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domingo, 6 de agosto de 2017

Mr. Marshall




Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    En el veraneo del Norte, cada vez que un caballero con bigote de Fernando Sancho (el maño que acuñó para el cine español el careto mexicano) entra a un bar, se repite el cuchicheo:

    –¡Anda! Slim, el millonario.
    
Slim, que, en efecto, es millonario, hace de Mr. Marshall en la España de Mariano y veranea en Galicia, seguramente para pasar desapercibido entre otros millonarios, como Amancio Ortega o Pepiño Blanco, que pasan por ser los millonarios gallegos para quienes no somos gallegos.
    
A Feijoo, el presidente de Galicia, que llevaba una vida entera sin asomar la cabeza en los predios de María Soraya, la TV lo sacó abrazándose a Slim en Avión como Pepe Isbert se hubiera abrazado a Mr. Marshall en Villar del Río. Y es que Slim es el magnate bueno: el filántropo de la Humanidad que compró el “New York Times” que hace el agit-prop al magnate malo, que es Trump, un tipo dotado por la naturaleza con el don extraordinario de desenmascarar a los tontos, pero muy ajeno al humanismo felipista de Slim, que parece dispuesto a implantar el liberalismo de Enrique Krauze (el Joven Marías mexicano) en la protestante y decadente América de Whitman.
    
El NYT de Tom Wolfe era un periódico católico patrocinado por judíos para chasquear a los protestantes. El NYT de Slim, y esto se debe de estar debatiendo en las pulperías gallegas, es un blog clintoniano patrocinado por mexicanos para chasquear a los trumpianos.

    ––Tomad un cura, quitadle la fe... ¿y qué nos queda? –se preguntaba Jean Cau–. Un demócrata igualitarista.

    O sea, otro Slim.

    ¿Qué hay en Orense que retiene y cautiva al millonario? A lo mejor, que no es una “ciudad veraniega”.

    –Las “ciudades veraniegas” –dice Fernández Flórezsuelen ser como nidos de parásitos que se despiertan del letargo invernal para chupar el dinero de las carteras de sus visitantes.
    
Ahora, en Madrid, todo el mundo quiere ser millonario con veraneo en el Norte, y para lograrlo el Banco ofrece (“regalaos”) préstamos “Veranea”.