viernes, 4 de agosto de 2023

Game Over

Antonin Scalia

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    Porque si la libertad de prensa no sirve para la averiguación de la verdad, ¿para qué sirve? Fue una de las grandes preguntas planteadas por el fundador Alexander Hamilton (éste sí, no Tocqueville, queridos tertuliamos) durante su célebre defensa forense del editor federalista Harry Croswell.


    De lo que queda de la “democracia representativa” fundada por Hamilton es una idea la confesión, en un subcomité del Congreso, de la ex editora de Política del New York Post, Emma-Jo Morris, que en 2020 osó publicar algunos datos de la computadora de Hunter Biden.


    –Cinco días después de la información, ellos (los malos) publicaron una carta de miembros de la comunidad de inteligencia americana afirmando falsamente que la primicia del Post tenía “todas las características clásicas de una operación de información rusa”… (en este punto Morris no puede contener la carcajada).


    El urdidor de la carta había sido… Tony (¡otro Antoñito!) Blinken, lo que convertía el asunto en algo bastante más grave que el Watergate, pero Morris no es tenebrosa, como Woodward (Redford en el cine), el ídolo de una generación de papafritas del periodismo que dieron mucho la chapa en España, un país ayuno de cultura política, como finamente lo dijo Nicolás R. Rico, para quien el españolejo, y esto se ve estos días con la farsa pos-votacional de los pactos (¡democracia pactista!), sería ese “animal locuaz que piensa por mor del pienso”.


    En la Red disponen los curiosos de un video del juez Antonin Scalia, originalista elevado por Reagan a la Corte Suprema, que explica, con una sencillez ofensiva para nuestros infatuados mendrugos patrios, el secreto de la única democracia representativa existente. ¿Qué hay en la Constitución, pregunta, que nos hace ser lo que somos? Las maravillosas previsiones incluidas en la carta de derechos. Ok. Pero si creen que una Declaración de Derechos es lo que nos distingue, están locos. Cualquier república bananera tiene una de ésas. La de la Urss tenía más que la nuestra: lo garantizaba todo, pero eran sólo palabras en un papel. ¡Garantías de papel! Lo principal: la Urss no prevenía contra la centralización del poder en una persona o en un partido. Cuando esto pasa, terminó todo. “Game Over”. La Declaración de Derechos no vale nada.


    –El secreto del éxito es la estructura del gobierno. Dos poderes separados y ninguno soberano (toda soberanía desaparece al dividirse). Lo fundamental: un Ejecutivo elegido separadamente. Esto da mucho trabajo, muchos problemas, como saben… (se dirige a congresistas). A veces me invitan de Europa a dar charlas sobre la separación de poderes. En Europa no han pretendido nunca separar los dos poderes políticos. Son países parlamentaristas: el Ejecutivo es una criatura salida del Legislativo, y no hay discrepancias.


    No hay, pues, política, que es precisamente la razón de ser del Estado de Partidos. “Haga como yo, no se meta en política”. Game Over, España.

 

[Viernes, 28 de Julio] 

Enrique Gómez Carrillo, la agonía más hermosa


Enrique Gómez Carrillo / Toño Salazar


ABC AL PASO

La agonía más hermosa

ENRIQUE GÓMEZ CARRILLO, EL PERIODISTA QUE AMÓ (Y ENTREGÓ) A MATA-HARI


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Enrique Gómez Carrillo, Príncipe de los Cronistas, es el señuelo que el periodismo pone a los incautos que se aproximan al oficio: nace en Guatemala, hijo de español y belga, y muere, acribillado por el Pernod (“no creo en la literatura seca, es un crimen estar en París y beber siempre café con leche”), luego de una docena de desafíos, como un emperador de la China, llorado a pie de cama por las mujeres (todas de alto copete) que ha amado.

Las damas, en un elegante pugilato, evocan recuerdos de Carrillo, anota el Caballero Audaz, testigo de la agonía: elogian, unánimes, sus arrogancias, sus locuras, sus galanterías. “Y en la alcoba contigua, en los momentos de pausa, se oyen los estertores del agonizante, macabro estribillo al más raro, galante y fascinador canto funeral que jamás se haya dedicado a un hombre”.

    –Varias fueron sus esposas. Llega un telegrama angustiado de Raquel Meller, que por la noche debuta en Lyon.

La prensa del corazón, que viene de Suetonio, corona la turbulenta relación del cronista y la cupletista achacándoles la entrega de Mata Hari, la espía que le amó, a los franceses, que la fusilan (“Rechaza la venda y cae de rodillas: era la primera vez que aquella mujer, que había ‘rodado tanto’, se arrodillaba delante de los hombres”). Ruano duda que Mata Hari y Carrillo (“un hombre que empeñaba con frecuencia el reloj de bolsillo”) se conocieran siquiera:
    
Mata Hari no era mujer que perdiese el tiempo con relaciones de poca monta, y vamos a ser sinceros: un cronista español no es la aspiración, en ningún sentido, de una aventurera de la clase de Mata Hari.
    
Ruano conoce a Carrillo en el París del 25 y ya le ve aspecto de tigre cansado: mucho encanto físico y un descuido muy cuidado. Se ha afeitado sus bigotes desflecados y, al hacérselo notar, le contesta una “divertida barbaridad”:

    –Se me han debido de caer apolillados ya de tanto
    
Es el amo de París (“una recomendación de Carrillo abre en París todas las puertas”), y alterna con Verlaine, Laconte, Wilde y Rubén. Escribe crónicas para Blanco y Negro y ABC. No cree en el peligro. “El verdadero peligro es vivir: la vida es una dama coqueta que no sonríe a los débiles”.

Como buen esgrimidor, despacha una docena de duelos. Durante la gran guerra se pasea por las líneas de fuego. Y confiesa ante Carretero las tres cosas que no quiere ser por nada del mundo: diputado, actor y torero. Su sueño es llegar a empresario del Folies Bergères.

    La noche de su muerte, Ruano, por encargo, escribe de un tirón su biografía.

    –Iba dedicado a don Torcuato Luca de Tena, y la dedicatoria no trajo, por cierto, ningún provecho.
    
Sin estudios de ninguna clase (“¡No soy ni siquiera bachiller!”), Carrillo ha sabido buscarse la leyenda que tanto recomendaría el colombiano Vargas Vila: ser orgulloso y sembrar odios, pues el odio, a su entender, da vida al que es odiado.

    Odiado por los periodistas, pero amado por las mujeres.



Viernes, 4 de Agosto

 

Pie de foto

jueves, 3 de agosto de 2023

En la cuna de Castilla


Capitel de la Anunciación

Iglesia de Lara de los Infantes

 


 

Ventana de pórtico que rodeaba la iglesia de Lara

 


 

Castillo en el Picón de Lara

Desde el prado en el que se representó El Conde Fernán González



 

Castrillo de la Reina

Francisco Javier Gómez Izquierdo


         ¿No tienen ustedes inclinaciones monásticas ante el ritmo tan extravagante y acelerado que baila un mundo más alucinante que incomprensible, sobre todo para los que andamos ya en el sexenio?

 Ya saben que uno tiene dos refugios: la casa de los padres en la Demanda burgalesa y el estrecho de Gibraltar en el que encontré acomodo hace más de veinte años. En esos dos lugares tan distantes, más los montes de Toledo que me tocan por vía del casamiento, paso los rigores que me corresponderían por empadronamiento en Córdoba, campeona de "la caló".

Este verano los políticos no han respetado el descanso de los ciudadanos y han permitido jornadas de ojeo en fechas impropias a la caza de piezas asustadizas con una fiereza que ya se admite en trastorno permisible y doméstico porque llamando a votaciones cualquier falsedad es susceptible de reverencia.  Mientras los que mandan -mandar, mandar, en España, para mí que mandan los nacionalismos separatistas desde hace más de cuarenta años- peroraban sin descanso, servidor se acercaba andando a Moncalvillo ó al Monasterio de Alveinte ó hasta la cueva donde se nos cruzan corzos, jabalíes y alguna liebre como las que mi padre cazaba a lazo cuando era mocete. "Allí en ese cirato tiene que haber una, pero seguro que se la han comido ya los bichos. Me salté el lazo el otro día y no quise volver a subir". Subíamos y en verdad estaba. Bajo una nube de moscas y hormigas a la que yo miraba admirado de la ciencia de mi padre.


      Abrigados hasta con manta asistimos a mediados de julio una noche a la representación del cantar de Fernán González que por primera vez se hacía en Lara de los Infantes. A los pies del castillo donde nació tan gran Señor y de la imponente iglesia románica sumida en un abandono incompresible, el Conde que cantó Lope de Vega va de León a Navarra y de Navarra al Arlanza en versos de un español perfectamente hablado por boca de descendientes de la belicosa Pelendonia, conforme el decir, lo de belicosa, por los geógrafos clásicos de Grecia y Roma.  Los romanos se asentaron aquí en Lara y fundaron Nova Augusta pero ya más arriba, Salas, Palacios, Quintanar, Canicosa... encontraron demasiadas dificultades y gentes muy bravías.


     Los próximos 11, 12 y 13 de agosto en Castrillo de la Reina tendrá lugar "la representación de Los siete infantes de Lara, la más bella y dramática de la literatura épica castellana", en palabras de Abilio Abad, su director, y que servidor suscribe no sólo por parentesco y sana amistad sino porque es verdad casi absoluta. Los siete infantes de Lara, del mismo pueblo que Fernán González, vuelven al pórtico de la iglesia de San Esteban de Castrillo de la Reina a emocionar como han emocionado durante 30 años. Es su año 31 y me fastidia no poder estar esos días con la gente de mi pueblo. "..en Castrillo hay muchos y buenos comediantes" decía mi madre, comediante ella misma representando por la Sierra pelendona las peripecias de "El tío miserias" a principios de los 50.  Si le pilla cerca y aún no ha ido, acérquese. No se arrepentirá.  Eso sí, lleve ropa de abrigo y sea puntual. La obra empieza a las 10 de la noche.

       Si se anima puede reservar por teléfono: 676 35 67 66

ABC del Periodismo. Azorín, el periodismo de poner una cosa detrás de otra


Azorín, por Bagaría 1915


ABC AL PASO

Poner una cosa detrás de otra

AZORÍN, EL PERIODISTA SUPREMO EN CASTELLANO QUE “ESCRIBE EN CATALÁN”
 

    
Ignacio Ruiz Quintano
 
Como periodista, José Martínez Ruiz, Azorín (¡tío del actor pasmado Luis Ciges!), es, más allá del estilismo, el artista supremo (¡sin Cávia!), menos cuando tantea la política.

    –Cuando Azorín escribe de política –resume el Caballero Audaz, muchos españoles que le admiran se descorazonan.
    
Ante los retóricos de la subordinada, Azorín impone el atajo de la navaja de Ockham, con su menos es más y su morseo tuitero: “El poner una cosa detrás de otra; en eso estriba todo el arte del periodista”.

    –Y, ¿cómo firmará usted, amigo Martínez Ruiz, en el ABC? –le pregunta don Torcuato.
    
“Azorín”, naturalmente.
    
ABC nace diario con una crónica telegráfica (la primera en España) de Azorín, escrita con su “mano gorda y blanda de benedictino” en la Ópera de París durante la función que el presidente Loubet ofrece al Rey de España (que va a Londres para buscar novia), víctimas, a la salida, de una bomba anarquista. Es el mismo Azorín que luego se hace de Lerroux y predica la República “por creer que con ello trabajo por la prosperidad de España”:
    
¡Desdichada España, si la República desapareciera! Los horrores de la gran Revolución francesa y los de la República rusa serían pálidos al lado de lo que aquí ocurriera.
    
Y defiende al partido socialista como árbitro de la República, lo cual, en la distancia, deja a Baroja como único escritor políticamente coherente en España, donde los periodistas huyen de estudiar filosofía política como gato del agua.

    ¿Y el don azoriniano para el detalle? Una noche, en Toledo, se sienta en una plazuela solitaria. Hay luna, y un mozo cargado con un ataúd blanco, “chiquito”, llama a un portal: “¿Es aquí donde han encargado una cajita para un niño?” No es allí. En la cajería (funeraria, en Castilla) han tomado mal las señas.
    
La nacionalidad la ha creado en España la Iglesia –descubre en una visita al Greco.
    
Excelente escritor. Lo que pasa es que no sabía el castellano –“sornea” Pla–. Castellano es la frase larga que se termina generalmente en cola de pescado. Azorín escribe en catalán.
    
“Nación de naciones” escribe en el 18, cuando el Ejército useño lo invita a visitar sus posiciones en Francia. Elogia el federalismo americano, inspirado en Walt Whitman (“Here is not merely a nation but a teeming nation of nations…”)
    
Nosotros –el 98– hemos combatido la frivolidad. Lo privativo de la frivolidad española es hablar sin estar enterado de un asunto.
    
Un día del 16 Luca de Tena, con susto de salud, resuelve vender “Prensa Española” a Urgoiti, y como garantía de discreción, le pide la casa al Gran Silencioso:
    
Tomé un libro y me aislé en un rincón, haciendo propósito de abstraerme en la lectura. Lo conseguí. Su conversación duró hora y media. Ignoro lo que trataron.
    
Otro día marchó a predicar el socialismo, y en la Casa de ABC quedó el dicho de que nadie es imprescindible: “Azorín se fue y no pasó nada”.
 

La nacionalidad la ha creado en España la Iglesia

El mito de la naturaleza pura



Dalmacio Negro


El mito de la naturaleza pura es seguramente fundamental para entender buena parte del pensamiento moderno, la cosmovisión progresista, la politización y la crisis actual


La política se relaciona inevitablemente con la religión y la naturaleza pura es un concepto influyente en la teología moderna que afecta a la concepción de la política. Con esta categoría teológica pasa lo mismo que con la vulgarización de la teoría de la relatividad que ha popularizado la creencia en que todo es relativo, incluida la verdad. La diferencia es que como la naturaleza pura es un concepto complejo y poco conocido no se menciona, aunque funge como un mito político en el subconsciente colectivo, que tiene sin duda bastante que ver con la confusión de los conceptos políticos y el desorden político y social existente.

El propósito de esta nota es llamar la atención sobre los efectos políticos de esa discutida categoría teológica y filosófica —a la verdad bastante confusa para quienes no tenemos formación teológica—, señalando algunos aspectos más o menos influidos o relacionados con ella.

1.- La idea de la naturaleza pura sugiere por lo pronto que la Naturaleza existe por su propia virtud o por azar y la posibilidad de que hayan existido espontáneamente seres humanos meramente naturales. Hombres que no estuviesen llamados a un fin sobrenatural, lo que se conoce como la visión beatífica de Dios. Simplificando: la Naturaleza puede no haber ha sido creada por un Ser Superior; existiría por sí misma, como viene a sostener la concepción radical del evolucionismo. La idea de Dios, o dioses, deviene innecesaria, sobra.

En lo que concierne a la naturaleza humana, la naturaleza pura sería un estado en el que el hombre posee todo lo que pertenece a su esencia, todo lo que necesita para el ejercicio de sus facultades, todo lo que es preciso para una vida coherente y para alcanzar un fin proporcionado a su naturaleza. Presupone que  tanto la gracia como los dones naturales que se dicen recibidos del Dios cristiano son propiedades inherentes a la naturaleza humana puramente biológica. Algo así como el «Seréis como dioses», pero excluyendo la idea de lo divino o la intervención de la divinidad [1]. Una idea consciente o inconsciente,  muy corriente hoy en día, que fundamenta la indiferencia religiosa, el ateísmo o el nihilismo con las consiguientes consecuencias políticas.

2.- Tomás de Vio, más conocido como cardenal Cayetano (1469-1534) por haber nacido en Gaeta, ciudad del reino de Nápoles, planteó la posibilidad de la naturaleza pura al interpretar el pensamiento de Santo Tomás de Aquino, bovem mutum, el buey mudo «apóstol de la verdad», atribuyéndole la afirmación de que existe una «naturaleza pura» [2]. Cayetano no desarrolló el concepto (hay quien dice que sí lo hizo el cardenal Belarmino, amigo del español Francisco Suárez). El problema consiste en que esa naturaleza sería lógicamente  independiente de lo sobrenatural vinculado tradicionalmente a la Naturaleza, especialmente a través de la naturaleza humana [3].

«Europa, durante dos siglos, ha aprendido metafísica en Suárez, pero no la metafísica de Suárez”, decía Julián Marías. Francisco Suárez (1548-1617) estudió a fondo el contenido de la expresión  naturaleza pura y propagó la idea en la escolástica jesuita y en el pensamiento moderno en general. [4] Una de las dos tendencias metafísicas principales del racionalismo cartesiano descritas por Augusto del Noce y Juan Carlos Moreno Romo, [5] la del racionalismo subjetivista que dio primacía a la res extensa desplazando progresivamente al Dios bíblico de la res cogitans, tiene seguramente mucho que ver con la tesis cayetanista de la Naturaleza pura. [6]

3.- El sefardita portugués Baruch, Benito, Espinosa (1632-1677) figura principal de la tendencia que privilegió la res extensa, equiparó el Dios personal de Descartes con la Naturaleza en el Libro IV de su Ética demostrada geométricamente, en la fórmula Deus sive natura sive substantia (Dios o la Naturaleza o la sustancia). La equiparación contribuyó, sin duda, a que acabara pasando la Naturaleza interpretada  por la filosofía y la ciencia natural al primer plano y a que la cultura cuantitativa desplazase a la cultura cualitativa tradicional [7].

3,1.- La naturaleza pura sugirió también a Hobbes (1588-1679), lector de Suárez, al que ataca y sigue sin mencionarlo en muchas ocasiones —«escondida influencia, público rechazo» comenta Bartomeu Forteza—[8], la doctrina del estado de naturaleza en que luchan todos contra todos. Otro gran mito, del que es deudor desde entonces gran parte del pensamiento político, inducido del teológico de la naturaleza pura para inventar un gobierno científico, el Estado, capaz de garantizar la vida y la seguridad de la propiedad. Artificio constituido contractualmente, origen de la doctrina política contractualista que sigue vigente.

3,2.- John Toland (1670-1722) proclamó poco después que, en la religión, no hay misterios. Se describió luego a Dios como un “Gran Arquitecto”; apareció  la idea de la religión natural por ejemplo Hume– en la Ilustración; empezó a considerarse la religión un mecanismo psicosocial y cultural de transmisión de prejuicios y un engaño del sacerdocio;… El prusiano Kant recondujo finalmente la metafísica —«la perspectiva señorial de la vida» (Nieztsche-Schubart)— al «seguro camino de la ciencia» y potenció la moral frente a la religión. Y nada es tan contrario a lo que se denomina religión como lo que se denomina moral decía Péguy. «Desde Kant, la filosofía  se ha transformado en ciencia del conocimiento; en vez de ser ciencia de la vida, enseña no a ser sencillamente, sino a ser conscientes. Es antinatural, y precisamente por ello adecuada al europeo, porque la moderna cultura occidental va contra la naturaleza. Y tiene conciencia de ello» [9].

3,3.- Después de la revolución francesa, transformó Comte a Dios en un abstracto “Gran Ser” y Marx, admirador de Espinosa e influido por Feuerbach, escribió en los Manuscritos sobre economía y filosofía: «Un ser no se considera independiente si no es dueño de sí mismo y sólo es dueño de sí mismo cuando su existencia se debe a sí mismo. Un hombre que vive en favor de otro se considera un ser dependiente. Pero vivo totalmente del favor de otra persona cuando le debo no sólo la conservación de mi vida sino también su creación; cuando esa persona es su fuente (…) Pero como, para el hombre socialista, el total de lo que se llama historia del mundo no es más que la creación del hombre por el trabajo humano y el surgimiento de la naturaleza para el hombre, éste tiene, pues, la prueba evidente e irrefutable de su autocreación, de sus propios orígenes (…) El comunismo es la fase de la negación de la negación y, en consecuencia, un factor real y necesario en la emancipación y rehabilitación del hombre para la siguiente etapa del desarrollo histórico» [10].

4.- Decía Carl Schmitt: «toda idea política adopta una actitud determinada frente a la “naturaleza” del hombre y presupone que el hombre es «bueno o malo por naturaleza». Maquiavelo lo describió como malo desde el punto de vista político. Marx denunció la religión y el capital como un obstáculo para recuperar la bondad natural del hombre y Nietzsche, dándose cuenta de que la palabra Dios empezaba a ser un concepto sin contenido, anunció finalmente la muerte de Dios: Gott ist Tot! [11] Ocultamiento de Dios decía Von Balthasar, Dios en el exilio prefiere decir Manfred Frank [12]. La situación actual está determinada por los últimos rescoldos de la Ilustración europea del siglo XVIII. Momento histórico caracterizado por el alejamiento de lo religioso, que suele aparecer cuando una cultura llega a su apogeo y comienza su decadencia.

5.- El gran teólogo Romano Guardini decía de la «naturaleza pura», que es «un estado inventado por el hombre al que la cultura le ocasiona molestias» [13]. Situación coincidente con las tesis gnósticas de que es malo todo lo creado, en las que encaja perfectamente la tesis de la naturaleza pura, que recuerda, por otra parte la teología musulmana y el hombre natural de Rousseau.

En efecto, la naturaleza pura sugiere que la sola naturaleza puede conocer y llegar a Dios sin la gracia, la ayuda de Dios. La naturaleza y la gracia son, ciertamente, distintas. Pero se unen de manera admirable, dice Urs von Balthasar, al estilo de la unión hipostática en Jesús.  Julián Marías diría seguramente, que la cuestión gira alrededor del hecho de que «el hombre no es naturaleza, pero tiene naturaleza». Y por supuesto, en torno al pecado original. Entre otros motivos por ser el origen de la conflictividad [14]. Rousseau, calvinista  angustiado por el pecado original, había intentado eliminarlo dando paso al pensamiento ateiológico que supera el ateísmo, mera negación de Dios. Negando la idea misma de lo divino y lo sagrado, proponía  una suerte de islam sin Allah.

6.- La naturaleza pura sugiere también la posibilidad de la «razón pura». El igualitarismo, parejo a la invención moderna del individualismo, es  una consecuencia del aislamiento del alma por la separación protestante entre la fe pura y la razón pura, que implica, en cierto modo, la de lo sobrenatural y lo natural, entre el hombre exterior y el hombre interior, culminada con la negación de la transubstanciación en la Eucaristía («acción de gracias»), que significa y realiza al mismo tiempo la unidad de los creyentes  formando un solo cuerpo en Cristo.

No, ciertamente, como «el Cristo colectivo» de toda la Humanidad del jesuita Teilhard de Chardin (1881-1955), “ni científico ni teólogo: poeta”, según su hermano de orden, el astrofísico Manuel Carreira [15]. Figuración de Cristo que recuerda el Gran Ser de Comte. La Parousía o Retorno de Cristo era para Teilhard, quien rechazaba, según el testimonio de Dietrich von Hildebrand, lo sobrenatural como un invento de San Agustín, el término de la evolución darwiniana de la Humanidad [16].

7.- En suma, el mito de la naturaleza pura es seguramente fundamental para entender buena parte del pensamiento moderno, la cosmovisión progresista, la politización y la crisis actual. Por lo pronto, la emancipación de origen ilustrado y kantiano y el homo homini deus, son claves del progresismo revolucionario y revolucionarista que cuestionan el orden político y ponen el peligro el auténtico progreso [17]. Pues, como decía Whitehead “The art of progress  is to preserve order amid change and to preserve change amid order”. Sin embargo, «la bondad de la naturaleza “pura” y de lo natural se han consagrado como la religión de nuestro tiempo», dice F. Schirrmacher [18]. Un tiempo que anhela la perfectibilidad [19]. Lo prueban la búsqueda cientificista de la inmortalidad natural, prescindiendo obviamente del alma, como en el caso de la criogénesis o la propaganda del aborto y la eugenesia, y la moda del transhumanismo, caros a la ideología tecnicista  del americanismo representado por Biden.

Escribe Hans Urs von Balthasar: «Abandonando esta hipótesis inútil y peligrosa de una naturaleza pura, se elimina sencillamente la idea obsesiva de una perfectibilidad del hombre (individual y social) dentro del mundo y de que, como liberados de una molesta camisa de fuerza, podemos de pronto exclamar de nuevo: ¡Algo sigue abierto ante nosotros!» [20]. Son  consecuencias del anhelo de la perfección: la negación  de la fe religiosa y su sustitución por la fe en  la ciencia, la sustitución del saber —cuyo objeto «no es la objetividad ni el ser. El objeto del saber es la realidad» (X. Zubiri)— por el conocimiento como un absoluto, que sustituye al pensamiento. «El conocimiento sin sabiduría es una doble locura», advertía Gracián. Cualquiera puede tener conocimientos, el arte de pensar es en cambio muy escaso en la Naturaleza, decía Federico el Grande. La consecuencia más grave es que la mitificación de la naturaleza pura transfiere a lo sobrenatural las cualidades de lo mítico, al separarlo de lo natural y determina el triunfo del principio de inmanencia sobre la trascendencia. Suprime, por ejemplo, la concepción  tradicional de la legitimidad cuyo soporte es religioso —el poder viene de Dios—, y deja en libertad  al poder, como una cosa que se adquiere y se utiliza para dominar a los demás. Lo vislumbró Michel Foucault (1926-1984) al afirmar que muchos políticos actuales tienen un concepto modernista del poder.

 

Leer en La Gaceta de la Iberosfera 

Jueves, 3 de Agosto

 

Palillos a la mar

miércoles, 2 de agosto de 2023

Rocanrol. Hoy. Get The Water - EP Launch Party + Tamesis & Idris Experience Band




The Marilyn Diaries
@MarilynDiary

 ***

 

 HOY

 


 

Evil Woman

Crimson Leaves

Basin Road Blues

Midnight Train


 


GET THE WATER


 


El Receso. Óleo, 1992. César Leal Jiménez

 



 

Voz y guitarra

 

 

Batería

 

 

Bajo

 

 Richard III


***

Classic Rock In Pics
@crockpics

Barbie y la colonización por EEUU de la izquierda española


 

Javier Bilbao

 

Ha costado 150 millones de dólares la campaña de márquetin de Barbie y no cabe duda de que han cundido. Supieron crear expectación en el público desde hace más de un año con toda clase de acciones promocionales y convirtiéndola en una moda de las redes sociales mediante eso que se conoce como astroturfing (es decir, dándole apariencia de movimiento de base y espontáneo), pero la clave de bóveda de toda su campaña, sin la que nada de lo anterior hubiera sido posible, fue muy clara: ocultar su trama. Uno veía sus tráileres promocionales y podía intuir una comedia romántica apta para el público infantil —no es para niños, adelantamos, aunque a sus autores les interese dirigirse a ellos—, un entretenimiento colorista y trivial, sentimental y simpático, con alguna moraleja convencional sobre la importancia de la amistad, del amor y de perseguir los sueños. Algo parecido a La LEGO película o Toy Story, para entendernos.

Así que allá fueron en el momento de su estreno padres incautos acompañando a sus hijas pequeñas, novios más o menos resignados de la mano de sus parejas («yo es que soy muy fan de Ryan Gosling», se autoengañaban) y muchas señoras rendidas a la baza de la nostalgia, pero… ¡Qué se fueron a encontrar todos ellos, madre mía! Echando la vista atrás el único evento publicitario que avisó con franqueza de lo que se venía resultó ser el preestreno en Madrid, un circo con sus mujeres barbudas y otros seres salidos de una pesadilla de David Lynch.

Ahora bien, hay un mérito que reconocerle a esta cinta y es que su contenido político no consiste en un par de insinuaciones ante las que levantar la ceja, no hay sutileza alguna en su mensaje que permita guardar las formas: es explícita y orgullosamente un panfleto feminista. No pretende ser ninguna otra cosa. Ni el progresista más intelectualmente limítrofe podrá hacer luz de gas señalando que estaríamos sobreanalizando lo que tan sólo es una película de muñecas Mattel. A sus creadores les importa un rábano tales juguetes, el maquillaje, los bolsos, zapatos y vestidos… todo aquello que, en fin, podríamos considerar convencionalmente femenino y que rodeaba a esta marca. No, ellos han venido a hablar del poder y la organización social, temas que a servidor le apasionan —a diferencia de los otros mencionados—, así que recogeremos el guante y analizaremos su argumento e ideología con al menos la mitad de seriedad con la que la película se toma a sí misma. Lo siento chicas, aquí llegan los señoros a hablar de política fumando puros, a pintarse las uñas a otro sitio.

La historia comienza recreando la escena más conocida de 2001: una odisea del espacio, pero en lugar de homínidos vemos a niñas entretenidas con bebés de juguete, cosa que las mantenía relegadas en el rol de la maternidad, según nos explica la narradora —dar los mensajes perfectamente masticados será una constante— entonces se aparece Barbie a la manera del monolito y las niñas pasan a destrozar los bebés a golpes. Ya sabemos: la biología no cuenta, todo es un constructo social y quienes señalan terraplanismo en los demás no reconocen su tabla rasa-ismo. Salvo que a un niño le dé por jugar con muñecas, entonces es que hay una niña atrapada en su interior y habrá que hormonarlo y mutilarlo. Una de las Barbies es transexual, por cierto, pero no adelantemos acontecimientos.

Pues bien, ahora las mujeres han sido liberadas por el ejemplo de este juguete que no incide en aquello tan opresivo que era la maternidad, sino en la sexualización de las mujeres en edad fértil, pero, prosigue la voz en off:«Barbie tiene su propio dinero, su propia casa, su propio coche y su propia carrera. Como Barbie puede ser lo que quiera ser, las mujeres pueden serlo igual (…) gracias a una Barbie todos los problemas del feminismo y la igualdad han sido resueltos… al menos eso es lo que las Barbies creen». Aparte de que, por fortuna, nuestros padres y abuelos no prefirieron tener bienes de consumo a descendencia aquí hay que plantarse y aclarar que la mayor parte de la gente no tiene «carreras», sólo trabajos.

Sea como fuere, acto seguido la narración nos traslada al mundo de fantasía de Barbieland, presentado como un matriarcado en el que las mujeres ocupan todos los trabajos y posiciones de poder, como la Casa Blanca y el Tribunal Supremo. Todas ellas viven solas —cada una en su casa, sin lazos familiares ni sentimentales— pero son muy felices porque no hay un solo día sin su fiesta con bailes. Por allá deambulan los Kens, mostrados cómo una clase inferior desocupada (solo playean) cuya existencia depende de lograr algo de atención de las Barbies, pero son bastante tontos y ridículos, así que estas no les hacen caso.

Entonces un nubarrón se cierne sobre este paraíso feminista cuando la protagonista comienza a tener pensamientos depresivos y a mostrar signos de deterioro físico.

(...)

¿Qué conclusiones podemos extraer?


Resulta llamativa la insistencia de este film desde su primer minuto hasta el último en despreciar la maternidad, la familia y toda relación entre hombres y mujeres (¡el sexo opuesto es el enemigo!) y si ampliamos el foco más allá de este caso concreto encontramos que es, exactamente, el mismo mensaje que propone la nueva versión de La Sirenita, la nueva versión de Blancanieves y buena parte de la producción audiovisual estadounidense desde hace al menos una década, que ya no parece proponer al espectador otra aspiración que el encierro narcisista en uno mismo, el aislamiento individual y la atomización social, pues todos los que te rodean sólo van a aprovecharse de ti o someterte. Estados Unidos es un país en decadencia que está perdiendo su hegemonía en el orden mundial y en consecuencia ve avivadas sus divisiones internas por cuestiones ideológicas e identitarias… un clima generalizado de resentimiento, suspicacia y agravio que finalmente, por lo que vemos, es lo que segrega también en sus producciones culturales pop.

Lamentablemente la izquierda española, lejos de marcar distancias, ha encontrado en toda la doctrina progre/woke de la academia estadounidense, el Partido Demócrata y Netflix los pilares de su nuevo credo político. Concretamente uno alienante, de subordinación a los intereses de otros. A menudo ya ni se molestan en traducir sus términos y nos encontramos cada día en los medios más destacados de nuestro país artículos sobre el mansplaining, el manspreading o cualquier otra ocurrencia de nombre anglosajón. Por ejemplo, ¿cuál ha sido la acogida en los medios españoles de Barbie? Pues para sorpresa de nadie una entusiasta, expresada con el servilismo habitual. Para El Diario es un «divertidísimo blockbuster feminista que el mundo necesita», para El Mundo un «misil contra el patriarcado» y para El País «la bandera popular (y política) del verano». Cómo no, por su parte figuras políticas como Yolanda Díaz se apresuraron a acudir a su estreno. A todo esto, ¿y el público qué opina? Pues esta distribución del voto [ver siguiente gráfica] lo dice todo —siendo 1 la puntuación mínima—. Nada más cabe añadir acerca de qué lado está la gente.
 

Leer en La Gaceta de la Iberosfera 

Mariano de Cávia, que no quería nada, salvo ser español en España



Caricatura de Cavia, obra de Tovar y publicada en Madrid Cómico


 ABC AL PASO

Un Estado con agujeros

MARIANO DE CÁVIA, EL MAESTRO QUE NO QUIERE NADA,
 SALVO QUE LO DEJEN SER ESPAÑOL EN ESPAÑA


 
 Ignacio Ruiz Quintano


Cávia, que firma con acento para que nadie pueda decirle roedor, pasa en Madrid por todos los periódicos, pero gana la inmortalidad en ABC (donde apenas deja un par de artículos) con el premio periodístico al que Luca de Tena pone su nombre. Si levantara la cabeza, se limitaría a soltar uno de sus “¿Hem?” de displicencia mientras cierra su mano derecha empujando el pulgar con el anular.
    
Cávia es el Galdós del artículo, aquél con criado y con secretario éste, aunque no dicen nada a los jóvenes estetas, como Ruano, que en Galdós ve un cigarrón averiado (“daba calor verlo”), y en Cávia, un cangrejo cocido.
    
Cuando fui a visitar a Cávia –recuerda Rubén Daríome llevó a un balcón, y señalándome uno de enfrente, me dijo: “Cada vez que me asomo veo allí una página de gran filosofía”. Y me explicó que allí se había dado muerte el pobre Larra.
    
Viste decente y limpio (“pero descuidado”) y, soltero y célibe, vive, como Camba, en un hotel, del que sale para comer tocinos de cielo bajo la estatua de Campoamor (“que le gustaban mucho”).
    
Lo más interesante de mi vida –dice a Carreteroes que no fui nada, que no soy nadie, ni tengo nada, ni lo tendré, ni lo quiero. Jamás he percibido aldehala, sueldo o gratificación del Estado. En política he sido sistemáticamente de la oposición, molestando al que manda.
    
Cávia, autor del histórico editorial programático de “El Sol” (España debe despojarse “todos los oropeles de la España oficial y todos los guiñapos de la España de pandereta”), es hoy subversivo (“El idioma nacional es tan sagrado como la bandera”), sin sitio en ningún periódico.
    
Alemania nos arrebata una isla asiática y detienen a Cávia en Sol porque ve golpear a unos jóvenes que vitorean a España y exclama: “¿¡Es que ya no se puede ser español en España!?”
    
No sabíamos –escribe– que eso constituyera delito. Estaba reservado al señor Cánovas que la gloria del grito de “¡Viva España!” fuera grito subversivo. El único grito que gusta al actual gobierno es “¡Viva Alemania!”
    
Satírico como Quevedo e irónico como Larra, lo pinta Natalio Rivas (“¡Natalico, colócanos a tos!”, es el grito que resume la Restauración), y acaba paralítico, sin sillón académico (“no me lo permiten mi modestia y mi soberbia”), pero puliendo el idioma (suya es la broma de imponer “balompié” para no decir “fútbol”) para evitar, entre otros, el crimen de confundir el Estado con la Nación, que él dice Patria:

    –El Estado es el continente. La Patria, el contenido. La Patria es el vino generoso. El Estado, el odre viejo, medio podrido y lleno de botanas por cuyos resquicios y agujeros se va escapando gota a gota, hilo a hilo, y aun chorro a chorro, toda la vida nacional.
 

 
"Es muy raro este sujeto. Yo no he podido hacerle más que una fotografía en mi vida, que, por cierto, es la única que de él hay: ésa del clavel y el cordoncito de los lentes" Pepe Campúa, fotógrafo (asesinado en el Madrid del 36) 

 [Verano de 2020]

Miércoles, 2 de Agosto

 


Inglaterra espiritual

martes, 1 de agosto de 2023

Un "speech" de escándalo


Robert F. Kennedy

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    Al margen de las votaciones españolas, que sólo suponen un reajuste en el Cuerpo Nacional de Tertulianos, hay que hablar del “speech” sobre la libertad de expresión con que el otro día Robert F. Kennedy escandalizó, “como la salud en un hospital”, al Congreso de la única democracia representativa que hemos visto (hoy, “triste, solitaria y final”, dicho con melancolía a lo Oswaldo Soriano).


    Tom Wolfe presumía de vivir en un país único porque permitió representaciones públicas de “MacBird” con Lyndon Jhonson en la Casa Blanca. Era una sátira de Barbara Garson, con Stacy Keach en el papel de MacBird, sobre el asesinato de JFK: como Macbeth mata a Duncan y era derrotado por Macduff, MacBird mata a John Ken O’Dunc y es derrotado por Robert Ken O’Dunc.


    –La gente solía preguntarme: “¿Realmente crees que Johnson mató a Kennedy?” –contó Garson al “Post” en 2006–. Y yo solía decirle a la gente: “Si lo hizo, es el menor de sus crímenes”.


    Ahora, un innominado cabestro del partido demócrata, Gerry Connolly, en defensa de “la censura gubernamental”, trató, con sus conmilitones, de impedir hablar a Kennedy, a quien acusó de “estar trayendo vergüenza a su apellido”, por decir lo que había dicho. ¿Qué dijo?


    –La censura es la antítesis de nuestro partido. Fue espantoso para mi padre, para mi tío… La libertad de expresión es la base de la democracia. Nos diferencia de todas las formas anteriores de gobierno. Necesitamos poder hablar. Y la Primera Enmienda no fue escrita para hablar de lo que gusta. Fue escrita para el discurso por el que a nadie le gustas.


    Y dijo más. Dijo que la censura es el comienzo del totalitarismo. Que nunca ha habido un momento en la historia en el que miremos hacia atrás y los tipos que censuraban eran los buenos. Que todos crecimos leyendo a Koestler, a Huxley, a Orwell, que decían lo mismo: una vez que comienzas a censurar, estás en camino al totalitarismo. Y por decir estas cosas, lo cancelaron en Youtube.


    –Se supone que nosotros, los Estados Unidos, somos la democracia ejemplar, y la piedra angular de nuestro sistema es la libertad de expresión. Todas las demás libertades dependen de ella. Han tenido que acuñar un término, “desinformación”, para describir información que Facebook, Twitter y otros sitios de redes sociales entendieron que era cierta, pero que la Casa Blanca y otras agencias federales querían censurar de todos modos por razones políticas, porque desafiaba las ortodoxias oficiales


    “El Congreso no podrá hacer ninguna ley (…) limitando la libertad de expresión, ni de prensa”, reza la Primera Enmienda.

 
    –Al igual que la fuerza de Internet reside en el caos, la de nuestra libertad también depende de él y de la desencadenada cacofonía de discursos que protege la Primera Enmienda –sentenció el mítico juez Dalzell para cargarse la “Ley de Decencia en las Comunicaciones” con que ya en el 96 los de siempre pretendían controlar la Red.

 

[Martes, 25 de Julio]

Don Torcuato Luca de Tena. La revolución y el milagro




ABC AL PASO

Entre un toro y un tonto, al toro

DON TORCUATO LUCA DE TENA Y ÁLVAREZ-OSSORIO, TODAVÍA MEJOR EDITOR QUE PULITZER Y TODAVÍA MEJOR DIRECTOR QUE DELANE


 
Ignacio Ruiz Quintano
Abc

América tiene a Joseph Pulitzer, Inglaterra tiene a John Delane (para Pulitzer, el mejor director de la historia del periodismo europeo) y España tiene a Torcuato Luca de Tena y Álvarez-Ossorio, Don Torcuato, todavía, en números redondos, mejor editor que Pulitzer y mejor director que Delane.
  
Objetan los pejigueros –refunfuña Pulitzer– que un “hombre de prensa” nace, no se hace. Pero en esta república el único puesto que pueda ser cubierto por un hombre por el mero hecho de haber nacido es el de tonto.
  
Don Torcuato (en el meñique de su mano izquierda ve Azorín “una gruesa sortija de hierro con fúlgido diamante: fortaleza y claridad”) trae de su casa de Sevilla la vocación, y de un viaje a Alemania, la voz que le dice que venda lo que tiene y dé a los pobres, que en el ochocientos son los periodistas, a los que pone palacio (¡en la Castellana!), sueldo y berlina.
  
El periodismo del momento lo resume el cubano Escobar Laredo en la oreja de Bonafoux:
 
 –Sería verdaderamente ridículo que los periodistas, que no tenemos qué comer, tuviéramos convicciones.
  
Periodistas, adorna Bonafoux, que no son sino sinvergüencillas que se aparecen en París, husmean y sablean, y vuelven a Madrid a echarla de “boulevardiers”, como aquél que, al salirle al paso en Sol un galgo, gritó a un guardia: “Sergent, sergent, sparé de muá ese perrit!”
  
Aquí tienen ustedes un puesto para toda la vida…–dice Don Torcuato a sus periodistas al levantar nada menos que ABC, a cuya entrada coloca en azulejo el lema familiar: “De la prosperidad de Prensa Española dependen el bienestar y el porvenir de cuantos en ella trabajan”.
  
Dicho por Javier Bueno, muchos no han comprendido que “acababa de nacer el periodismo moderno en España”. ¡El periodismo independiente de las cuadras políticas!

    De una tertulia bohemia sale “Blanco y Negro”, rentable desde el principio, y de “Blanco y Negro”, el “ABC” que trae el periodismo moderno, que en España carece de lectores: hay que crearlos (“perdí hasta ochocientas mil pesetas”, le confiesa al Caballero Audaz, en entrevista al pie de la Koëning-Bauer, el guante Varadé del ABC), y ésa será la audacia mayor del monárquico (“con mi criterio, no con el criterio del Rey”) y liberal (liberal de Canalejas) Don Torcuato, creador del lector de ABC, que a su vez crea el escritor de ABC, de los que luego se beneficiará “El Sol” de Urgoiti y los Ortega, que en el 17, al salir, se encuentran con que su España culta lee (y escribe) en el silabario periodístico de Don Torcuato, cuya revolución cultural, a lomos de un milagro industrial, tiene por guía un trampantojo taurino: “Si ves venir hacia ti un toro y un tonto, ¡vete al toro!...”
  
No poner excelencias, cruces, senador vitalicio, etcétera…–reza la nota autógrafa de su esquela, que sólo dice: “Periodista”


Don Torcuato al pie de la Koëning-Bauer,
 el guante Varadé del ABC

[Verano de 2020]

Martes, 1 de Agosto

 

 

Desayuno de pajaritos

Rocanrol. Get The Water -EP Launch party concert with Tamesis & Idris Experience



The Marilyn Diaries
@MarilynDiary

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Evil Woman

Crimson Leaves

Basin Road Blues

Midnight Train


 


GET THE WATER


 


El Receso. Óleo, 1992. César Leal Jiménez

 


 

Voz y guitarra

 


 

Batería

 


 

Bajo

 

 

 Richard III


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Classic Rock In Pics
@crockpics