sábado, 1 de febrero de 2020

El pañuelo

 Pons canta


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Los ingleses se han ido y nadie sabe cómo ha sido.

    Primer día, hoy, santa Brígida de Irlanda, sin los ingleses en la Unión Europea, que pierde su músculo liberal (el de verdad) y militar (el real), aunque mantiene el músculo moral de Pons arrancándose con “Auld Lang Syne” en Estrasburgo como Laszlo se arrancó con la “Marsellesa” en Casablanca.
   
 –Nos hemos cogido de la mano –tuiteó Pons, a modo de “un pañuelo de silencio a la hora de partir” de Los del Río.
    
No es broma. A principios del XX, algunos naturales del Ampurdán solían reunirse los domingos en cierta calle de Barcelona para bailar la sardana, y los barceloneses, cuenta Camba, se morían de risa contemplando, ya ven, su futuro baile nacional.
    
Mas la separación moral de Gran Bretaña del resto de Europa, según lo vio Belloc, no ha ocurrido hoy ni tampoco en el siglo V, sino en el XVI, con los corsarios como precursores de la nueva libertad de los mares “como libertad esencialmente no-estatal”.
    
Han hecho rico a un país pobre –resume Gosse, pero también han creado, lo que es mucho más importante, una raza resistente y fuerte de marinos (“a race of tough seamen”).
    
Sobre la libertad “esencialmente no-estatal” (incomprensible para el español, que no concibe otra “libertad” que la esencialmente estatal) nos dejó dicho Scruton (no ha visto este día por muy poco) que “la enajenación colectiva de mayor alcance de la que está siendo testigo el mundo actual es la UE”.

    El político providencial que ha venido a completar el Brexit es Boris Jhonson, con la determinación y la cultura necesarias para vindicar el “carácter británico”, ése que se ha moldeado en torno a la “personalidad de Churchill”:
    
Bienhumorado, pero también belicoso de vez en cuando; irreverente, pero tradicionalista; inconmovible, pero sentimental; capaz de disfrutar con el idioma y con los juegos de lenguaje de todo tipo; excesivamente propenso a comer y beber.
   
 En Europa, la libertad política siempre ha vivido de realquilada.

Europa mira