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jueves, 14 de agosto de 2014

Bacall




Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Lauren Bacall, a quien amé, fue el feminismo que la socialdemocracia se llevó.

    –Un hombre tiene derecho a amar a mujeres con extáticas cabezas de pez –escribió Dalí en su “Declaración de la independencia de la fantasía y de los derechos del hombre a su propia locura”, de 1939.

    En 1944, Howard Hawks juntaba a Humphrey Bogart y Lauren Bacall en “Tener y no tener”, donde ella cometió las dos transgresiones más eróticas desde el mordisco de Eva a la manzana del Génesis: cantar “Am I blue” junto al piano de Hoagy Carmichael y silabear sensualmente el manifiesto del feminismo bacalliano:

    –No tienes que representar ningún papel conmigo, Steve. No tienes que decir nada ni hacer nada. Sólo silba. Sabes silbar, ¿no? Juntas los labios y soplas.
    
El cine será ver caminar a Henry Fonda, como decía John Ford, pero hay más cine, y es ver fumar (y beber y silbar) a Lauren Bacall, que a España venía a los toros (pobre Bogart, que nunca entendió la masculinidad de un tío como Dominguín "en medias rosas"), aunque yo la vi una vez salir de una ópera en el teatro de la Zarzuela, donde no la reconocía ya nadie, porque en Madrid, con la moda del glamour almodovariano, manchego y matalón, amanecía el reinado… de Chus Lampreave.
    
Todo ha sido perder, desde entonces.
    
“Am I blue” es una cosa que en España, por los 40, sólo cantaban los falangistas de Girón de Velasco. Y lo más parecido a Hoagy Carmichael en el piano de “Tener y no tener” debe de ser Jesús Serrano en el piano del Toni 2, siempre que quede claro que la madrileña calle de Almirante no tiene nada de la Martinica francesa.

    Perdemos a Marie ‘Slim’ Browning porque le ha picado la abeja muerta de Eddie, y, siendo verdad que también amanece en los cementerios (“y desde las musgosas tapias cantan los pinzones”), me pregunto cómo se las arreglarán allí, para salir a fumar, las muertas y los muertos, tan poltrones para abandonar sus lechos que han ablandado la humedad y los conejos.

    ¿Dejarán fumar en el camposanto?