domingo, 24 de diciembre de 2017

"Aquí está la esclava del Señor"

DOMINGO, 24 DE DICIEMBRE

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.  El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.» 
Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél.  El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.»  Y María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?»  El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.»  María contestó: «Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.»  Y la dejó el ángel.

Lucas 1,26-38

sábado, 23 de diciembre de 2017

El Clásico



Francisco Javier Gómez Izquierdo

       Los Madrid-Barcelona me gusta verlos como si estuviera de ejercicios espirituales. En el salón de mi casa y con mi doña, que es madridista y no soporta ver en directo los partidos, entretenida en la cocina o colocando armarios. Hoy, en esas vísperas de Navidad tan peligrosas para el equilibrio de cada cual, lo he visto rodeado de exaltados en mesas de bar-restaurante. A los tarados por el fútbol nos incomoda lo indecible tener que ver este tipo de acontecimientos en semejantes condiciones, pero uno viene de la educación de los sesenta y setenta y asume el cumplimiento de ciertas obligaciones.
       
Desde pretemporada, en los vaticinios que solemos hacer los que creemos saber de la ciencia balompédica, un servidor estaba convencido hasta las 15,00 horas de hoy día 23, día de Santa Victoria, que el Real Madrid no tendría rival en Liga y quizás tampoco en Europa. Más que nada y sobre todo por plantilla. Uno creía que el entrenador Zidane suponía como alineador el 1% del equipo y que ese 1% de influencia no tendría que resultar perjudicial ni mucho menos irreparable. Las victorias y sobre todo los títulos dicen que lo avalan. Los que hablábamos de la fortuna del francés, ratificada por él mismo, nos fuimos reservando las impresiones. Hoy Zidane ha ejercido de entrenador, entrenador y como quiera que en la supercopa hizo de la necesidad virtud, echando mano de Kovacic por ausencia de Casemiro, ha creído que la clave es Kovacic para anular a Messi, sin tener en cuenta que en el Madrid la iniciativa la deben llevar sus propios peloteros. Para tal menester están por ejemplo Isco, Asensio e incluso Ceballos, del que no se sabe qué concepto tiene Zinedine Zidane. No es cosa de juzgar como los tramposos a posteriori la alineación blanca, pero a mí me chirriaba Kovacic, como supongo chirriaría a los culés ver a Vermaeleen en el Barcelona. Kovacic y Vermaeleen me parecieron dos extraños cuando se cantaron los onces a las doce y media y si bien con Vermaeleen pasaba como con Kovacic en la Supercopa, que jugaba porque no había otro, la inclusión de Kovacic anticipaba un canguelo innecesario de Zidane y una renuncia insólita a gobernar el partido por el Madrid. Aquello olía a contraataque y Valverde, que es fino, listo y yo diría que discreto, entendió que lo conveniente para los intereses culés era que el Madrid atacase... y el Madrid atacó el primer cuarto de hora, pero sin escuadra (trotón Modric) y sin cartabón (amodorrado Kroos) fiándolo  todo a la inspiración de un Cristiano, del que prefiero no decir nada, y de un Benzemá sentenciado por el Bernabéu. A partir del minuto 20 y hasta el final de la primera parte sólo es destacable la soltura de Paulinho para cogerle gusto al clásico. Este Paulinho es como un reloj que me encontré hace siete u ocho años con el cristal rayado, y al que desde entonces sólo he tenido que cambiarle la pila cada dos años. Es feo y no parece elegante, pero da las en punto con mas precisión que un Rolex.

      La segunda parte fue de Valverde. Al menos así me lo pareció. Bajó a Messi o bajó éste porque le dio gana y tanto Kovacic como Casemiro intentaban no perderlo de vista, pero Messi además de chupar, pasa, y en una de ésas se vio la mano de Zidane en el disciplinado cumplimiento de las órdenes del entrenador por parte de Kovacic que optó por seguir al argentino en vez de parar a su compatriota Rakitic como fuera. Increíble la secuencia del inicio del 0-1 que avergonzará de por vida al croata del Real Madrid. Ahí acabó el partido, pues el Madrid enloqueció y Valverde decidió contraatacar en una mañana propicia para su juego defensivo, que hasta Vermaeleen, después del primer susto, pareció asentarse como si lo tuviera por costumbre.
    
Sorprende más de una ausencia del Madrid y sorprende el comportamiento de más de una presencia. No sé si son suficientes para justificar la derrota madrileña ante el “eterno rival”, pero creo que es al menos reprochable la zanja de puntos que ha se ha dejado cavar sin acertar en el remedio. Tenía intención de simplemente desearles las felices fiestas y el próspero año nuevo de todas las navidades, pero no me ha podido el genio y me he atrevido a poner algo sobre el partido, ahora que ya he subido a casa y me dispongo a preparar la maleta.

    Además de los buenos sentimientos  de rigor, les deseo a todos ustedes mucha salud. No creo haya mejor cosa que desear.

Amor

José-Miguel Ullán


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Y encima, hoy, en el Bernabéu, el Barcelona de Amor.

Amor fue un futbolista de antología poética. Está en el “Como lo oyes” de José-Miguel Ullán, en lo que el poeta salmantino (Villarino de los Aires), que oía crecer la hierba, oyó el jueves, 1 de junio de 1989, en Barcelona, entre “En este cuadro mío, ‘El barco del peine’, está toda la cultura fenicia” y “¡Tú no sabes lo que descansa inaugurar!”:

Pues creo que a Amor se lo lleva el Real Madrid
¡Que se lo lleven de una vez! Lo que sobran aquí son hijos de p...!
La prueba de que en los 80 el “cosmopolitismo” del 78 ya se había trasladado a Madrid son las cosas que, en la misma semana, el oído ullanesco recogía en la capital: “Ya está Esplá: pasito atrás”. “Por lo visto, Jomeini se ha caído cuando lo iban a enterrar. ¡Tiene cojones la cosa!” “Helmut Newton me dijo que, si salía bien, me la mandaba. Y a mí me dieron unas ganas locas de decirle que me la mandase, saliese como saliese. Pero luego, como una imbécil, me contuve por educación”. “Rafael de Paula no se fía ni un pelo del que lo mira”. “Como me da vergüenza, yo no te lo pensaba decir: voy esta noche al fallo del premio de poesía Loewe”.

Amor es hoy la voz oficial del club independentista (fundado por un suizo) que juega en Madrid, y con sus declaraciones pasa lo mismo que decía Goethe de los aforismos de Lichtenberg: donde él gasta una broma hay un problema escondido.
Por culpa de la política, el ambiente es de mañana de Año Nuevo en la Castellana, por donde caminan, en lugar de mocitas alegres y risueñas, los piperos (mustios y pastueños) del 155, finos analistas que ya corren para tomar el último autobús que lleva a Ciudadanos como el último helicóptero que salió de Saigón. Todavía los estoy oyendo: “¡Qué guapa es!” “¡La Macarena parece!” “¡Ni Maragall en sus mejores tiempos!” Y así.
Como dijo don Rafael Salillas en su antropología picaresca, la guapeza nos ha entusiasmado, nos ha ensimismado, nos ha gobernado y nos ha desnaturalizado.

Sábado, 23 de Diciembre


Florida estaba la rosa,
a la que el viento movía los pétalos.
Caminemos y veremos
a Dios hecho ya mortal.
¿Qué diremos, qué cantaremos
al que nos libró del mal,
y al alma de estar cautiva?.
¡Viva, viva, viva!, ¡Viva!
Canta tú, y yo responderé:
“San Sabeya, gugurumbé,
alangandanga, gugurumbé”.
Mantenga, señor Joan Branca,
mantenga vuestra merced.
¿Sabe cómo ha nacido,
allá en Belén
un niño muy querido?.
¡Está muy bien!.
Vamos a ver su nacimiento,
Dios en el pesebre echado está.
Está contento. Vamos para allá.
¡Su!, venga que ya verá,
¡Bonito, bonito!,
su camisoncito remendado;
¡Bello, bello!,
su sanito cuello rosado,
¡Está hermoso, está hermoso!,
su carita sonriente ya verá.
Alangandanga gugurumbé.
San Sabeya, gugurumbé,
alangandanga, gugurumbé, gurum-gurumbé …
¡Aleluya, aleluya, aleluya!

viernes, 22 de diciembre de 2017

Suertes



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

La voluptuosidad de la suerte no distingue entre suerte buena y mala suerte, pero la mala tiene mejor literatura.

Que, habiendo comprado número, no nos toque la lotería es una tragedia, y la tragedia, según Ruano, requiere un ambiente trágico, una ridícula lucha de los últimos y débiles elementos de la felicidad contra la desgracia que llega.

Si de un salto se coloca uno más allá de la desgracia y se echa a dormir, la desgracia no suele clavarnos el diente.
“El ojo que ves no es / ojo porque tú lo veas, / es ojo porque te ve”, enseña el primero de los “Proverbios y cantares” machadianos. Pero Ruano insiste en que lo de cerrar los ojos para que no nos vean no es ninguna tontería: posiblemente no nos puede ver sino aquel a quien vemos.
Un amigo suyo, Grande de España, recibió una Navidad la visita de un anciano de aspecto distinguido que le saludó y, sin dar su nombre, le soltó un discurso: “Caballero: los nobles debemos ayudarnos, estar unidos, tener un sentimiento de solidaridad. Si yo tengo un problema no debo pedirle ayuda a cualquiera, sino a uno de mi clase. Caballero: tengo una deuda de honor. Necesito dinero. Recurro a un ser que es igual que yo. Permítame, señor, que me presente: soy el duque de Tal”.
El Grande de España quedó estupefacto: el título que acababa de oír era el de su hermano. Y se lo dijo tímidamente. Entonces el distinguido visitante se cuadró, recurrió a su mejor sonrisa y, con ademán de mutis, contestó:

¡Mala suerte se llama esa figura, señor! Este año no hago nada más que equivocarme.
¿Nadie oye los esfuerzos de las bolitas para ganarse, como los diputados de lista, las simpatías del azar?

La democracia surge cuando los pobres, lograda la victoria, ejecutan a una parte de los adversarios, destierran a otra parte, pero con los demás comparten en plena igualdad la administración del Estado y de los campos y dejan que la suerte determine la autoridad de entre la parte predominante.

Palabra de Platón (“Politeia”).

Viernes, 22 de Diciembre


Se fija (Albornoz) en que Laín ha dispuesto de cátedra universitaria, sillón académico y ayudas becarias de trabajo. Pero lo que hay que preguntar es lo que Laín ha hecho de esas cosas.
Dionisio Ridruejo

jueves, 21 de diciembre de 2017

Córdoba, 5; Reus, 0

Luis Oliver en el Betis. Ozú 
Mazapanes La Logroñesa. Ozá


Francisco Javier Gómez Izquierdo

       Me veo en la obligación de señalar que más llamativo que el rotundo e inesperado resultado fueron las insólitas novedades de una tarde-noche que seguro pasará a la Historia del Córdoba CF  y espero y deseo que no sea como señala el vuelo del garrulus glandarius, vulgo arrendajo.
     
La primera comenzó como rumor volandero desde por la mañana pero tomó cuerpo en la sobremesa de un restaurante madrileño. El amo del Córdoba vendía su propiedad a un empresario de Montoro, el pueblo de las deliciosas logroñesas, para que el cordobesismo enterrara por fin desplantes, desprecios y soberbias de un individuo del que esperemos nos deje por fin en paz. Personalmente, me extraña. Y me extraña porque con el empresario de Montoro, Jesús León, y para ¿encargarse? de la parcela deportiva llega Luis Oliver, personaje de nefastos antecedentes futbolísticos en Xerez, Cartagena y Betis. La juez Alaya tuvo que echárselo a la cara y para que se hagan una idea de lo que puede ser capaz sólo tienen que ver cómo viste y cómo peina su alopecia. ¡Miedo me da!
   
La segunda novedad estuvo en la grada de El Arcángel, fría y vacía como nuestro Plantío de hogaño, que manifestó contento sin que el partido empezara siquiera. “Hasta nunca González”, coreaba la zona juvenil como si hubiera aprobado la Geografía, que no sé si es asignatura que se enseñe ya en el Bachillerato.

    Y por fin el choque contra el Reus... que no fue tal. Los jugadores del Córdoba, limitados como estoy harto de señalar, saltaron al campo aplaudidos por los pocos cientos de “clientes”-conforme al decir del amo del Córdoba- que allí estábamos y como los galos de Astérix contra los romanos, vapulearon en hora y medio alucinógena a un equipo, el entrenado por nuestro excapitán López Garay, acogotado y perdedor desde el pitido inicial. ¡Qué golazos los de los Sergios!  Guardiola y Aguza. Golazos soñados y no creídos, ni por ellos mismos. Se vieron paredes, controles, pases y remates impensables en un grupo que nos tenía acostumbrados a la desesperación por hastío. ¿Acaso la marcha del amo supuso una liberación de talentos encadenados?

      No lo creo. No hay conversión repentina, ni milagro, ni luz al final del túnel. La muchachada habrá aprobado Geografía, pero catea las asignaturas importantes: Matemáticas, Lengua, Química... Los nuevos propietarios aún no han hablado y de sus intenciones nada sabemos, pero lo que no admite duda es que ayer, los ya escasos masoquistas que nos acercamos a El Arcángel pasamos un rato muy agradable porque se vieron virguerías y porque los goles fueron de Primera División. Yo diría que hasta de Champions. Sobre todo el segundo de Aguza, el medio que debe ser titular.

     Aprovecho para felicitar las fiestas a toda la parroquia que acude a Salmonetes... y convencido de que no hay mejor cosa que desear, pido para todos ustedes mucha Salud.

La élite cosmopolita

Calle de Lista

Compartimos la idea nosotros, la élite cosmopolita que lee diarios como EL PAÍS o que escribe en ellos, de que 2016 ha sido un annus horribilis
John Carlin

Constitucionalistas

 Schmitt

Kelsen


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Hoy que, según las encuestas, los constitucionalistas del 155 ganarán las elecciones en Cataluña, hay que decir que la edad de oro del constitucionalismo europeo se vivió en la Alemania de entreguerras, al resplandor de la hoguera constitucional de Weimar.

¿Quién defiende la Constitución?

El duelo de juristas Schmitt-Kelsen de 1931 alrededor de esa pregunta fue tan imponente como el duelo de pugilistas Dempsey-Firpo de 1923. Para Schmitt, teórico del decisionismo (“soberano es quien decide el estado de excepción”), el defensor de la Constitución debe ser el Jefe del Estado. Para Kelsen, teórico del normativismo (“el Estado es el derecho”), el defensor de la Constitución debe ser un Tribunal Constitucional. En ambos ensayos se manifiesta una elegancia literaria que se sobrepone a las peores traducciones.

Schmitt y Kelsen serán los juristas estelares en el juicio constitucional de octubre de 1932 en Leipzig, donde se citan los mejores jurisconsultos de Alemania para ventilar si el célebre artículo 48 de la Constitución de Weimar ampara la intervención del Reich, que ha suspendido excepcionalmente en sus funciones al gobierno del “Land” de Prusia, sustituyéndolo por un comisario nombrado por el Jefe del Estado.

¿Competía al Jefe del Estado la defensa de la Constitución, como sostiene el abogado-profesor Schmitt, que representa en el juicio al presidente Hindenburg y al canciller Von Papen, o existió una extralimitación presidencial para destruir inconstitucionalmente la autonomía de un “Land”, con arreglo a la doctrina de Kelsen, el catedrático austriaco de derecho público en Colonia que veía en el caso una estricta cuestión de derecho al margen de toda consideración política?

El tribunal de Leipzig salió del embrollo por la gatera: la intervención temporal del Jefe del Estado era constitucional, pero no podía sustituir al gobierno del “Land” de Prusia. Apenas tres meses más tarde Hitler llegaba a la cancillería del Reich.

Jueves, 21 de Diciembre


Fui lo que antes fui, hice lo que antes hice, y ahora soy lo que estoy siendo y hago lo que estoy haciendo.
Pedro Laín Entralgo

miércoles, 20 de diciembre de 2017

Maldad

 Calle de España

¿Que fue de El Cid?


Francisco Javier Gómez Izquierdo

        A las personas que no hemos pisado la universidad y que por circunstancias determinadas hemos conocido muchas variantes de la maldad se nos hace muy difícil comprender la ligereza y banalidad, que dicen lo finos, con la que se despachan atrocidades diarias y que creemos tendrían que obligar a los que saben y politiquean a comprometerse en su erradicación.

       Existen muchos tipos como el psicópata serbio que acaba de matar en Teruel. Son individuos que no razonan, para los que el prójimo es una cucaracha y matar una necesidad vital. Incluso un oficio. Su maldad nos resulta inconcebible y sólo nos acercamos a comprenderla cuando descubrimos que se preñaron de odio cuando niños en guerras de pueblos o familias: Serbios, turcos, eslovenos, georgianos, calabreses, napolitanos... Se supone el mal de otros países y no hay español que se reconozca en semejantes tribus y actividades.

        Otra categoría es la del Bretón cordobés o el David Oubel avilesino, monstruos que reaparecen entre nosotros cada cuatro o cinco años y que es seta inextinguible contra la que no hay veneno ni vacuna posible. Casi en la misma categoría están los cobardes matamujeres y los depredadores sexuales, que se creen amos y señores y que no pagarían sus delitos ni con siete vidas que vivieran.
      Hay unanimidad en la condena de estos y otros tipos de delincuencia que se hacen asquerosos al común, pero creo que en España se es generoso, comprensivo y lo que es peor, cómplice, pongamos por omisión,  con ciertos sujetos que pasan por juiciosos, oradores y hasta filósofos y que se hacen respetar porque entre ellos abundan profesores, abogados, psicólogos y demás ocupaciones perniciosas.

    Sacamos en Salmonetes... en su día a un tal Alfon, multidelincuente acogido en el seno de varias parcialidades políticas enemistadas por principio con la ley y su cumplimiento. Parcialidades, dicen que antisistema, que no se avergüenzan de sus prioridades y que renuevan sus intenciones justificando a un muchacho, dicen que chileno, que mata y destroza vidas, dicen que sin querer y porque le provocan. Estas parcialidades son muy dadas a bautizar por lo laico y al que odian -por deporte o afición- lo ponen de nombre “fascista”. Si el “fascista” sufre daños los jefes de las parcialidades se hacen los locos y con mucha solemnidad reniegan de la violencia... pero no de los amigos y conocidos que la practican.

     Pero la “maldad más banal” y más triste es la alegre y gozosa aceptación de sentimientos racistas enquistados e indisimulados en, lo digo sin circunloquios, Cataluña, por una evidente mala educación, que al parecer a nadie compete. Los educadores del presente y del futuro van a enseñar al modo catalán  y vasco a nuestros hijos andaluces, gallegos, extremeños... que el concepto de España es tóxico y dañino por fascista y franquista... y el español, una cucaracha. Nuestros Norbert Feher futuros se llamarán Rafael González y Pedro López. Para hacerse notar se adjudicarán alias quizás no tan rotundos como Igor el Ruso, pero un Falete de Antequera o un Mingo de Castro-Urdiales, no lo descarten ustedes.

La idea



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Desde el principio el 155 no fue sino un show (lo jurídico era el 116) para enfriar a los de la bandera en el balcón.

La idea del Consenso sigue siendo, para entendernos, que Cataluña sea a España lo que Cuba a Venezuela, un “chulaje” con pasillo madridista (el Barça, más que un pasillo, hace un “calvo”), según lo pactado en la San Sebastián del 30 y en La Moncloa del 78.

En París me siento parisino de nacionalidad española, pero en Barcelona me siento barcelonés con un exacerbado sentimiento antimadrileño y antimadridista –dice el lúser de moda en España, Manolo Valls, el niño pijo del pintor, por cierto, más envidiado por Tàpies.

Valls es un charletas al que nadie escucha en Francia (¡hizo gigante a Macron!), y viene a España a comerle la oreja, en collera con el novio de Isabel Preysler, que está estudiando la Revolución francesa, al primer cateto que pasa. Lo hace con el 155, del que nada sabe.
Nadie pide a Valls que hable de “nación política”, “sujeto constituyente” y demás conceptos que él no domina y que el español ignora, pero podría ser útil hablando a los menos espabilados, como Rivera, del artículo 89 de la Constitución francesa, copiada (mal) de la americana por De Gaulle:
No podrá iniciarse ni proseguirse ningún procedimiento de reforma mientras sufra menoscabo la integridad del territorio. No podrá la forma republicana de gobierno ser objeto de reforma.
Pero aquí, el Consenso, antidemocrático por definición, metió en la melodía de la unidad nacional los coros y danzas del separatismo (¡el troyano que se come como un Pac-Man al sujeto constituyente!), aberración que los consensitos llaman ahora “federalismo”, tratando de hacer de España (hoy, por el sistema autonómico del 78, una voluntad de separación entre unidos) otra América del Norte (desde hace dos siglos y medio, por la Constitución del 87, una voluntad de unión entre separados).

La democracia es coser heridas –musita Iceta, Bibendum del Consenso, que va de sastrecillo valiente.

Miércoles, 20 de Diciembre


En una revista catalana me combatieron sañudamente los acólitos de (Américo) Castro, y su hija dio a la estampa una página inédita de su padre que Américo no había querido publicar, página en que me calificaba de deficiente mental.
Claudio Sánchez-Albornoz

Vuelve el “America First”



Hughes
Abc

Trump presentó las líneas de su política exterior y en ellas vuelve el “America First”. Lo teníamos un poco olvidado el asunto. Lo dejamos (aquí, improbable lector) en la aparición de los neocons, que tomaban el poder en la administración Trump. Pero este documento redefine las cosas. Describe algo equilibrado. No es el aislacionismo que defendían algunos de sus seguidores, aunque esté presente como raíz del planteamiento. Es un texto híbrido, pragmático. Para ser fuerte en el mundo, y para influir en él, Estados Unidos tiene que ser, primero, fuerte en sí mismo, desde un punto de vista general: económico, industrial, militar, y “moral”. Algo así viene a decir. El texto está a medio camino también entre los halcones neoconos de otros tiempos, con su “exportación” de democracia, por un lado, y el obamismo, con la agenda global y el “poder blando”.

Trump no describe un mundo paranoico, sino bastante más realista. El mundo es el que es, y Estados Unidos no aspira tanto a su transformación como a su defensa. Trump supera la “corrección política” también en el ámbito exterior. Por ejemplo, no habla de “cambio climático”, sino que al hablar de energía lo hace en base a objetivos más amplios: la conservación medioambiental, claro, pero también el crecimiento económico y los intereses nacionales (la explotación de los propios recursos). Esto no suena tan bien, pero no engaña. Trump supera la agenda global y los habituales motivos del progresismo internacional en otra dirección. Se insiste de nuevo en el Estado Nación como mejor garantía y defensa de los derechos individuales, y la frontera adquiere una doble naturaleza simbólica: garantiza seguridad interna, pero también define la nación.
Del “free trade” se pasa al “fair trade”, comercio justo.

La enmienda al mundo de Obama es expresa. “Las amenazas obligan a repensar las estrategias de las últimas dos décadas, basadas en la creencia en que la inclusión de los países en los organismos internacionales y en el comercio global los transformarían en aliados dignos de confianza”. No importan tanto esos “organismos internacionales” como las instituciones propias y su fortalecimiento (o simplememente, su conservación). El texto es bastante concreto en la definición de los “enemigos”. En esto suena reaganiano. Irán y Korea, pero también Rusia y China. Precisa aquí que las amenazas difieren en importancia y grado, pero también deja claro que el mundo tiene aún algo de “polar”, de buenos/malos: por un lado, los que defienden la dignidad humana y la libertad, por otro los que admiten la opresión y la uniformidad. Esta visión es internacionalista, mira hacia Occidente, pero a partir del “America First”, y no busca imponer una agenda global ni la expansión de democracia, sino la adaptación bilateral, más cuidadosa, más local (esto de Trump es sorprendentemente fresco en cuanto a la redimensión de lo local); con todo, no deja de sonar ese bajo maniqueo de los valores puramente americanos, es decir, el viejo motivo del “excepcionalismo”. La identidad americana, se dice muy pronto en el texto, se debe a los Padres Fundadores y a sus instituciones, que “sólo pueden durar si están sostenidas por una cultura que las aprecia y conserva”.

La raíz de Estados Unidos es su Constitución. Sus valores, proyectables al mundo, han de ser cuidados antes dentro. El America First no es sólo protección, una preocupación prioritaria por la seguridad, es también una obligación nacional. La conservación constitucional americana (gran preocupación de la campaña trumpiana) es la semilla de cualquier influencia exterior en el mundo. “First, we take Manhattan…”. El “first” es también tarea.

La Constitución americana es la biblia civil de Occidente. Ése es un reverso implícito, tácito del “America First” (un “sigamos siendo lo que somos”), digamos que una obligación interna, mientras que el otro es claramente visible y responde a lo que votó la gente: fronteras seguras, inmigración controlada, reforzamiento militar. Pero vuelve aquí otro rasgo del Trump de este año: cumple lo prometido. La gente votó eso y, más o menos, ahí está presente. La política exterior parecía lo menos trumpiano de su política, aquello en lo que había defraudado antes a su votante, pero aquí recupera el “America First”.

Más allá de eso, lo que parece claro es la superación de la retórica progresista global, del obamismo, del difuso internacionalismo sin tareas ni función, así como de la prepotencia neocon, todo en algo quizás intermedio, híbrido, pero indiscutiblemente pragmático. Negociado “a la trump” con el Establishment, quizás.

martes, 19 de diciembre de 2017

Iceta

El principio federativo


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Es inútil decirlo, pero, con este Régimen, lo de Cataluña no sólo es irreversible, sino que se extenderá a toda España. Por eso el candidato del establishment en Cataluña es Iceta, el Proudhon del Paralelo.
Soy federalista. Quizá es porque como mi padre es vasco y mi madre catalana, hacerme federalista fue un modo de no tener que elegir.
En España, socialismo es oportunismo (picaresca), con lo cual Iceta es federalista de Proudhon como podría ser proverista de Maysounave (Egirako Batzarra).
Para la heráldica, Iceta es un cabrio de oro, acompañado de tres veneras de plata, es decir, conchas de la batalla de Clavijo, donde Santiago bajó sobre un caballo blanco (“y no hay que transigir ni con que fuera tordo el caballo”, decía Maeztu). El establishment vota Iceta y quien se opone al establishment no sale en la foto. O sale como Trump, que se ha opuesto (un poco) al establishment y el establishment tiene a todos los tontos del universo haciendo ruido por si entre medias los que no lo son consiguen hacerle un Kennedy.
El federalismo proudhoniano es la solución del establishment para España.

La posteridad no podrá creer que, entre la multitud de lectores que paga a una prensa privilegiada, hay apenas uno por cada mil que sepa, ni siquiera por intuición, lo que significa la palabra federación –escribe Proudhon en la presentación de su doctrina.
Hombre, si pasa hoy con “democracia”, ¿cómo no iba a pasar entonces con “federación”?
Proudhon cree que, “si la democracia abunda en Judas, hay en ella muchos más San Pedros”, con lo que, a poco que esperemos, veremos surgir la idea de federación, así formulada: “contrapeso de la autoridad por la libertad, y viceversa”.

Puede decirse de la libertad y de la autoridad lo que de sí y de Jesús decía Juan Bautista: “Illam oportet crescere, hanc autem minui”. (Es necesario que él crezca y yo disminuya. Juan 3,30).

Y esto es el programa del establishment, pero traducido por Pi y Margall: la Primera República.

Martes, 19 de Diciembre


Curro Romero realizó la mejor faena de su vida. Cuando se perfilaba para matar, la afición granadina ya le había otorgado las dos orejas y el rabo simbólicamente. Estaban dispuestos a dárselos como fuera. Por eso no les importó la inconcebible y feísima puñalada que coronó tan estupenda faena. El presidente no debió otorgar trofeos. Primero, porque con un bajonazo se queda descalificado en buena lógica taurómaca. Y segundo, porque lo de Curro no podía tener el mismo premio que una faena normal.
Vicente Zabala Portolés

lunes, 18 de diciembre de 2017

Amo del mundo

Lawrence


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

No sé la de veces que el sábado, en una cena, me hicieron, como por gracia, la pregunta del abuelo de Majaelrayo: “¿Y el Madrid, qué? ¿Otra vez campeón del mundo?”

El Madrid ejerce de “dulce, justo e infantil amo” del mundo, dicho sea con las palabras que Santayana empleó para iluminar Inglatrerra, cuyo lado valiente, libre y deportivo (¡el juvenil carácter anglosajón!) tanto amó el filósofo de Ávila, que acabó hablando (y pensando) en un inglés tan bueno como el de Raúl, intérprete oficial del club.

También yo (como el joven inglés) amo a la tierra y odio al mundo –dirá Santayana–. Dios hizo la primera, y el hombre, con sus necesidades y envidias, ha hecho el segundo.
El Madrid vuelve a quedarse solo, “recorriendo la zona fronteriza entre el ‘monde’ y el ‘demi-monde’”, y con diez, pues Benzemá ha hecho suyo el lema de Goethe de no poner su corazón en nada.
El palco de Abu Dabi era como la cabalgata municipal de los Reyes Magos, con Flóper de concejal de Festejos e Infantino de delegado de Abastos. ¡Real Madrid-Gremio! Parecía una final setentera del Carranza, con aquellos equipos brasileños que sesteaban jugando al fútbol en movimiento de limpiaparabrisas (eso que ahora vende como cosa suya Guardiola). Con los futbolistas brasileños pasaba como con los músicos rusos: venía una orquesta y regresaba un cuarteto, porque todos eran lo bastante buenos para encontrar empleo aquí. Del Gremio de Abu Dabi, en cambio, sólo se colocaría Geromel, y de segurata. Los comentaristas de TVE (la TV con mil millones anuales de presupuesto procedente de impuestos) nos intentaban vender a Luan Vieira por un tatuaje que decía: “Usted sale de la favela, pero la favela nunca sale de usted”. Bonita pintada para una taquilla en el Bernabéu.

Para leer una leyenda desde aquí…–objetó Sanchís.
Entonces, y al hilo del paisanaje Zidane-Benzemá, se pusieron todos los comentaristas a glosar otra vez “El collar de la paloma: (el collar de la tórtola y la sombra de la nube)”, de Ibn Hazm de Córdoba, pues en todo el primer tiempo no hubo una sola ocasión de gol. Durante la recitación, faltó el plano de Benzemá despejando una cabezadita en el banderín de córner.

Ser funcionario era, a juicio de Fernández Flórez, lo peor que le podía suceder a un hombre. Consideraba él dos grupos de funcionarios: uno, muy pequeño, que se dedicaba a escribir en los periódicos sin aparecer nunca por la oficina, y otro, muy numeroso, que iba a la oficina a leer lo que los primeros escribían en los periódicos. De Benzemá se sabe que juega porque su nombre salé en los periódicos, pero no se sabe de nadie que lo haya visto nunca por la oficina. Es el grande mérito de Zidane y del Madrid: hacer lo que hacen… con diez, que es el sistema bueno, al decir de Helenio Herrera.
No fue mejor el segundo tiempo, y la prueba es que los comentaristas del Milmillonario Ente tuvieron tiempo de adelantarnos la programación de TVE hasta 2018, incluido el número de reflejos de la capa del tío de la capa que dará las campanadas de Noechevieja, mientras Lucas Vázquez, el colibrí de las cumbres, “calentaba” en la banda.

–…¡con La Oreja de Van Gogh y Sergio Dalma! –gritaba el locutor.
Con el gol de Cristiano en contra, los brasileños tenían pinta de fumar y de beber todos, y a los espectadores nos dio mucha alegría ver a Bale con su peinado de nido de pájaro rematar con la zurda (¡y sin que se le cayera un solo huevo del nido!) en un escorzo de camarero gafe sirviendo el vino de revés. Asensio y Ceballos, los dos futbolistas que más le apetecía a uno ver, envejecían en el banquillo como las liebres de Dumas.

“Dulce, justo e infantil amo” del mundo, el Madrid cabalga.


Vinicius

VINICIUS, NO TE RAJES

Dumas, por cierto, presumía de tener dos opiniones de la Virgen: una para los periódicos y otra para los amigos. Que son las mismas que puede tener todo el mundo de Benzemá. Una para los periódicos: “Benzemá juega porque es el complemento ideal de Cristiano”. Y otra para los amigos: “Benzemá juega porque nunca va a hacer sombra a Cristiano”. (La que harían Aubameyang, Suárez, Cavani, Lewandowski o Agüero). A lo mejor por eso Morata, que tenía por delante a Benzemá, salió corriendo, y Vinicius, que tendría por delante incluso a Lucas Vázquez, no quiere venir ni atado.

Lunes, 18 de Diciembre

Valle de Esteban

Quien no se ha criado en corte huele siempre a acemilero.
Salvador de Madariaga

domingo, 17 de diciembre de 2017

El milagro de los goles

El joven Joaquín Fernández
 y el veterano Motta



Francisco Javier Gómez Izquierdo

 Para los que andamos en varios frentes, las comidas de Navidad pueden llegar a ser funestas. El viernes tuve la penúltima, creo, y ayer sábado, desganado y resacoso pasé toda la tarde mirando el fútbol del planeta, que diría el de la tele, sin molestar nada en casa, pues mi doña tiene inutilizada la garganta y duerme arropadita en la piltra.

      Empecé la tarde en Bilbao, adormilado no sé si por la entendida voz de los comentaristas que pedían la velocidad de Oyarzábal y De Marcos o por el sostenido chaparrón que tanto gusto daba ver. Al final, empate a cero. Lo normal en los derbis vascos de toda la vida. A las seis, cafelito para espabilar, y poder atender a la final del Mundialito, que en esta ocasión no sabemos si por fuerza o por propia iniciativa, el árbitro mexicano no quiso saber nada del VAR. Hizo bien a mi parecer, a pesar de los tiquismiquis que piden pantallazo por el gol anulado a Cristiano o los antimadridistas que vieron penalty de Ramos. Busquen lo que pasó también ayer en el Troyes-Amiens a costa del “ojo de halcón”, que va a resultar que es un halcón con dos ojos y el uno “güero”, como dice el gran Paco.

    En ABu-DAbi Cristiano coló un gol que vale un titulazo al que sus biógrafos convertirán en milagroso, pues en directo pareció que la pelota atravesaba los cuerpos de los jugadores de la barrera brasileña y lo que amenazaba ser una falta como tantas que saca el 7 resultó una de esas balas del cine moderno capaz de atravesar una cerradura y dar en la frente del malo. Total, que el Madrid otra vez Campeón del Mundo y el ego de Cristiano... campeón del Mundo también.

    A las ocho tocaba la obligación de mi penitencia y me planté en Almería donde ahora entrena Lucas Alcaraz, el empleado que lleva Córdoba en el corazón. El Almería es equipo tan menesteroso como el Córdoba y junto al Sevilla Atco. y Alcorcón son mis cuatro favoritos para el descenso, salvo corrección invernal en la que entrarían nuevos aspirantes como Lorca, Albacete y quizás Gimnástico de Tarragona y Cultural Leonesa. Lucas Alcaraz, lo llevamos diciendo años, defiende, defiende y defiende. Ensaya faltas y saques de esquina y con eso le vale para sus 0-0 y sus 1-0. Creo que con el Almería no le queda más remedio que ser riguroso con su método, pues no se me antoja otro mejor. Lucas cuenta con Pozo, un excelente mediapunta que imagino se le irá y el resto son obreros de fútbol antiguo. Los centrales Owona y Morcillo (fue nuestro y no jugó  ni un partido) son toscos al estilo irlandés de los 70 y Joaquín, mi favorito, que no tiene cara de llamarse Joaquín, Lucas lo pone en el centro del campo para que rasque como un 5 uruguayo de la misma década. Mandi se ha perdido desde su internacionalidad juvenil. Ya era problemático en el Spórting y ayer, como el árbitro no se atrevió a echarlo, Lucas lo cambió por si acaso. La plantilla del Almería anda coja, mejor, lesionada. Sus mejores elementos, Tino Costa un poner, andan con muleta. Por eso, el entrenador granadino tuvo que poner a los jóvenes Alex Corredera y Gaspar Panadero. A este último, extremo flaquito y butragueñil de cinco metros, le daría de comer garbanzos y chuletones y una oportunidad en Primera. Juan Muñoz, utrerano del Sevilla, es el delantero centro. En Almería muy desasistido. Dicen que estuvo en la órbita del Córdoba. No lo creo porque costaba dinero. Dejo para el final a los laterales: Nano, también excordobés que sigue corriendo como hace diez años. Buen lateral para la 2ª... y Motta, un italiano con cara de peso medio, al que no me explico con qué criterios se ficha. Perdón, sí tengo una ligera idea. Como, pongamos Eddy Silvestre en el Milán, Motta estuvo en la Juventus. No jugó partido importante que yo sepa con la Juventus, pero la etiqueta le ha valido para recorrer el mundo como lateral derecho bianconero. En el minuto 85, Motta sube a rematar un córner de cabeza. Nuestro portero polaco falla de manera escandalosa “...tu quoque Pavel?” y el balón tropieza por casualidad en una tibia en el segundo palo. La tibia de Motta. Tres puntos que dan aire al Almería y que suben a Motta a la peana de los santos milagreros. Así es el fútbol. Ni justo, ni injusto. Les prometo que el Córdoba fue mucho mejor. Tuvimos tres ocasiones que no se pueden fallar. Alfaro, Aguza... y Caballero. Mire usted, Carlos Caballero, sé que dicen y usted mismo dice de sí mismo que está sobrado de calidad para la categoría. Son cosas que no se deben decir sino demostrar. Usted mandó a las nubes un balón que le vino “a huevo”, sin que nadie le molestara, a puerta casi vacía (hubiera sido perdonable que diera en el portero), y le aseguro que sin pizca de calidad.  De todos modos, que le conste a usted que no soy quién para culparle de nada ni usted responsable de una tragedia a la que le quedan mas episodios dolorosos de los que podamos soportar. De remate, con agua y fiambre de pavo, acabé viendo las arengas del Cholo a los atléticos de la grada y otro gol, también milagroso, de Torres, para reafirmar su extraordinaria fe rojiblanca. 

Domingo, 17 de Diciembre

Valle de Esteban

Cuando mis padres me dejaron en paz y pude hacer mi voluntad, lo que no es fácil en América, pensé reponer el tiempo que había perdido estudiando Derecho, dedicándome a una disciplina más útil, más de acuerdo con mi época, y escogí la Teosofía.
Miguel Ángel Asturias

Yo soy la voz que grita en el desierto

DOMINGO, 17 DE DICIEMBRE

Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. 
Y éste fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a Juan, a que le preguntaran: «¿Tú quién eres?»  Él confesó sin reservas: «Yo no soy el Mesías.»  Le preguntaron: «¿Entonces, qué? ¿Eres tú Elías?»  El dijo: «No lo soy.»  «¿Eres tú el Profeta?»  Respondió: «No.»  Y le dijeron: «¿Quién eres? Para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado, ¿qué dices de ti mismo?»  Él contestó: «Yo soy la voz que grita en el desierto: "Allanad el camino del Señor", como dijo el profeta Isaías.» Entre los enviados había fariseos y le preguntaron: «Entonces, ¿por qué bautizas, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?»  Juan les respondió: «Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia.»

Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde estaba Juan bautizando.

Juan 1,6-8.19-28

sábado, 16 de diciembre de 2017

Cosas

Carlos II de Carreño Miranda
"Triste imagen de España al garete, sin místicos, sin pensadores,
 sin artistas, sin políticos y hasta sin capitanes"


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Los heraldos del gobierno anuncian, con trompetas de perritos y gatitos, que los animales, por votación unánime en el Congreso, dejan de ser… ¡cosas!... en la legislación española.

Los ingleses, que son hombres de cosas en el sentido grecorromano (“prágmata”, “res”), presumen de que su Parlamento puede hacerlo todo menos que un hombre se convierta en mujer. El nuestro va más lejos, y sólo con levantar la mano (o con estirar el pie) hace que las cosas dejen de ser cosas. No pudiendo aplicar el 155 a Cataluña, lo aplican a… la ontología.

Cosa es una cosa es una cosa es una cosa –tendrían que escribir los diputados mil veces, y con caligrafía de Gloria Fuertes, que fue nuestra Gertrude Stein.
En “Mau-mauando el parachoques” (reportaje sobre la extorsión de las minorías al gobierno en los 60) cuenta Tom Wolfe el caso del emprendedor Ronnie y su grupo Nueva Thang. “¿Nueva Thang?”, dijo el alcalde Alioto (San Francisco) cuando aparecieron en el Ayuntamiento. “Eso mismo, Nueva Thang”. Alioto se quedó sin habla. “Thang”, dijo Ronnie, “significa Thing en africano”. (Los negros, y los blancos del Sur, “thing”, cosa, lo pronuncian “thang”). “Oh”, suspiró el alcalde.
Algún Ronnie animalista ha colocado otro Nueva Thang a los peperos, locos por dejarse colocar lo que sea, con tal de que no les digan fachas. En realidad, “facha” (en España, todo lo que no sea “rojo”) es ya la única cosa. ¡La “cosa en sí” kantiana! Perritos, gatitos y, por supuesto, “rojos”, se escaquean de la realidad en un limbo cultural de “debilidad, infantilismo y estulticia”, como refunfuñaba Albornoz ante el “Carlos II” (¡el del motín de los gatos!) de Carreño Miranda en Nueva York:

Triste imagen de España al garete, sin místicos, sin pensadores, sin artistas, sin políticos y hasta sin capitanes.
Este “anticosismo” pepero significa que España sigue preocupándose no tanto de que las cosas respondan al nombre que se les dé y sean cosas de verdad como de que las cosas tengan este nombre o el otro.

Sábado, 16 de Diciembre


Hemos arribado al muerto más gigantesco que puede sostener la noche.
José Camón Aznar

viernes, 15 de diciembre de 2017

Escritor cubano Orlando Luis Pardo aclara que su próxima novela no es anti-Trump



Luis Felipe Rojas

A partir de un error tipográfico en un twitter del presidente Donald Trump, el escritor cubano Orlando Luis Pardo Lazo (OLPL) ha hilvanado las historias de su nueva novela, Que la patria os covfefe orgullosa, que Editorial Hypermedia alista para inicios de 2018.

En conversación con Martí Noticias, Pardo Lazo, que decidió quedarse en Estados Unidos en 2013 y ahora cursa un doctorado en Literatura Comparada en la Universidad Washington en Saint Louis, Missouri, reveló que se trata de una continuación de su primer libro Del clarín escuchad el silencio.

Ácido, cínico e irreverente, ¿no está Pardo Lazo de algún modo rindiendo culto a Guillermo Cabrera Infante y Reinaldo Arenas?

Es homenaje, sí. Yo he escrito incluso criticando al Maestro (Cabrera Infante), pero que nadie  tome a mal porque para mí es un homenaje tremendo a la escritura de ese hombre que estuvo treinta años fuera de Cuba y jamás escribió un solo párrafo que no fuera cubano.

¿Es una lectura anti-Trump?

No, para nada. Desafortunadamente Estados Unidos está viviendo un momento de mucha radicalización política. Yo he sufrido agresiones en la universidad, precisamente por lo contrario: me han acusado de ser un fanático de Trump por lo que comparto en mis redes sociales, en mi Internet, en mi Facebook…

"En las universidades de Estados Unidos, hoy por hoy, la libertad de expresión está bastante comprometida, bastante en peligro y prácticamente cualquier criterio que se asuma de derecha, o en el caso de nosotros los cubanos anticastristas, pro-democráticos, pues de alguna manera nos aíslan en las universidades por el hecho de no tener un pensamiento socialista", explica OLPL.

Con sólo cuatro años aquí, ¿no estarías haciendo solo una postal turística al describir algo como el exilio?

Lo hago con mucho respeto. Mi libro y mi voz reduccionista, delirante, no es más que mi visión. Todas las otras visiones del exilio histórico, de los exilios de los ’80 y ’90, tienen la misma validez y el mismo valor. Mi visión es más deconstructiva, más caníbal; yo soy el último que llegó y lo hago pateando la lata y haciendo ruido, pero eso no niega mi conocimiento de todo, toda la memoria histórica y lo que se hizo fuera de Cuba para ayudar a la causa de la libertad y lo que se hizo incluso para ayudar a cada ola de exiliados, incluido yo mismo.

A continuación reproducimos un primer capítulo de su nueva obra,
 cedido por la editorial Hypermedia


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Les digo que en menos de un año los Estados Unidos eran otros. Lucían feos y subdesarrollados.

Los vagones de los metros eran una cochinada. Las escaleras olían a orine. Había grafitis comunistas por todas partes. Y, peor, unos murales hechos por minusválidos o algo así, casi siempre con palomas de la paz que parecían gallinas genéticamente degeneradas.

Y encima el presidente Barack Obama haciendo campaña electoral al descaro, para que la gente votara a ciegas por Hillary Clinton. Incluso chantajeando a la América negra para que no se atrevieran a simpatizar con el rubio de oro, y se casaran con la rubia platino que el mulato les proponía.

Un país es la propiedad.

Y su presidente tiene que poseer propiedades, sólo así puede contar con intereses no imaginarios que defender en ese país como tal.

Desde que aterricé en Chicago, las pantallas del aeropuerto repetían a troche y moche los debates presidenciales. Me di cuenta de que, a todos y cada uno de los casi veinte candidatos republicanos, la gente los llama “fascistas” sin ningún tipo de recato.

Trump era el tipo infiltrado del Partido Demócrata. El Agente Naranja espontáneo que garantizaría que el planeta entero se mofara de los veinte republicanos.

Trump era la patente de corso para que Hillary Clinton trampeara al cascarrabias de Bernie Sanders, y saliera electa por amplio margen como la primera mujer presidenta en la historia de los USA.

E pluribus hymen.

Así que no habría elecciones presidenciales en noviembre del 2016. Todo estaba atado y bien atado de antemano. El que se moviera no iba a salir en la foto. Y los demócratas terminarían gobernando la única democracia de las Américas por lo menos otros ocho años. Dieciséis en total.

Creo que fui la única persona de costa a costa de la Unión que se alegró con la elección contundente de Donald J. Trump. Nació el mismo día que Ernesto Ché Guevara y Antonio Maceo, por cierto, para que vayan llevando cartas de cómo será la cosa.

Ni siquiera los que votaron por él se alegraron demasiado de ganar en noviembre del 2016. Y, por supuesto, dentro de su Partido fue donde más se lamentó la victoria. Estoy convencido de que los republicanos, acorralados por la corrección política de izquierda y un complejo de culpa post-esclavista, hubieran preferido perder.

Hacía un silencio ensordecedor.

En la CNN de Atlanta se fue la luz, dicen.

En California querían de pronto independizarse.

De Primera Dama, Hillary pasó a ser oficialmente la primera desaparecida política de los Estados Unidos. Hasta el día de hoy.

Entonces, a la medianoche, quien apareció fue el hijo pequeño del presidente, bostezando y cayéndose de sueño en cámara.

La izquierda oligofrénica, por supuesto, la cogió enseguida con él. Supongo que por ser blanco.

Quedaba así inaugurado el otoño del odio.

Hasta aquí

 Mariano Manent

Pedro Laín

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Los hackers de Putin colocaron a Trump en la Casa Blanca, sacaron a Inglaterra de la UE, proclamaron una República en Cataluña y ayer, en triple salto mortal con tirabuzón, titularon el crimen de Zaragoza en el periódico global:

El nieto de almirante acusado de matar por unos tirantes.
El pareado parece inocente (¡vaya ripio sabinero!) hasta leer que el almirante es Huidobro, “uno de los principales apoyos del dictador Augusto Pinochet” (si os gusta el creacionismo).

¡La guerra híbrida! –fue el "hastaquí" de María Soraya, que decidió destinar cincuenta becarios y 16 millones de euros a una División Azul para combatir a Rusia en su terreno.

Ya tenemos dicho que la “guerra híbrida” es la prolongación de la “guerra fría”, pero con becarios, pues tampoco esta División Azul de María Soraya es “The Congress for Cultural Freedom seen from the dynamics of the Cold War” con que Michael Josselson repartió la sopa a toda la intelectualidad europea contratada para disolver en socialdemocracia la basura espacial de Willi Münzenberg, con Mariano Manent y Pedro Laín gulusmeando, ¡1964!, los coloquios sobre “la cuestión Cataluña-Castilla” con cargo a la Cía (Putin tenía doce años).

La idea de María Soraya, vicepresidenta de España y presidenta de Cataluña, es que “su” opinión pública (los editoriales de Cebrián y los monólogos de Ferreras, mezcla de Victoriano Fernández Asís y Marianico el Corto) nos llegue sin más interferencias rusas que el vodka.
Con veinte inquisidores mantengo a España en paz –dijo famosamente Felipe II.
María Soraya necesitará cincuenta cibernautas y la activación de la pragmática del Rey Prudente: “Mandamos que de aquí adelante ninguno de los nuestros súbditos y naturales… no puedan ir ni salir de estos reinos a estudiar…” Etcétera.

El mando de la fuerza expedicionaria podrían rifárselo Lassalle, con nómina de Secretario de Estado de la Sociedad de la Información y Agenda Digital de España, y el pequeño Nicolás, cada día más pichi.