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domingo, 25 de enero de 2015

Los muertos y las muertas. Eladio Cabañero


ELADIO CABAÑERO
1930-2000

Eladio Cabañero le dijo a Umbral que cuando el Tomelloso FC salía a jugar fuera siempre se traía prisioneros. De Tomelloso, cuando en Tomelloso sólo había vino y García Pavón, fue a Madrid de la mano de Jaime Campmany, jurado del premio de poesía del semanario Juventud. El poema de Cabañero olía a páramo. “Eran versos antiguos bañados en Quevedo, en Miguel Hernández y en Pablo Neruda.” Luego, por Recordatorio, le dieron el Premio Nacional de Literatura de 1963. Una vez tuvo que decir villancicos en una velada de Navidad, pero antes hablaba Federico Muelas, orador interminable. Cabañero, entonces, le sacudió el epigrama: “En el portal de Belén, habla Federico Muelas. / Cuando termina de hablar, las pastoras son abuelas.” Poeta amoroso y social: “Quien no se comió los huesos propios, / las heredadas venas de los padres, / como quien por agosto bebe agua, / no fue digno de nadie.”

IGNACIO RUIZ QUINTANO
(Del libro Serán ceniza, mas tendrá sentido / Ediciones Luca de Tena, 2006)