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lunes, 24 de noviembre de 2014

La lapidación de Alonso

"¡Yo soy Jehová!"


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Xabi Alonso (de Tolosa, ahívalá) dijo que Neuer (Noya, en español de TVE) le parece el mejor portero que ha conocido, y las mujeres barbudas de la prensa que imita a “La vida de Brian” corrieron para lapidarlo sin regatear el precio de las piedras.

    –¡Qué vergüenza! ¿Cómo se puede ningunear así a Casillas?
    
Porque, en España, Casillas es Jehová, y a quien pronuncie su nombre en vano, cantazo.
    
Yo soy Jehová –contestó Bernard Shaw a unos testigos de Jehová que llamaron a su puerta para venderle la revista de la cosa.

    Bueno, pues Casillas es Jehová. De hecho, a mí me empieza a parecer de la misma quinta. La quinta de Jehová, que es la más longeva (ahora mismo las expectativas están en los cuarenta años), porque quien se oponga a Jehová… perecerá.
    
Alonso puede pensar que Neuer es mejor que Casillas; lo que no puede es decirlo (algo, por cierto, que hizo Florentino Pérez en el palco durante un Real Madrid-Bayern, cuando dijo que le parecía el mejor portero del mundo), sólo que entonces Jehová estaba ocupado en sus buenas obras, como llorar por el robo de la virgen de Navalacruz.

    En la vieja Grecia los griegos jóvenes se divertían discutiendo si la luna de Atenas era más grande que la de Corinto, pero en la Europa contemporánea de frau Merkel un tío hecho y derecho como Xabi Alonso, que parece el “Invictus de Paco Rabanne (Nick Youngquest), no puede decir que Neuer es el mejor portero que conoce porque la Santa Inquisición de la Españeta le monta un auto de fe que haría las delicias de Julio Caro Baroja.
    
¡Ese Xabi está endemoniado!
    
Y el demonio es Mourinho.
    
En la época de Mourinho, cuando Cristiano era la joya de “El Clan Portugués”, Casillas y Ramos, los dos tíos mejor pagados del Madrid después de Cristiano, ayudaron a privar a éste del Balón de Oro en beneficio de Messi con aquella votación de caja de cerillas: “Ramos, Cristiano y Xavi”, dijo el capitán del Madrid, y no pasó nada, porque entonces el Balón de Oro era una cosa de bobos que siempre se llevaba… Messi. El año que Cristiano tenía más goles, lo que valía eran los títulos. El año que Cristiano tenía más títulos, lo que valía eran los goles. Y así. Con Blatter y Platini de palmeros.
    
Está claro que (Messi) es el mejor del mundo –sentenció el capitán de Cristiano.

    Y Ramos:

    –Agradezco a mi amigo Íker su voto por el Balón de Oro.
    
Si dos futbolistas de madridismo tan acendrado como Casillas y Ramos podían votar para el Balón de Oro a futbolistas de la competencia (a Ramos en beneficio de Messi y a Xavi en beneficio del Combinado Autonómico), ¿por qué Xabi Alonso no hace lo propio en el Bayern y apoya a los del Madrid en la pelea por un Balón de Oro que por lo visto vuelve a ser importante?

    –Alonso es de los pocos que piensan que CR7 no ganará el Balón de Oro –deja caer italianamente Carletto.
    
Puede que a Alonso le hayan metido en Munich el espíritu de equipo en el cuerpo (una cosa que antes se aprendía en la mili): el año que Xavi e Iniesta tenían más opciones que Messi de ganar el Balón de Oro, Guardiola dio la orden de apoyo total a Messi, que era apoyar a la empresa que les pagaba.
    
Pero a ver quién quita a las mujeres barbudas el placer de lapidar a todo aquel que moleste a Jehová.



ÉIBAR-DELICATESSEN
    El Éibar es la pizca de vigorismo en una Liga de fútbol tan socialdemócrata como la española (Jémez, Émery, Valverde, Marcelino). El Éibar sigue siendo el espíritu de Garmendia, su portero-carnicero (abstenerse casillistas), el Clapet (Jean-Claude Dreyfus en “Delicatessen”) del fútbol español. En la deliciosa película de Jeunet y Caro, el carnicero-casero Clapet, que se anunciaba en el periódico con el llamado “Tiempos Duros”, atraía a las víctimas a su local para asesinarlas y venderlas como carne a los inquilinos. Y ése era el papel del Madrid en Éibar, pero donde antes Garmendia juega ahora Irureta, que aguantó menos que Errejón, el becario de Podemos que se ha hecho famoso con el hashtag “¡Aguanta, Errejón!”. Lo pajaritos blancos se tiraron contra las escopetas eibarresas y pasó lo que tenía que pasar.