Para mí, un melómano es un amigo de fabricarse su propia siringa, como aconsejaba el viejo verso griego del bucólico: “No es preciso, hijo mío, tener para cada cosa necesidad de otro. Es preciso que tú mismo te fabriques tu siringa.” Gallardón no ha hecho otra cosa que fabricarse su siringa desde que está en la política, lo cual molesta muchísimo a un tal Paco Pol, líder de un Club de Debates Urbanos, que va cantando contra Gallardón y su “Estado de Obras” unas letrillas sinsorgas que parecen escritas por Moncho Alpuente. Ya estoy viendo el próximo monumento de progreso en Madrid: “La sociedad civil a Paco Pol.” Y ahí va a estar hasta que San Juan baje el dedo.