Follow by Email

lunes, 10 de agosto de 2020

En cuartos

 

Luiz Pererira con el gran Paco

Merecen lo que esperan


Francisco Javier Gómez izquierdo

         No sabemos si esta Champions acabará en una final o con un desalojo fulminante en Portugal, pero mientras el extraño y pestífero ambiente va apartando a los últimos campeones de las mejores ligas (Liverpool, Madrid, Juventus...) un servidor, romántico aficionado al fin, empuja porque el Atleti reciba lo que el fútbol le debe. Lo hablaba ayer mañana con Rafael, huelveño de Nerva, jubilado de la “fábrica del cemento” y que se tatuó el escudo colchonero “en la paletilla” cuando tatuarse era cosa de presos y marineros. “A ver, a ver” dice Rafael “... pero a nosotros por una cosa o por otra se nos tuercen las mejores”. Mi vecino Rafa, cordobés y también atlético, siempre es pesimista con su equipo “...después del Córdoba ¿eh?” pero en el fondo, viendo el “espurgao de vedettes” y cómo quedaba el cruce, tiene como el tocayo más esperanza de la corriente. Me acuerdo mucho de la peña atlética de Piedrabuena, donde Emilio le hará al gran Paco las cábalas posibles del Cholo. Como no podía ser de otro modo, ayer tarde aparecieron los fantasmas de Schwarzenbech y Sergio Ramos para hundir toda ilusión en forma de coronavirus, ese veneno chino que se ha quedado a vivir entre nosotros para amargarnos la existencia.

      Si el Atlético jugara contra el Leipzig y ganara, la semifinal más que probable sería contra el PSG donde juegan Neymar y Mbappé. En principio una batalla incierta como contó Esquilo de la de Salamina, entre las saetas voladoras parisinas y las robustas lanzas de punta de hierro madrileñas. Los que saben nos tienen dicho que la base de un equipo se construye en la defensa. Si nos guiamos por este principio, el Atlético es equipo más compacto y fiable que el PSG, pero también sabemos del peligro que llevan los artistas. Si no asoman agravantes, estando por medio el Atleti, cosa difícil, sigo apostando por el Atleti en la final.

      El favorito más favorito es el Bayern. Tiene la papeleta de sacudirse al Barça en el duelo más atractivo de cuartos. Cuartos a los que ambos llegan con muy distintas sensaciones. Dominador, resolutivo y poderoso el campeón alemán; decadente, triste e inseguro el español. Incluso el triunfo por 3/1 ante el Nápoles de Gatusso pareció una victoria de equipo con fiebre salvado como siempre por ese remedio casi infalible que se llama Messi. El parecer de un servidor y el de los aficionados que ven el decepcionante final de temporada culé no significa nada, pues el fútbol es el espectáculo más extraordinario que existe por, entre otras cosas, no atenerse a la lógica, y no podemos olvidar que de azulgrana visten muy buenos peloteros. Griezzman, por ejemplo, que lleva sin rascar bola todo el año. ¡Hombre! No soy capaz de imaginar una final Lyon-Atalanta, ¡¡el contagioso Atalanta!!, pero nada sorprende ya en año tan nefasto.

       ¿Y lo de la Segunda? No creo que haya fútbol el año que viene, pero lo del play off, aún no empezado, promete convertirse en serial -lo es ya-  digno de ser recopilado en sus más esperpénticos detalles. Que dice el Zaragoza que le falta su Messi (Luis Suárez ha vuelto al Watford) y que exige que no se juegue play off y suba el tercer clasificado.

        De verdad, que pienso muchas veces que “algo agoniza”.