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miércoles, 19 de noviembre de 2014

Ozores

Aparición de Clark Gable en Lo que el viento se llevó


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

La España oficial se ha instalado definitivamente en el discurso de parpayuela de Antonio Ozores.
La impresión es que todo el futuro está hablado, y en él no está Pablemos, petrificado por los ojos de Gorgona de Ana Pastor, la esposa de Ferreras, razón por la cual los malos más malos creen ver detrás del memorable cursilicidio (que sigue siendo “trending topic”) una venganza de Florentino Pérez, a quien Pablemos llamara concejal.

Pero Florentino Pérez es bastante más florentino que eso, y si de veras quisiera hacerle la cusqui a Pablo Iglesias lo sentaría en el banquillo madridista con el estetoscopio y un maletín médico para que compitiera mediáticamente con la doctora del Chelsea, Eva Carneiro, y no en el parnasillo de Berlusconi con empanaos peperos.
Además, ¿cómo va a ser Podemos el coco del Régimen, si se mata por las listas, fundamento de ese Régimen?

Éramos el país europeo más progre de boca y más facha de manos, condición que ahora se verá exacerbada para tapar todo aquello que es mejor que no lo vean nuestros ojos. Es la función de Pablemos y su tropilla de becarios franciscos que parecen fundar su Institución Libre de Enseñanza en El Rincón del Vago, y aquí es donde hace su aparición Pedro Sánchez como Clark Gable en “Lo que el viento se llevó”.

Marchemos francamente, y yo el primero, por la senda constitucional –dijo Fernando Séptimo.
Marchemos francamente, y yo el primero, por la senda federal –dice Pedro Sánchez, que empieza a incluir en su discurso de Ozores morcillas de Chiquito, el de la Calzada.
Toda deconstrucción, según Steiner, es una rebelión edipiana, un asesinato del Padre. ¿Cómo la hará Pedro Sánchez? “¿Preveyéndola?”

El jefe (líder es otra cosa) socialista está como aquel tío que, tomando al ombligo por tornillo, lo aflojó y al mirar para atrás se le había caído el culo.

Si Pedro Sánchez mira para atrás, verá que no ha empezado a deconstruir y ya ha perdido las vocales del nombre y el apellido.