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martes, 16 de septiembre de 2014

Alitas


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Tengo observado que España se alimenta de alitas, que es como decir del aire.

    Desde luego, basta con mirar a las últimas encuestas políticas para darse cuenta de que no somos un país de cóndores ni de águilas, sino de pollastres dispuestos a llevarnos a la deriva (de ala, para los poetas).

    El existencialismo era esto, comer alitas, y Sartre, que miraba como si volara buscando de qué lado posarse, definió su angustia, “la angustia contemporánea”, como “cansancio de las alas del hombre”.

    –A partir de ahora estarás bajo mi ala –le dijo a Simone de Beauvoir.

    ¡El alón de pollo de Sartre!

    Un alón de pollo fue la postrera comida de Luis XVI camino de la guillotina, esa joya del arte cisoria que fascina a los melones de Podemos.

    Con este disparate de alitas que devoramos, no me extrañaría que la industria hiciera con las alas de los pollos lo que hace con los hígados de las ocas, engordarlos astutamente.

    A la oca se le embuda comida hasta que su hígado hace “¡fua!”. Y al pollo se le mantendrá continuamente volando, como a los aviones de “low cost”, hasta que sus alas se pongan como los brazos de Arnold Alois Schwarzenegger en “Conan”.
   
 Evo Morales, ideólogo de Pablo Iglesias, el cazador de fachas, sostiene que alimentarse de pollo vuelve a los hombres gays, y a lo mejor esta dieta de alitas que nos traemos en España explica esas patas de pollo que los viejos en bermudas lucen por las calles. En cualquier caso, algo tendrán que ver tantas alitas en la política de corral que padecemos y que nos lleva de “voletío” en “voletío”, palabra, dice el Séneca, bética, campera y descomprometida con la constancia radical del vuelo.
    
El “voletío” expresa el tramo menor, afanoso y valiente, en que, de alero en alero, fraccionan su vuelo las fuerzas de progreso.
    
Frente al propósito de “altos vuelos” del mochilero Pedro Sánchez, los “voletíos” leves, pero seguros, del mochilero Pablo Iglesias. Y los dos detrás de lo que quede de España, que serán unas alitas.