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viernes, 27 de septiembre de 2013

Viernes, 27 de septiembre

LA COGIDA

El primer toro era negro, bragado, corniapretado y un poco bizco del derecho. Ignacio, al ver la bravura de los toros rejoneados, dijo a su mozo de estoques:
-El ganado es grande, pero muy bravo; voy a dar una tarde de toros en Manzanares.
Corrieron los peones al toro, y Sánchez Mejía le lanceó apretadamente, escuchando una gran ovación. Con poco castigo se pasó a banderillas, y pasado este tercio, Ignacio brindó a la autoridad, y se sentó en el estribo, citando al toro, que no estaba lo convenientemente sesgado para tal suerte. No obstante, Sánchez Mejía dio un primer pase espeluznante, y al querer dar el segundo recibió un pitonazo en el pierna izquierda y un palotazo en el pecho, revolviéndose rápidamente Granadino, que era el nombre del bicho, y empitonándole con furia por la pierna derecha, el diestro se agarró instintivamente a las astas del animal, logrando desasirse del cuerno, que le había penetrado en el pierna, y cayendo al suelo.
Se levantó rápidamente, se echó mano a la herida de la que salía un chorro de sangre, y al ir a auxiliarle su mozo de espadas le dijo:
-Conde, esto ha terminado.
LAS TAURINAS DE ABC
EDICIONES LUCA DE TENA, 2006

Ignacio Ruiz Quintano