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sábado, 20 de diciembre de 2014

Barça, 5; Córdoba, 0

El Córdoba, un equipo que no pasa de entrañable

 Francisco Javier Gómez Izquierdo
 
Los futbolistas del Córdoba, mi equipo de hogaño, han viajado a Barcelona a hacerse unas fotos en el Nou Camp, a ver de cerca a Messi y a Piqué y a comprar algún regalo a las novias en las tiendas cerca del hotel. Los jugadores del Barça, con cara de aburridos antes, durante y después del partido, han hecho como que limpiaban el polvo de su anciano fútbol, y de dos plumazos que al final han sido cinco, han dejado medio aseado el patio de su casa.
      
 Empiezo a sentir vergüenza ajena viendo jugar al Córdoba. Tanta falta de técnica, tan poca inteligencia en algunos futbolistas que no quiero señalar, tanta torpeza en el pase, tanto miedo en el campo y tan poca rebeldía en el espíritu. Somos malos. Los peores de Primera. Eso no quiere decir que salgamos al campo derrotados y nos dé miedo hacer faltas. A la hora del partido, creo que sólo llevábamos dos. Diez menos que ellos. Así es imposible. Con tantos defectos y tan poca  agresividad no puede uno pasarlo bien. Ni ellos, ni nosotros.

    ¿Y esos abrazos con Rafinha, Piqué, Messi.... y esas risas? Todo era generosidad a la petición de camisetas: “..luego te doy otra”, le decía Xavi a Campadabal al que se le olvidó que Pedro e Iniesta no son de su equipo y que está encargado de intentar pararlos. ¿Y este muchacho negro sin sentido táctico? ¿Y la apatía de Borja, un futbolista que se tiene por bueno y que era reserva en el Castilla que descendió a 2ªB? ¿Y qué puede hacer el pobre Djukic ante tanta desolación? Me da, que lo mismo que un servidor. Sufrir con paciencia.