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viernes, 12 de marzo de 2021

Respirar


 Edward Sapir

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    Lo que hace más irrespirable el enjambre español es la caricatura de libertad en que se envuelve.


    –Hay maneras corteses y descorteses de respirar –nos previno Edward Sapir, uno de aquellos lingüistas (el de la lengua da forma al pensamiento, como la osa virgiliana, a lametones, a sus oseznos) con los que nos amargaron el COU en Burgos cuando en Nueva York nacían nada menos que los Ramones.
    

Cuando supo que Bonaparte había triunfado, poniendo fin al Directorio francés (modelo, por cierto, de nuestra Santa Transición), Madame de Staël lloró: no por la libertad, “que no había llegado a existir nunca en Francia”, sino por la esperanza de esa libertad “sin la cual el país sólo conocería vergüenza y desgracia”:
    

En aquel momento noté una dificultad de respirar que se convirtió luego, creo, en la enfermedad de todos cuantos han vivido bajo la autoridad de Bonaparte.
    

Hay justicia poética en que la enfermedad moral del desprecio a la libertad coincida hoy con la enfermedad física de “la Coviz”, que también es un no poder respirar. Mi pánico al contagio está hecho de escenas de Thomas Bernhard en su aislamiento de hospital con los enfermos del pulmón, donde cada semana tenía que hacer que le llenara de aire su neumo “el especialista de pulmón más conocido de la ciudad”: el paciente se echa en la cama de la consulta y, con un tubo fino, se le inyecta aire entre el diafragma y el lóbulo pulmonar enfermo, de esa forma se comprime el agujero para que se cierre.
    

Un día, ese médico notable, que era incluso catedrático, me estaba llenando de aire, y en medio de la operación fue al teléfono, mientras yo estaba echado en la cama de la consulta y tenía el tubo en el pecho. Le preguntó a su cocinera por el almuerzo, y después de largas discusiones sobre cebolletas y mantequilla, patatas o no patatas, el profesor tuvo a bien volver a su paciente.
    

Debemos, pues, dar la razón a Sapir cuando dice que nuestros actos respiratorios están indudablemente condicionados por factores sociales.

[Viernes, 5 de Marzo]