jueves, 28 de abril de 2011

El "¡oooohhhh!" de Pep Guardiola

Bahamontes, arquetipo del actual joven hispánico

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Económicamente, y desde el fondo de los tiempos, España es una hormiga que mima al pulgón de la política a la espera de sus secreciones azucaradas. Y, sin embargo, la juventud, según las últimas encuestas, no conoce el proceso y tampoco parece muy interesada en conocerlo. ¿Por qué?

Decimos “juventud” y no “los jóvenes” porque eso dice que hay que decir el catón de la Educación para la Ciudadanía o Formación del Espíritu Nacional, que se reduce a inculcar en la juventud las dos ideas populistas del franquismo: la bicicleta para el asfalto, y para la vida, el “haga como yo, no se meta usted en política”.

La juventud española se mueve en bicicleta y no se mete en política, salvo los sobrinillos de los que ya están metidos, “porque alguien tiene que continuar”. Es famosamente el caso de Bibiana Aído y Leire Pajín, que no van en bicicleta, pero que tienen cara de hacerlo, y que no saben de política, pero que están metidas en política, como sus padres.

Rusia y España, unidas como fuerzas hermanas... Y sólo se verán tractores y manzanas, panes y juventud sobre la tierra–cantaba Miguel Hernández, el poeta cabrero del disco de Serrat.

Luego vino Franco y lo que se vio entre la juventud eran bicicletas, que es una cosa que el español lleva en el alma desde Echegaray, que fue Nobel de Literatura y presidente de la cosa ciclista, y ahí tenemos ahora a Contador, y antes a Indurain, y antes a Perico, y antes a Ocaña, y antes a Bahamontes, ganando todos los veranos el Tour de Francia, ese país que nos fascina por su facilidad para pasarse la vida haciendo revoluciones para volver al antiguo régimen...

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Sevilla 2011. A vueltas con Oliva Soto

La fragoneta de Oliva

José Ramón Márquez

Hoy, los Alcurrucenes. ¡Cómo estará la cosa como para que en los cuatro días toristas tengan que meter la de Alcurrucén! De entre tantos toros como crían los hermanos Lozano, es normal que salga de todo. Lo que tocó hoy en Sevilla fue del tipo manso y descastado. Se sabe eso, entre otras cosas, por la forma en que no se arrimaban a los tableros de salida, por las peleas bravuconas en el caballo rematadas con ese airoso salir de naja sin atender a capotes o por su tardanza en acudir a banderillas y en enterarse que los capotes o las muletas iban con ellos. Mansedumbre y descaste, en suma, la mezcla que administrada en tandas de seis píldoras puede producir somnolencia. Pese a todo hubo algunos que, como dice esa repugnante terminología moderna, ‘se dejaron’, pero ésa es otra historia que viene a continuación.

Hoy estaban encartelados Oliva Soto, Rubén Pinar y Miguel Tendero. Parece mentira que en Sevilla se haya colgado este cartel, pero ahí está para demostrar que en Sevilla también saben hacer carteles cachondos. El cachondeo de hoy, la guasita sevillana que diríamos, vino con toda seguridad de la mano de Canorea, una para ti y pones a Oliva Soto, y de Ramón Valencia, dos para mí y traigo al Arenal al monte y a la ciudad, a Pinar y a Tendero, que son de Albacete, y eso es sacramento que imprime carácter.

Oliva Soto sale de Sevilla más o menos como entró, y eso no debería de haber ocurrido. Oliva tendría que haber salido con fuerza de estas dos corridas y, sin embargo, se ha quedado como estaba. Le faltó ambición. Hoy tuvo un torito que iba y venía, tenía al público con él, tenía todo a favor y, lo mismo que el otro día, le falló el corazón. Le bastaron los oles que le gritaron y las palmas que le dieron y con tan poca cosecha se conformó. Mal asunto. Saludó a su primero por verónicas huidas, esto es que según el toro trataba de largarse a los chiqueros, él le ponía el capote. Eso no es exactamente lo que se dice ganarle el terreno al toro, pero hubo muchos que eso lo jalearon, para demostrar de nuevo la razón de Rafael el Gallo cuando aseveró que ‘hay gente pá tó’. Luego unas cositas más pintureras que necesarias, el derechazo por aquí y por allá, los pases de pecho sensacionales y el pinchazo en hueso, que ya ni siquiera se pide que haga bien la suerte, pero que por lo menos le meta el acero al bicho donde sea. Y en su segundo, lo mismo, pero en menos. Resultado, Oliva ahí sigue lo mismo que cuando llegó.

La primera parte de la Albacete Connection vino con Rubén Pinar. Nos esperábamos al clon de July y por lo que sea ni eso salió. El hombre venía muy circunspecto a La Maestranza, con el aire de hacer las cosas bien, despacito, con gusto. Por ejemplo eso que hacen tantos toreros de avanzar milímetro a milímetro hasta una posición especial, sólo de ellos conocida, en la que presentarán la muleta al toro. Eso lo hizo Rubén unas cuantas veces. Luego resulta que nunca el sitio elegido con tanto cálculo, el terreno tan milimétricamente fijado, eran los que debían ser y entonces se notaba la impostura de tanto cálculo y medición, que te das cuenta que lo hace para entretener al público y tratar de estar lo que se dice ante el toro lo menos posible. Lo del cite con la muleta retrasada creo que no debe ser censurado, pues es forma propia de la tauromaquia contemporánea, pero queda señalado.

El tercero era Tendero y a él le tocó torear el sexto toro llamado Pianista, número 66, etiquetado por la Ciencia Veterinaria Hispalense como ‘sardo oscuro’, que por lo que se ve también hay el ’sardo claro’. Misterios de la veterinaria o de la Manzanilla de Sanlúcar, vaya usted a saber. Este Pianista se ofreció a Tendero para que con él mostrase su ciencia taurómaca y gracias a la tontuna de su embestida se pudo comprobar con precisión la pésima colocación del torero, su antiestética forma de citar, la forma de rematar los pases quedándose -casi siempre- fuera o muy fuera y la suerte del pase por alto al aroma de alcayata, con el culillo en pompas y el cuerpecito echado hacia adelante, componiendo una mueca deleznable del pase de pecho. Comprobamos con claridad que Tendero sigue en el mismo sitio que le dejamos el año pasado.

Y luego, las otras cosillas. Que se tolere que el caballo esté andando a contra mano con tres toreros en la popa, dos toreros en la proa, uno al costado derecho y dos monos al costado izquierdo es más propio de una plaza de carros que de una Real Maestranza; que el toro en su bobalicona huida vaya pasando, uno, dos, tres, cuatro, cinco capotes y que ninguno sea capaz de sujetarlo es algo que no se ve ni en Fuente el Saz; que el torero decida por su cuanta llevarse el toro a picarlo donde el reserva porque a él le da la gana y que nadie le llame la atención es de abandono del ejercicio de la autoridad.

Lo de los Presidentes en esta Maestranza es de chiste muy, pero muy malo.


El paseíllo

La presidenta pelirroja de la Maestranza

Brindis de Oliva

Prólogo de Oliva

Epílogo de Oliva

Tocata y fuga de Oliva

El mejicano del Sol

Jueves, 28 de abril

EL QUIJOTE

-Aquella tarde era lunes, porque nos tocaba leer el Quijote. Mientras Vergara leía lo del yelmo de Mambrino, que ninguno sabemos lo que pueda ser, ni siquiera don Julio, le dio la angustia a Jinojito y se cayó al suelo desde el pupitre.
JINOJITO EL LILA / JAIME CAMPMANY

Ignacio Ruiz Quintano

miércoles, 27 de abril de 2011

Real Madrid. El sueño de Wembley


-Hasta quienes no tenemos nada que ver con el fútbol, estamos insobornablemnte reunidos con el Real Madrid.

César González-Ruano

Pep Guardiola & Charlie Rivel

Charlie Rivel

EMIRATO DE GETAFE

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Qué lindo, levantarse en domingo y saber que por la tarde juega Maradona, dijo una vez Menotti. Pero lo verdaderamente lindo es levantarse entre semana y saber que por la noche jugamos contra el Barcelona, como de un tiempo a esta parte nos pasa en Madrid. Hoy, Copa de Europa, que en el siglo veinte se repartió así: siete para el Madrid, una para el Barcelona; y en lo que llevamos de siglo nuevo: dos para el Madrid, dos para el Barcelona. Luego la urgencia de ganar o perder es para el Barcelona, cuyo entrenador, Pep Guardiola, el ídolo de todos los caballeros indecisos, ha pasado de ser el santón Lanza del Vasto a convertirse en aquel Charlie Rivel que lloraba como un coyote enamorado. De tanto llorar, Platini le ha colocado un árbitro alemán devoto de Messi, ese “Balonazo de Oro” del Bernabéu que ni lee (Guardiola le ha pasado “Bella del Señor”, sin éxito) ni presenta excusas (por el balonazo), pero que gusta mucho al alemán del pito, que quiere que le dé su camiseta.

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Sevilla 2011. La tarde de los Dolores Aguirre. Si Vas a Calatayud...

Día de poda a la hora de los toros

José Ramón Márquez

No me llames Dolores, llámame Loli, Loli Aguirre, o la del bote, porque no se puede mandar a Sevilla una corrida con estas hechuras si, como presume, su ganado es Atanasio Fernández y Conde de la Corte. Toros anovillados, sin remate, descolgados, pobres de cara, feos, blandos, mansos, lo único que trajeron fue mala leche, que algo es algo, y casta, eso que tanto molesta a los toreros poderosos y a los toreros artistas.

Creo que la señora ésta llevaba siete años sin venir por Sevilla y, flaco servicio que nos hace, creo que por lo visto esta tarde se puede tirar otros siete sin volver, porque sobre todo no es admisible la falta de presencia de esta corrida. Producía una gran desilusión ver esas pobres anatomías correteando por el albero, y eso cuando no estaban despanzurradas.
La principal censura, pues, debe ser para esos toros que nunca debieron venir al Baratillo, o mejor dicho, para su descuidada ganadera, que nunca debió embarcar esa corrida.

Pero no todo es para Loli. Lo segundo va para los toreros. Pondremos sus nombres: Paco Peña, Pepín Monje, Manuel Muñoz, Juan José Domínguez, Juan Carlos de Alba, Pedro Mariscal, Rafael González Amigo, Raúl Ruiz y Lucas Benitez eran los que iban a pie y Tito Sandoval, Germán González, Agustín Romero, Juan A. Carbonell, Juan Carlos Sánchez y Francisco J. Sánchez iban transportados por un penco. Entre todos ellos sin excepción dieron la lección magistral de las cosas mal hechas, a destiempo, sin arte, razón o utilidad, mostraron a quien las quisiese aprender las cosas precisas para hacer aún peores a los ya de por sí deplorables toros de la Loli Aguirre y para quitar las ya de por sí escasas posibilidades a sus matadores.

Creo que siempre se echa la culpa al toro de todo, que a fin de cuentas está muerto y no se queja, pero creo también que debería analizarse la deleznable labor que en la ruina de la tarde han jugado unos toreros que han recortado a los toros, que les han enseñado lo que no debían, que han pasado en falso o a la media vuelta, que han picado como y donde han podido, mandando más que los matadores, que han hecho a los toros muchísimo peores de lo que ya eran, puesto que sus capotazos, sus varas y sus banderillas no han servido para nada bueno.

Y luego, la Autoridad. Presidir una corrida no es estar ahí sentado dándose pisto y haciéndose el importante. Presidir una corrida es ser el responsable de que haya un orden en todo lo que se hace en la Plaza mientras dura el festejo. El espectáculo de un puñado de toreros desperdigados por la plaza a derecha y a izquierda del picador, con el toro a lo suyo, con un matador ensayando verónicas al aire, cada cual donde le da la gana y el dragqueen con su traje negro, sus botitas de montar y su plumerito en el sombrero pasando de todo en el callejón, es la pura negación del trabajo de la presidencia de una corrida de toros. Mantener toros manifiestamente inválidos en el ruedo es ponerse de parte de la Empresa y no del espectador. Permitir un juego de escamoteos con un toro que se echa, que lo mato, que se levanta, que lo apuntillo, que me tira un derrote, que se vuelve a echar, que lo descabello, que lo apuntille ése, que se tumba y no se muere, y así hasta que el bicho la palma de muerte natural, es hacer una grave dejación de la autoridad. El presidente se llamaba Julián Salguero Villadiego y, en lo tocante a todos los aspectos de su responsabilidad, hoy optó netamente por tomar el camino de su segundo apellido.

Y por último los toreros. Antonio Barrera estuvo hecho un tío con sus dos toros. Tragó lo indecible y a la mala baba de sus oponentes y a la nefasta ayuda recibida por su cuadrilla opuso su firmeza y su torería. ¿En el primero, mejor? ¿En el segundo? Da igual. Estuvo en torero respetable y decoroso. Me hubiese encantado ver al Super Power July con cualquiera de estos dos toros, a ver si refrendaba lo del torero poderoso eso que dicen de él.

Salvador Cortés estuvo espeso. Resulta difícil censurarle con lo que tuvo enfrente y con la poca ayuda que recibió de los suyos, pero la verdad es que se puso pesado.

Alberto Aguilar vino con un vestido espantoso de berenjena y oro –berenjena gratinada, diríamos- y padeció en sus carnes lo que es no hacer bien las cosas. Se descubrió mucho desde el inicio de la faena a su primero y el toro en seguida se orientó; él no cejó en descubrirse y, cuando creía que el toro estaba ya entregándose, el bicho le puso los pitones en el pescuezo, que eso aflige al más pintado. En su segundo presentó idénticas maneras y, la verdad, no nos dejó un gran sabor de boca de cara a las dos corridas que le esperan en Madrid, Escolar y Cuadri. Como sus compañeros de terna, tampoco recibió una ayuda estimable de su cuadrilla.
La corrida, mala. ¿Y por qué no nos hemos aburrido?


El paseíllo

Antonio Barrera se puso con el capote...

...con la muleta...

...y con la espada

El panorama de Alberto Aguilar

El abogado, el crítico y el profesor

La puesta de sol en la Maestranza

Miércoles, 27 de abril

ZULOAGA

-Zuloaga tiene momentos de gran pintor y momentos de pompier, un raro pompier que imita al Greco. Franco lo metería en los billetes de 500 pesetas.
DEL 98 A DON JUAN CARLOS / FRANCISCO UMBRAL

Ignacio Ruiz Quintano

martes, 26 de abril de 2011

Otra de seny

-El Barça ha expulsado a los violentos, el Madrid no lo ha hecho porque su historia a partir del franquismo se basa en la violencia institucionalizada.

Click

Adiós a la máquina de escribir

-La última fábrica de máquinas de escribir que todavía existía, en la India, ha cerrado.

Barcepundit

Chernobyl, 25 años

Aquel 26 de Abril del 86

CLICK

"Los alimentos son algo demasiado importante para dejárselo al mercado"

-¿Qué ocurriría si las tiendas de comestibles fuesen como las escuelas públicas?

Vía Barcepundit

Silencio a la madrileña

Rosco (flechado) en pleno ermón de su Montaña
el Domingo de Resurrección


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Para aficionar a la gente al tenis, en Madrid han empapelado las vallas con el siguiente reclamo publicitario: “Su grito alcanza los 101 decibelios, igual que una sirena de policía.” Y ponen la foto de una Lílí Álvarez moderna (“yo nací, perdonadme, en la edad de la pérgola y el tenis…”), que es como si para aficionar a la gente a la ópera pusieran la foto de un Pavarotti con los kilómetros por hora que alcanza su revés. Bien, pues a pesar de la ópera y el tenis, yo no creo que la gente esté por los gritos. En la corrida del Domingo de Resurrección hubo seis toros con sus correspondientes seis silencios. El silencio de Las Ventas no es el silencio de La Maestranza, que es un silencio impostado: en la tauromaquia sevillana, como en el tenis madrileño, no está permitido hablar para así poder escuchar los gritos de las tenistas y los toreros, que el grito es el último grito de la psicología, cuyos profesionales lo recomiendan para quitarse de encima el miedo y el estrés. En los toros el auge del grito ha coincidido con la decadencia del volapié. Es natural...

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La Maestranza de Morante y Arrabal

El grito

Sevilla 2011. La tarde de Oliva Soto con los condesos

La Maestranza a la espera de los condesos

José Ramón Márquez


Conde de la Maza en Sevilla. Por fin toros en el Baratillo, después de tanta inmundicia en la vieja plaza tan a menudo profanada. El Conde se trae seis pupilos de diversas trazas, no se puede decir que sea una corrida pareja, pero no se puede negar que es una corrida seria, muy seria.
Lo que a uno le hubiese gustado es que los toros del Conde de la Maza hubiesen venido cortados por el mismo patrón, toros iguales en tipo y en hechuras, pero el hecho es que la corrida no ha sido homogénea en presentación, aunque sí de una gran seriedad y respeto. Ya me hubiese gustado ver a los tres de ayer, al poderoso y a sus coleguis el verónicas y el muñecas ante estas seis prendas que se trajo el Conde a Sevilla.

Bueno, como estas cosas son imposibles, pues nos quedamos con lo que hay, que es Luis Vilches, Iván Fandiño y Oliva Soto, que si esto de los toros tuviese una mínima lógica de espectáculo, hoy se tendrían que haber anunciado esos que se enseñorean de los carteles y de los titulares mercenarios para darse auténtica importancia con los bichos que dan importancia de verdad, que no son los que se dejan hacer, sino los que meten miedo.

Habría que haber visto estos toros bien lidiados, con bregas adecuadas, con picadores dispuestos a hacer las cosas bien, con toreros entregados. A cambio tuvimos las bregas basadas en el recorte y el capotazo sin ton ni son y los lanzazos traicioneros y medrosos. Tauromaquia moderna de la época, según algunos, en que se torea mejor que nunca y en la que, a mi humilde entender, más se olvidan las reglas básicas del toreo.

Luis Vilches es un torero honrado. Trató de poner en marcha su idea frente al primero, el más pequeño del encierro, llamado Limpiocero, número 88. Trató de hacer valer su distancia, que no era la del toro, y ese error de origen le estropeó el pasodoble. El torero no quería la distancia del toro y se iba a la que para él era cómoda, porque el torero está generalmente más a gusto cerquita del toro que viéndole correr hacia él. No fue capaz de entenderse con el bicho y la cosa quedó en nada. Ganó el toro a los puntos porque Vilches jamás le mandó.
Su segundo se paró en el tercio de muerte y eso fue una gran tabla de salvación para el de Utrera, que seguirá donde estaba antes de venir a Sevilla.

Iván Fandiño tuvo también un toro que sí y uno que no. Se amontonó por igual en ambos y su labor no dijo nada; cero grados, ni frío ni calor. ¿Quién le trajo y por qué?

Oliva Soto trajo lo mejor y lo peor de la tarde. Lo mejor en su finura y en su naturalidad no impostada, en la verdad de su toreo con la zurda, en sus necesarios pases de pecho, en sus cites a distancia haciendo galopar al toro, en el brillo y en el mando de una extraordinaria tanda de naturales. Lo peor en su falta de ambición para resolver la faena a su primero con más rabia, con más ganas de llevarse por delante el triunfo en La Maestranza, en entregarse, en irse detrás de la espada. En su segundo estuvo peor. Sin embargo, este torero tiene algo y por lo que a mí respecta mantiene el crédito. El miércoles vuelve.

Hay ganaderías como ésta de hoy que están obligadas a estar siempre bien. Mientras que a otras se les permite todo, hay algunas que no pueden fallar. No cabe duda de que los mercenarios atacarán con saña esta corrida, porque todo lo que huela a casta debe ser eliminado de la circulación cuanto antes en beneficio del odioso pensamiento único; no cabe duda de que unos toros como los de hoy que demandan las cosas bien hechas, que aprenden y que se entregan en quince muletazos y luego están para la muerte no sirven a la moderna tauromaquia circense de toros tío-vivo que van y vienen y no saben por qué lo hacen ni para qué. Es cierto que la corrida podía haber sido mejor, como tantas otras, pero al Conde, con lo grande que es el hombre, lo van a tundir a palos.


El paseíllo

La terna:
Vilches, Fandiño y Oliva Soto

Oliva ante el condeso

Oliva ante el aldabonazo

El condeso galopa y corta el viento

La despedida

El ganadero

Los amigos

Seriedad (con las cosas del talego)


Francisco Javier Gómez Izquierdo

No se sabe por dónde anda Troitiño y las bocas charladoras no saben si hablar de fuga o de huida para acomodar el suceso a su lógica sin ilustrar.
El momento más sagrado de la ejecución de las penas en el sistema judicial de una sociedad moderna, son los minutos que preceden a la libertad de un preso. La puesta en libertad es un acto sacramental, diría el responsable de una cárcel seria, y se han de tener todas las firmas, se ha de comprobar la identidad del interno y tener delante el mandamiento judicial.
Los presos de ETA con asesinatos; hasta no hace mucho, se les contaba 30 años de cumplimiento. Si estudiaban psicología -su carrera favorita-, ó asistían a talleres de baile de tango, se les descontaba tiempo de los 30 y no de los 356 años a los que estaban condenados.... y así salieron muchos sin llegar a estar entre rejas ni siquiera 20 años. Ante tal escándalo, y cuando tocaba salir con tan generosa contabilidad al célebre Parot, algún juez responsable consideró oportuno aplicar la redención a la totalidad de la condena impuesta y no a los 30 años que contempla el Código Penal como tiempo límite para permanecer en prisión y así los condenados a 1.500 años permanecerán encarcelados los 30.
Lo deseable es que todos los jueces tuvieran claro estas sencillas lecciones matemáticas, pero hay alguno, no se sabe por qué, que rompe la disciplina y baila por alegrías. Troitiño lleva a cuestas toneladas de culpa, pero su salida de la cárcel, su puesta en libertad, no es achacable a su maldad. Troitiño ni se ha fugado, ni ha huido. A Troitiño le ha firmado la libertad un juez, como se firmaron las de muchos de sus compinches. El error de la Justicia interpretativa ha de asumirlo el juez intérprete y no el delincuente que estaba a buen recaudo. Volver a meter a Troitiño en el trullo es como si a Undiano Mallenco le dicen en el descanso del Madrid-Barça que en la 1ª parte ha habido un penalty de Carvalho a Messi y va el tío y lo pita al empezar los segundos 45 minutos. Undiano quedaría desacreditado para el resto de su vida. Sería un árbitro para una chirigota. La Justicia española lleva muy mal camino con esas extravagantes normas de decir por la tele a los asesinos que cumplen condena y se les firma la libertad, que no se vayan muy lejos por si hay que ir a por ellos.
Troitiño estaba en la cárcel. Debía seguir en la cárcel. Otros 30 años más.... pero ¡ay, amigo!... el Estado de Derecho no puede permitirse ciertas licencias. Con Justicia tan casquivana es imposible que Europa sepa a qué atenerse... y por supuesto, de respeto ni hablamos.

Martes, 26 de abril

INTELECTUALES

-¿Qué hay tras el sentimiento de pérdida que nos invade cuando nos vemos forzados a concluir que los Estados de bienestar democrático-burgueses son lo mejor que podemos prever? ¿Es tristeza porque pensamos que los pobres nunca conseguirán eludir estar bajo los ricos, porque nunca podremos alcanzar la solidaridad de una comunidad cooperativa? ¿O, más bien, es la tristeza de pensar que nosotros los intelectuales hemos resultado menos relevantes para el destino de la humanidad de lo que habíamos esperado?
TROTSKY Y LAS ORQUÍDEAS SILVESTRES / RICHARD RORTY

Ignacio Ruiz Quintano

lunes, 25 de abril de 2011

Caganers

Pla. El más grande escritor que haya producido nunca Cataluña.
E invisible

José García Domínguez

Libertad Digital

En la portada del libro más vendido en uno de los últimos Sant Jordi comparece el propio autor en actitud inequívoca. Los pantalones caídos hasta la altura de los tobillos, emboscado el calzoncillo ausente entre sus pliegues, crispado el semblante y en cuclillas. Nada en la composición deja el menor margen a la duda: el ilustre prosista catalán está haciendo caca. Literalmente. Andreu Buenafuente, que por tal respondía aquel epígono local de Balzac, entonces aún uno más entre la legión de graciosos que mora en la televisión nacionalista, sería llamado al orden por Joan Majó al poco. El ex ministro de Industria y supremo comisario político de la cadena con el Tripartito quería afearle muy seriamente cierto proceder suyo.

Otro asunto de heces, aunque esta vez fonéticas. Ocurre que en algunos de los guiones que escenificaba en pantalla, el narrador concedía utilizar la ilegítima lengua castellana. Severamente reprendido al respecto, la reacción del polígrafo resultaría fulminante. Al día siguiente compareció ante una gaceta doméstica, El Periódico por más señas, a fin de mostrar su hondo agradecimiento a las autoridades por permitirle trabajar en TV3. El medio más libre "en todo el Estado", se apresuró a aclarar. Más caca. Sant Jordi, circense alarde de miseria intelectual. Los creadores, exhibidos en sus casetas como monos de feria. Acaso a la espera de que algún día les lancen un cacahuete. Y mientras, soportando estoicos el verse equiparados a una recua innúmera de intrusos, farsantes y caganers audiovisuales.

La muchedumbre, a su vez, arremolinada en torno al último rebuzno de la correspondiente celebridad mediática. O abalanzándose sobre el enésimo manual ful de autoayuda con la misma devoción que sus bisabuelas pagaban al mosén de la parroquia por las bulas de Cuaresma. Y pensar que semejante convite de trileros pasa por admirable muestra de civilidad e ilustración gracias a los publicistas de guardia. Los mismos, por cierto, que han logrado mantener en la más estricta clandestinidad el trigésimo aniversario de Pla. Última broma de aquel viejo sarcástico, se le ocurrió morir un 23 de abril. Por joder, que diría el gallego. El más grande escritor que nunca haya producido Cataluña. E invisible. Ni una sola mención más allá del estricto protocolo institucional. Ni una. Triste tierra de caganers.

José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net

Real Madrid-Barcelona. Del Alí-Frazier al Tyson-Spinks

Un Tyson-Spinks,
podría ser el duelo de Champions...


SI MOURINHO FUERA CLEMENTE


Ignacio Ruiz Quintano

Abc

En el ecuador de los Madrid-Barcelona repetidos como el día de la marmota, todo indica que Mourinho no es Clemente, como vende el “agit-prop” del régimen mediático, insolentemente culé.

Si respetará el Madrid la Semana Santa, que en la final marcó Cristiano a pase de Di María –dice el Periqui en su Periqui Chico de Sevilla, donde por culpa del agua no ha salido ni un paso.

Por seguir la broma, recordaremos que los equipos de Clemente no metían los goles que meten los equipos de Mourinho, que en el Madrid, con un equipo nuevo, ha metido los mismos, o más, que el Barcelona de Guardiola, y el fútbol consiste en meter la pelota, no en sobarla. El resto es literatura. ¿Que Guardiola mea colonia? Mourinho mea napalm (el olor de la victoria, para Robert Duvall). ¿Y qué?

Madrid y Barcelona son los únicos que juegan con armamento nuclear, Messi y Cristiano, sólo que el Barcelona depende más de Messi que el Madrid de Cristiano. ¿Qué quedaría del Barça si le quitaran a Messi? Dicho con sorna valleinclaniana: lo mismo que quedaría de los hermanos Quintero si los tradujeran al castellano. Al Madrid le quitas a Cristiano (y a ocho más) y te queda el equipo que goleó al Valencia. El mérito de que los suplentes vivan en ese estado de ánimo es del entrenador, pero el “agit-prop”, comenzando por TVE, que al final de la final de Cristiano nos colocó un publirreportaje de Messi, prefiere ensalzar a Casillas, que hizo las mismas paradas, y no más difíciles, que el pobre Pinto...

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...después del Alí-Frazier que fue la final de Copa

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LAS SUERTES DE SERGIO RAMOS

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Domingo de Resurrección en Madrid. El "aire Díaz"

La tarde

José Ramón Márquez

Domingo de Resurrección en Madrid. Hace un siglo y pico, la fecha en que empezaba la temporada de toros, hoy una cláusula administrativa más en un frío pliego de condiciones. Sin ilusión ni ganas la empresa, pura burocracia, programa una corrida, y el que quiera, que vaya.

Hoy hemos echado de menos a la nutrida colonia japonesa, canadiense, norteamericana y demás nacionalidades que ayudan a la empresa a sufragar estos carteles. Pocos extranjeros y poca fila en la taquilla, que se ve que se habían ido todos a Sevilla al Parque Temático Domingo de Resurrección. Allá se fue también la flor de la crítica, que no me imagino yo a Paco Media Luna, a Don Modesto, a Sobaquillo o a Don José Neira yéndose a los toros a Sevilla habiendo toros en Madrid. Allá ellos, que en el pecado llevan la penitencia.

Hoy habían programado una corrida de los Recitales, que ni digo ya la procedencia porque es que me da la risa, que parece una broma lo de las procedencias desde que empezó la temporada, y lo que nos queda de chupar de ese neumático, Mariluz.

La corrida tuvo algo inusual en esas plazas de Dios, que incomoda bastante por ahí y que se llama pitones. Luego, los toros no se comían a nadie, pero ver así, descarnadamente, esos pitones seguro que eso aflige al más pintado.

Los más pintados en este caso se llamaron Curro Díaz, Leandro y Morenito de Aranda.

Curro Díaz trajo de entrada una cosa bien y una cosa mal. Lo bien es el vestido que traía, en azul, que el tío iba vestido como un príncipe. Lo mal es las melenas que se gasta el gachó, que ya podía haberse ido al barbero antes de venir a Las Ventas. Luego, de la parte del toreo trajo lo de siempre, lo que llamaremos el ‘aire Díaz’, que se sustancia en andar con guapeza, recrearse en lo accesorio, especialmente en las trincherillas, algo de capote y poco más. Más o menos lo mismo que siempre nos trae este Curro que no acaba de dar el aldabonazo de un faenón en Madrid, que yo creo que hay mimbres. A su primero le hizo monerías con la muleta, recortándole los viajes y sin buscar la rectitud, sin ‘enfrontilarse’, que dice un amigo mío. En su segundo, que aterrorizó por el izquierdo al peón Francisco Javier Crespo, no se confió en ningún momento y su desconfianza llegó con claridad al tendido.

Leandro tuvo el toro de la corrida, Adorado, número 10, de casi cincuenta arrobas. Fue un toro muy en el gusto de Madrid, con alegre galope y franqueza en la larga embestida, al que había que apurar con mando en quince muletazos para poner la plaza boca abajo. A cambio, Leandro nos obsequió con un número de contorsionismo que, francamente, no es lo que habíamos ido a ver. Luego, aburrido el toro, el hombre se puso pesado, por la sencilla razón de que Leandro da pases, pero sin un concepto; vamos, que los da por darlos, porque sí. Conviene resaltar que ya es costumbre en Las Ventas que haya un buen número de espectadores que aplauden si ven que el toro esté en movimiento en dos o tres pases, como si el toreo fuese hacer ir y venir al toro sin ton ni son: a ellos se dirige Leandro. El magisterio julyano, indudablemente va calando. En su primero, Leandro dio el mismo tostón que en su segundo, con la diferencia de que el toro era blando y estaba cansado, así que se echó un ratito a descansar a mitad de la faena, que lo podían haber apuntillado y no habría pasada nada.

Lo de Morenito de Aranda es de pura estupefacción. Lo que hoy se ha mostrado es impropio de anunciarse en Las Ventas en una corrida diurna. Creo que tiene una en la feria; ojalá aproveche el tiempo hasta esa corrida para pensar mucho y muy seriamente sobre él mismo y sus fines, aunque visto lo visto hoy, ya podían haber dado esa corridita de Juan Pedro (qepd), que es la que vendrá a matar el arandino, a Luis de Pauloba, pongo por caso.
Hubo una fuerte y sentida ovación, ya es casi una costumbre, para los monos en el momento de la ‘levantá’ del caballo caído: ‘¡Al cielo con él!’, dijo el capataz, y el penco se incorporó, entre vítores, ayudado por la marea roja de sus costaleros.

Hubo dos detalles de torería que, a todos los efectos, sirven para redimir la tarde. El picador Agustín Sanz, en el quinto, se colocó casi en el siete y desde ahí se aproximó al toro dando el pecho del caballo. El toro se arrancó a buena distancia, con la alegre embestida que tenía y Agustín le echó el palo certeramente agarrando un magnífico puyazo arriba. El toro recargó, levantando las manos del penco y el picador le aguantó con fuerza y con bravura, sin rectificar y midiendo muy bien el castigo. En la segunda vara el toro se le vino atravesado y, de igual forma, encontró el sitio y agarró el puyazo moviendo el caballo y dando la posibilidad al peonaje para sacarlo. Gran tercio de varas.

En ese mismo toro, el peón Miguel Martín puso dos buenos pares de banderillas, andando al toro con seguridad, sacando los palos de abajo para reunir en corto y en la cara y salir andando, como se debe hacer. Vaya en mérito de Leandro el llevar buenos toreros en su cuadrilla.

***

Mañana nos espera Sevilla: el Conde de la Maza, Dolores Aguirre, Alcurrucén y Victorino Martín. Sólo nos va a faltar Miura, pero este año tampoco podrá ser. Mañana nos espera la Sevilla de cuatro tardes de toros en la vieja plaza del Arenal; la de las monas y las monerías viene después: ésa se la dejamos para quien la quiera.


La papela

Brindis de Curro Díaz

La terna
Leandro, Curro, y al fondo, Morenito

Leandro se contorsiona como el muñeco del Seven Up

¡Ah, la vieja escuela de picar!

Agustín Sanz, el triunfador de la tarde

En la muerte de Cioli

-José Sanz Tejera, más conocido en Santander como 'Cioli', ha fallecido en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, tal y como ha podido corrobrorar El Diario Montañés, que este mismo domingo publicaba la última entrevista que concedió. Cioli', de 90 años de edad, era uno de los personajes más queridos de Santander y de Cantabria en general por salvar la vida de cientos de personas en la playa de La Magdalena.

En Desde SDR

Lunes, 25 de abril

PORTUGAL

-Pasa que entre Minho-Douro nació Portugal, en las manos de un joven portugués, hijo del Conde Enrique de Borgoña y de la infanta castellana Teresa, a quienes el padre de ella, el rey de Castilla y León, Alfonso VI, concedió en dote matrimonial el "condado portucalense" o Condado de Portugal.
LAS FRONTERAS SENSIBLES DE ESPAÑA / ALFONSO DE LA SERNA

Ignacio Ruiz Quintano

domingo, 24 de abril de 2011

Domingo de Resurrección en Las Ventas

Primavera loca

Banderas piratas
(sucias y deshilachadas)

El paseíllo

El minuto de silencio (padrenuestro de la nada)
por Juan Pedro Domecq

El primer toro de la tarde

Reunión de monos... caballo muerto

Lola y Belita, presidentas

Curro hecho un sindiós

Rosario

Lineman

La prudencia de Curro Díaz

Segundo penquicidio en grado de tentativa

Andanada del 9

Despedida y cierre