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martes, 15 de octubre de 2013

Felices



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Según las últimas estadísticas de los de la chispa de la vida, en España hay más felices que infelices.

    ¿Por qué?

    Porque la conquista de la felicidad ya no la ponen los pobres en el dinero, sino en el medio ambiente: un molinillo en el monte, una bicicleta en la acera, una bolsa reciclable en el híper… Y así.

    Antes de la famosa incomprensión lectora, “La conquista de la felicidad” era un librillo de Bertrand Russell prologado por Aranguren que los novios como Aranguren regalaban a las novias como Lucía Etxebarría.
    
Ahora, la conquista de la felicidad está supeditada a la conquista de la incomprensión lectora, y todo enamorado que quiera ver contenta a su “txurri” (supongo que se escribe así) ha de agasajarla con un video de Punset o una cita de Rojas.
    
Llamazares, por ejemplo, es feliz, no por riojano, sino porque no lee, y cree que en la República los curas, con tal de fastidiar, se morían solos. También parece convencido, el hombre, de que el hecho de poder estudiar una carrera de medicina en la Universidad franquista recibe el nombre de “genocidio”, pero ésa es otra historia, y tiene que ver con la educación, no con la felicidad.
    
Con la felicidad nos pasa lo mismo que con la educación: depende del punto de comparación.
    
Cuando más deprimidos nos sentíamos por la mofa europea a cuenta de nuestra educación, sale el socialista Tiana, que es rector (ya sabemos por qué), y nos descubre que nuestros malos resultados sólo obedecen a que se nos compara con los mejores.

    Este Tiana es nuestro Breton para pobres.

    –La palabra más exaltadora de que disponemos –dijo Breton– es la palabra COMO, se pronuncie o se “calle”.
    
Seremos unos infelices si queremos ser “como” nuestros padres, que curraban por un “Seiscientos”. Pero si queremos ser “como” nuestros hijos, que curran por una bicicleta, seremos los héroes del Valhalla, que echaban el día en cazar a un jabalí que todas las tardes moría y resucitaba todas las mañanas.