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sábado, 22 de julio de 2017

Villar

Chanclas anti-levante
Te afirman en el suelo, pero descubren  las pedestres impurezas

Francisco Javier Gómez Izquierdo

       Lo de Villar me pilló en Barbate huyendo del infierno cordobés. Lo del primer día. Me lo dijo el “Denia” cuando me senté en la hamaca después de mis kilómetros reglamentarios pisando una arena que alguien trajo del Paraíso. “Con ése no hay Levante que pueda”, me atreví a decir, convencido de la inviolabilidad del eterno presidente de la FEF.  Ha resultado que sí. Que los vientos erosionan y dejan inmundicias al descubierto.

        Ángel María Villar  Llona, el presidente de nuestra Federación, creo que allá en los 80  empezó con buenas intenciones, pero como suele ocurrir a partir de ciertos niveles, al olor de los millones y con la llegada de abogados y tesoreros duchos con los que es obligado tener amistad, el hombre torció conciencia e inclinaciones y, como además la UEFA y la FIFA, las autoridades a las que estaba obligado, le permitieron y aplaudieron actuaciones vergonzosas a ojos de mentalidades inocentes como las de un servidor, se quedó a vivir en un castillo viciado al que consideró de su propiedad.

     Creo que los que le fueron pudriendo son aquellos que eligió como generales. Los Samper y sus influencias. Los Padrón y sus tentáculos. Personajes habilísimos en colocarse donde hay y que imagino se presentaron como amigos del fútbol. Yo veía a Samper y decía "malo". A Padrón, y "remalo". ¡¡Que dos familias!!

     La verdad, no sé qué decir, porque todo era más que evidente. Partidos amistosos de la Selección en América con futbolistas a los que pagan otros ¿a santo de qué? El inquisitorial control sobre el voto de las territoriales a las que se amenazaba con negar dineros necesarios o se hacían llegar “bufandas” no presupuestadas como gestos de buena voluntad. ¿Y qué decir del terror de los árbitros cuando su Federación tenía un año de tibieza con el presidente Victoriano?  “En Primera siempre hay árbitros cántabros, tinerfeños y asturianos. Cuando Samper, también murcianos”, le contará cualquier árbitro al que usted pregunte. Y luego los modos del último período. Miraba como un amargado, se movía como un amargado y hablaba como un amargado. Un amargado irracional y despótico que llevaba la culpa en cada arruga del rostro.

    Creo sinceramente que en la FEF pasa lo mismo o parecido que en muchas, y soy indulgente,   Federaciones de Fútbol del Mundo. Y lo creo porque no hay  mundo que mueva más dinero que el del fútbol, si exceptuamos  el de la droga y  tengo la certeza que hay lugares a los que siempre va el mismo tipo de gente. Havelagne, Grondona, Platini, Blatter, Villar... no son accidentes. Son la lógica de unos tiempos ante los que quizás sobran  leyes y demasiado hipócrita escandalizado por no jugar  donde juegan  otros y falta voluntad en la regulación y control de lo que siempre corrompió, corrompe y corromperá: el dinero.