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jueves, 24 de noviembre de 2011

Aún hay que esperar un Rato


Jorge Bustos

Desayuno de Prensa con empresarios en el Ritz. Está claro quién va a pagar, así que vamos. Vamos además porque acude Rodrigo Rato a presentar al conferenciante Juan Rosell, presidente de la CEOE, siglas que a Cayo Lara le inspiran el mismo sentimiento que a los irreductibles galos las de SPQR. Como en España, por razones obvias, no se puede escribir ahora de otra cosa que no sea de dinero, me pareció pertinente oír lo que tienen que decir quienes lo tienen. Me lo pareció a mí y al enjambre reporteril que a primer ahora de la mañana pugnaba por encajar mejor la alcachofa bajo la preciada papada del ministro de Economía de Aznar al que algunos tertulianos se empeñan por falta de imaginación o de fuentes en que también lo sea –Rato, no Aznar– de Mariano, si bien viendo a Cascos pelayeando de nuevo y a Míchel comentando otra vez en TVE, todo es posible. La Décima lo que más.

Una amable azafata me señala la mesa de los periodistas, en la que sólo queda un sitio libre pero ninguno de los instalados es periodista. Luego se quejan de que los dibujantes de los diarios les caricaturicen con el puro y el frac, pero es que hacen méritos, joder. Pregunte usted, señor empresario, a ese pobre plumilla que sigue de pie la conferencia si quiere sentarse, y se habrá granjeado una provechosa gratitud. O disimule usted esa prosperidad extemporánea, hombre, no sé, no palmotee tan exultante aquel lomo, deshilache solidariamente una costura del Armani o siquiera vierta algo de talco en la raya diplomática del hombro antes de salir del chalé para que al menos el pueblo envidioso y desplumado pueda cuchichear señalando: “Tendrá dinero, sí, pero también caspa”. Pues no. Bromean en mi mesa como rancios capitalistas de viñeta con blasones de nuevo rico:

¿Qué tal por Massachusetts?


Pues de puta madre. ¡Cómo lo he pasado!


Yo estoy por apuntarle el móvil a esa azafata en la tarjeta...


Mira, ya entra Rodrigo. Siempre le gustó hacernos esperar...

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