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sábado, 3 de abril de 2021

Los moderados

 

Juan XXIII, el Papa Bueno


Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    Esta obscena servidumbre voluntaria no es pasotismo; es moderantismo.
    

El franquismo hizo del españolejo una máquina de obedecer, es decir, un moderado que en época de votación es cortejado por los logreros del centrismo de todo a cien.


    –Franciscus Franco Bahamonde, Hispanieae Moderator –es la traducción latina del título de autoridad franquista, “Caudillo de España”, que hace el Breve pontificio de Juan XXIII, “el Papa Bueno”, cuando lo del Valle de los Caídos.
    

“Moderatio”, aclara Fueyo, es el término latino de que se sirve Cicerón para traducir la suprema condición humana del “dominio de sí mismo”, el último gran ideal humanista de la cultura griega. “Es, humana y políticamente, el genio del orden”.
    

Ahora, en Madrid, los aspirantes al título de “Hispanieae Moderator” son Gabilondo, un frailón de misa y olla con carrillos de ardilla, y Edmundo, el cómico muecín que desde su alminar en Ventas convoca a los moderados para que acudan al cepillo centrista.
    

La moderación y un cielo despejado son Apolo y las Musas –dispone el sabio de Weimar, cuyo “Fausto” propone cambiar moderación por masturbación.
    

La moderación, que en Montesquieu es el “principio de la aristocracia”, en nuestros Faustos, que son fastos, de la Transición se impuso, dicho por su único pensador, como principio de mangancia cuando los extremismos de fondo pactaron la impunidad de sus desmanes: “Nada hay más moderado que los modales de los atados al poder con pactos secretos de inmoralidad política”.
    

Nuestros moderados nos han traído todas las libertades menos la importante, y llaman “exaltados” a quienes cometen, según ellos, el error de perturbar este desorden que es su consenso, un consenso que en nuestro nombre se ha tomado la libertad de separarnos de la única nación que tenemos, pues en ello estamos.


    Una lección vieja (mal aprendida, añade Santayana) dice que es vano acumular nuestros tesoros donde la polilla y el moho los destruyan, y donde los ladrones entren y los roben.

[Sábado, 27 de Marzo]