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jueves, 4 de marzo de 2021

El ocaso del libre indirecto

 

Campeón de Copa 1975
Camacho, Benito, Miguel Ángel, Rubiñán, Uría y Pirri.
Amancio, Del Bosque, Santillana, Vitoria y Roberto Martínez.
Rubiñán y el difunto Vitoria acabarían en el Burgos

Francisco Javier Gómez Izquierdo

       Tengo muy repetido en Salmonetes... mi querencia por la Copa por haber vivido partidos de mis equipos como si fueran episodios de los argonautas de Jasón en busca del vellocino de oro. Era consciente de que el título nunca sería de mi Burgos de antaño o mi Córdoba de hogaño, pero ¡qué partidos a vida o muerte! Los aficionados más veteranos quizás recuerden una final Atlético de Madrid-Real Madrid, la última en vida de Franco, cuando aún se llamaba del Generalísimo, que acabó 0-0. Leí entonces y se me quedó en el desván de la memoria hasta hoy, que era el partido perfecto. Grandes jugadas, paradas extraordinarias de Reina y Miguel Ángel, un punto de polémica por si un cabezazo de Becerra entró o no entró y por último la consagración de Miguel Ángel como héroe del día frente a la escasa justicia de los penaltys a los que todos agradecemos la emoción que reparten. El fútbol es sobre todo eso, emoción, y ayer se apoderó de todos nosotros como sólo se apodera cuando el partido es a vida o muerte entre equipos parejos. Incluso sin que los equipos sean parejos. Tras el 3-0 del Barcelona al Sevilla se habla de justicia e injusticia, de penaltys, de expulsiones, del nefasto VAR... pero los hinchas del Burgos y Córdoba disfrutamos de 120 minutos de fútbol como los quieren los guionistas del Neflix ése para sus series. A mí me parece que lo del VAR está inventado para el espectador de sofá, pero hoy no toca dar la vara sobre mi demonio particular.
      

Lo que sí me gustaría dejar constancia es de una desaparición que ha ido arraigando entre árbitros sobre todo, jugadores, comentaristas y demás "enteraos" que en el fútbol "semos". Me la recordaron los locutores de la cadena 5, entre los que estaban los delanteros Kiko Narváez y Morientes. En una mano que pareció involuntaria de Lenglet, los locutores nos descubrieron que además del VAR hay una Pitia de Delfos en la cadena SER que interpreta el Reglamento con un libre albedrío sólo al alcance de su inhumana sabiduría. En el fútbol modernísimo puede que sea penalty lo del defensa francés. Tontería es que a los ortodoxos no nos lo parezca, pero en el partido de ayer se produce una jugada curiosa que rumié sólo en la soledad del salón porque llevo tiempo convencido de que éste no es el fútbol que aprendí, no "pasando 20 años en los juveniles" como el Selu, sino 50 en las gradas de muchos campos. Ni la Pitia de la SER, ni los locutores de la 5 entraron en valoraciones y ¡mire usted!, concedo penalty a "lo de Mingueza" con Ocampos, pero creo que el lance en el Reglamento es libre indirecto, una infracción que no se pita en las áreas no sé si por miedo, ignorancia o reforma de la Norma. ¡¡¡¡Piiiiiiii!!!! "Indirecto... Juego peligroso..." te decía Santamaría Uzqueda, hoy delegado del Valladolid y colegiado haciendo méritos en Pallafría cuando de verdad éramos juveniles en el San Juan de Burgos. La obstrucción también era indirecto como lo era cuando el portero se ofuscaba y cogía por segunda vez el balón tras soltarlo al suelo. He visto muchas manos involuntarias en el área que los Iturraldes y sus devotos sentencian como penalty, pero lo de convertir en directo lo indirecto a mí más me parece vicio adquirido por los sobones malandrines del Reglamento que virtud televisiva, pero ¡claro está!, las tonterías de un servidor son ya consideradas como cuitas de cascarrabias.
      

¡Muy buena la Copa de anoche! Excelente.