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lunes, 24 de marzo de 2014

El Madrid-Barça




Francisco Javier Gómez Izquierdo

      ¿Importa a alguien quién ganará la Liga? Sí. A madridistas y culés. Y a la “caverna” o al villarato, dependiendo de la prensa que caiga en sus manos. A falta de liga, quedan partidos solemnes a los que hay que acudir vestido de domingo en busca del fútbol y la emoción que puedan darnos tan sólo noventa minutos. Cuando el ya difunto señor Suárez -descanse en paz- intentaba mandar en España, bebíamos clarete de pellejo entre semana y cuando llegaba la fiesta del pueblo tomábamos un vermú después de misa y dos o tres riojas de la parte de Cenicero, que era donde íbamos a vendimiar los serranos. Había años que estábamos tan animados que hasta nos tomábamos cinco antes del cordero. Los Madrid-Barça me van pareciendo cada vez más al rioja de la fiesta de mi pueblo. Esperamos doce meses hasta que llega el día y de repente, un San Esteban, el tabernero trae un vino “cojonudismo”.

    -Para mí, estaba mejor el del año pasado. Aún tengo en casa dos o tres botellas que compré después de la fiesta.
    
Al madridista y al culé le encantan esas manitas afrentosas que tan poco dicen de un encuentro de fútbol como Dios manda, y que sólo sirven para saludar y repartir agravios desde la otra orilla del río. Esta temporada, a mí me lo parece, los aficionados hemos disfrutado de un extraordinario partido que de puro disputado nos ha durado un suspiro, como el buen rato del baile vermú en el pueblo.
    
Me sorprendió la determinación del Barça y me confundió el dejar hacer del Madrid. Me consta que soy un pesado, pero mantengo que  Xavi Hernández es el eje culé. Es obligatorio incomodarlo y no se le puede dejar en paz. Alonso y Modric no lo entendieron o no supieron explicárselo y por ahí vino la primera equivocación táctica. La segunda fue no ser riguroso con el lateral derecho, al que le conviene aprender que de entre todos los puesto el suyo es el de defensa.

La calamitosa actuación de Ramos no es una cuestión táctica sino un continuo delirio del según su hermano mayor, el mejor defensa del  mundo. En el primer gol de Messi -todo aplicación en el lance- hay una dejación de funciones del sevillano Sergio que tan achacable es a la falta de concentración como a imperdonable desinterés por el estudio de los movimientos de La Pulga.  Modric y Alonso también estuvieron escasos de intensidad, por lo que el exagerado y talentoso esfuerzo de Di María merece mucha mayor consideración. Los de arriba estuvieron bien, en especial Benzema, al que no se porqué cambió el señor Ancelotti.

    El Barça me pareció excelente de la mitad para arriba, pero su defensa da pena verla. Hasta el portero Valdés se confunde en demasía y me da que cada vez duele menos su marcha.  Alves parece tener cada día mas pájaros en la cabeza; Mascherano fue un parche guardiolesco que disimulaba su poca talla a base de coraje, pero éste se le va agotando, y Piqué y Alba no son suficientes para los ataques de Europa. Busquets estuvo cochino con Pepe, pero sujetó con pericia, y de Busquets para arriba, cuatro sobresalientes y un suspenso. El cate para Neymar, que no juega a gusto y que se descompone cada vez que debe disparar con la zurda. Este chico no lo pasa bien en Barcelona y se le nota. El sitio de Neymar en banda derecha le corresponde a Pedro, que además defiende y es más barato. A Neymar yo lo dejaría en el banquillo como sustituto de Iniesta, o  para destrabar por cualquier lado un partido incierto.

   El 3-4 va a incomodar a los futbolistas del Real Madrid, pero sigo creyendo que la liga es suya. Han perdido el mejor partido del año y es asunto al que no se le ha de dar vueltas, pues ya no tiene remedio. Continúan siendo el mejor equipo del campeonato pero no es cosa de ir pregonándolo por las campos de alcachofas. Lo que procede es demostrarlo. En Sevilla y San Sebastián, sobre todo,..... y de los árbitros que pregunten al Betis.  Mantengo que Undiano es un buen muchacho y que la parla de Sergio Ramos tiene cada día mas sinsentido.  Su desastrosa jugada pareció a todos  penalty. Incluso a él. En el momento ni protestó. “..la roja,no, por favor”.   El desvarío de Ramos viene después de mirar el tele.