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miércoles, 3 de marzo de 2021

La Casa Grande


 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    Que la derecha socialdemócrata española venda el edificio del partido no es ningún disparate. Para pastelear jueces como quien sexa pollos o cata melones se necesita un obrador, no una casa. Luego, para firmar el pastel, siempre está el truco de Cebrián cuando firmó el contrato de jefe de propaganda de Franco:
    

Mirando interiormente para otro lado, tomé el papel y estampé mi rúbrica.
    

Mas los viejos creen que lo de Casado vendiendo Génova por la derrota en Cataluña es como si Cerezo vendiera el Wanda porque perdiera la Liga. Un hombre, les dice Chesterton, no desea tener simplemente un techo sobre sí y una silla debajo: “quiere un reino visible y objetivo”. Es el “¡Que no vendas tú, ‘manque pases jambre’, / tu ‘mantón bordao’!” de la seguidilla gitana que hubiera podido cantar Teo en una película de Florián Rey. Los invade la poesía del crepúsculo en la elegía pemaniana de la Casa Grande: el solemne portero de librea que aparece vestido de dril, los balcones entreabiertos que dejan ver los fantasmas, el piano de Mariano que enmudece, un asta de bandera abandonada, y sobre la gran puerta, el águila bicéfala, que es un charrán, que pierde un ala y una pata.
    

Me han dicho que venden ustedes algunas cosillas… Me han hablado de un sofá con pata de garra.


    ¡El sofá de la independencia judicial!


    Dice un amigo que la venta de Génova le recuerda la venta de un sofá que había junto a los vestuarios de su club de golf donde sorprendieron a un socio practicando el sexo con la legítima de otro socio. Un escándalo. La junta se reunió de urgencia. No había precedentes, y la decisión fue… retirar el sofá, como en el chiste de la época nazi en que un buen hombre, Otto, engañado por su esposa en el sofá de su casa, pide una solución a su amigo Fritz.
    

Es muy sencillo –le dijo–, vende el sofá.
    

El sofá es el amor bandido de Don Juan y Doña Inés. Para el amor puro de Romeo y Julieta está el balcón, pero no hay folio para hablar del balcón de Génova, 13.

[Miércoles, 24 de Febrero]