jueves, 23 de agosto de 2018

Piedras


Exhumación frentepopulista

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    La exhumación de Franco por decreto rumasino conlleva una gamberrada cultural y una gamberrada jurídica, y un gobierno que nadie votó necesita para mover la piedra con que taparlo todo un jurisperito como Marlasca y un cultiperito como Guirao.
    
Marlasca no es el juez Marshall, que puso “negro sobre blanco”, como  Malevich, que la Nación legisla, y el Estado, ejecuta. De ahí que un Boletín Oficial del Estado (y no de la Nación) desmienta la separación de los poderes. Y una vez que el 155 acabó con la poca seguridad jurídica que nos quedara, el 86 no impedirá determinar “caso de extraordinaria y urgente necesidad” la exhumación de un cadáver que lleva enterrado 43 años.

    Guirao, el cultiperito de Pulpí, a quien las señoras peperas (Cafranga, y por ahí) llaman Guirado, al modo que las señoras bien llamaban Wenceslado a Fernández Flórez, ha presentado la gamberrada cultural, “abogando por convertir el Valle de los Caídos en el Auschwitz del franquismo”. ¿Auschwitz? ¿Un tipo que no sabe conjugar el verbo “prever” dice… “Auschwitz”?
    
Que Guirao, o Guirado, hable de convertir Cuelgamuros en Auschwitz es “humor negro” del que el juez Pedraz apreció en los chistes del concejal Zapata, el gagman de la Shoah. Una Cruz no es Auschwitz, ni Franco es Hitler (su vencedores, Eisenhower en lo militar y De Gaulle en lo político, lo abrazaron en Madrid), ni la Monarquía de Felipe VI, que es por lo que van, es la de Luis XVI, con lo que la gamberrada queda en una mezcla cinera de las cenas de “Viridiana”, “Un cadáver a los postres” y “La comedia de los horrores”.
    
Mas Guirao, o Guirado, es audaz: en una negociación laboral, con él de patrono de drama de Dicenta, sedujo a todos con el cuento del niño de Pulpí tan pobre que debía asearse con una piedra lo que Rabelais con un polluelo: “¡Verdaderamente este hombre es de izquierdas!”, dijo el centurión sindical.

    Estamos en lo de Lola Flores a Rocío Jurado en TV:

    –¡Tú eres una piedra dura de Chipiona que no se “pué aguantá”!