miércoles, 14 de junio de 2023

Derecha / Izquierda: ¿Fin o transformación de la división?



Arnaud Imatz

 

Una de las cuestiones más debatidas en los últimos años entre muchos observadores políticos europeos -periodistas, historiadores y politólogos- es la posibilidad o imposibilidad de superar la división izquierda/derecha. Esto ha sido especialmente cierto en los países de la llamada Europa «latina», Francia e Italia, donde la «vieja» dicotomía, vigente desde hace más de un siglo, parecía estar firme y bien establecida. En las encuestas realizadas en estos países desde finales de la década de 2000, entre el 60% y el 70% de los ciudadanos han afirmado inequívocamente (cuando se les ha permitido hacerlo) que la democracia ha dejado de funcionar correctamente, que no existen diferencias sustanciales entre los gobiernos de derecha e izquierda y que la división ya no es realmente relevante.  

He contribuido a este debate sobre la permanencia o el fin de la división, su transformación o su declive, publicando Droite / Gauche: pour sortir de l’équivoque. Histoire des idées et des valeurs non conformistes du XIXe au XXIe siècle (Éditions Pierre Guillaume de Roux, 2016). Si vuelvo hoy sobre este tema es para responder a los deseos de unos cuantos amigos españoles que me han pedido que resuma el contenido de este libro, y también porqué sé por experiencia hasta qué punto un volumen muy documentado puede echar para atrás al lector apresurado.

Para entender la radical y sorprendente evolución político-social reciente de los países europeos (nacimiento y desarrollo de numerosos movimientos populistas en la mayor parte del continente, rebeliones/insurrecciones populares como los «Bonnets rouges» y los «Gilets jaunes» contra las autoproclamadas oligarquías o «élites» progresistas, el Brexit del Reino Unido, etc.), es necesario responder a algunas preguntas claves: ¿qué es la derecha? ¿Qué es la izquierda? ¿Cuáles son los argumentos a favor y en contra de la división «inevitable» o solo «accidental» que articula la vida política de las democracias representativas modernas? O también, ¿por qué la dicotomía izquierda-derecha está cada vez más desacreditada en la opinión pública de los países europeos?  

Más allá de la multiplicidad de definiciones de la derecha y la izquierda, chocan dos enfoques radicalmente diferentes: uno es filosófico y el otro histórico. El enfoque filosófico pretende definir la esencia, el carácter íntimo de los dos fenómenos; el enfoque histórico, empírico y relativista, niega que sean absolutos aislados, independientes de las situaciones contingentes (locales y temporales). El primer enfoque conduce a reforzar o consolidar la dicotomía tradicional, mientras que el segundo conduce a criticarla, cuestionarla o ponerla en tela de juicio[1].

(...)

La división D/I se ha convertido en una máscara, que sirve para ocultar otra división, ahora mucho más decisiva: la que opone los pueblos arraigados a las élites autoproclamadas vectores del desarraigo; la que opone los defensores de la soberanía, la identidad y la cohesión nacionales a los partidarios de la «gobernanza global»; la que opone los excluidos de la globalización neoliberal, la gente «de abajo» rechazada en las zonas periféricas del país (gente o ciudadanos que obviamente tienen -o tendrán- sus propios dirigentes en virtud de la «ley de hierro de la oligarquía») a los privilegiados del sistema, a los de «arriba», a la oligarquía dominante, a la clase o hiperclase dominante globalizada que vive en los barrios bonitos de las grandes ciudades, las zonas más desarrolladas del país, y que, además, mantiene relaciones preferenciales con los privilegiados de otros países[16].

(...)

De hecho, en toda Europa, un nuevo dualismo ha sustituido a la antigua oposición izquierda/derecha. Incluso los autores esencialistas, que rechazan la posibilidad de una extinción o desaparición de la dicotomía, reconocen que se ha producido una profunda alteración o modificación. Populismo frente a oligarquismo, arraigo frente a globalismo, cultura comunitaria y solidaria frente a cultura liberal y progresista, reflejan la nueva división...

 

Leer en La Gaceta de la Iberosfera