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martes, 8 de diciembre de 2015

Meninos




Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Pablemos ha visto en la calle de Velázquez (sí, en la de Velázquez) los carteles electorales de María Soraya y se ha puesto en plan ganso capitolino a alertar de una “Operación Menina”, que consistiría en Rivera elevando a presidenta a María Soraya.

    Después de lo de “Don Pantuflo” a un periodista, lo de “Menina” a la vicepresidenta hace sospechar que Pablemos se ha quedado con el chiringuito cómico de Alfonso Guerra, que durante la Santa Transición despachaba motes azufrosos y doctrina constitucional de garrafón, o constitucionalismo al alcance de un director teatral.

    Porque Pablemos habla, como Rivera, de que el 20 de diciembre arranca un proceso constituyente (?). Aunque en España llevemos visto de todo, ¿quién ha dicho a estos meninos que una asamblea legislativa pueda ser constituyente? A Pablemos y a Rivera les pasa con la Revolución Francesa lo mismo que, según ellos, les pasó con Kant: que la han estudiado, pero no la han leído.

    En cuanto al temor de Pablemos a la Operación Menina, ¿qué ha hecho el Doctor Complutense para que los españoles (¡un hombre, un voto!) puedan algún día votar para el Legislativo a su representante de distrito, y para el Ejecutivo, ¡y por separado!, al candidato que ellos elijan y más los convenza? Siendo Doctor no le vamos a pedir que lea “El federalista”, pero en la Wiki tiene la Constitución de los Estados Unidos, que es cortita (como el “soneto cortito” que Nieves Herrero pedía a Antonio Gala), como debe ser una Constitución seria. Sólo con eso, adiós Operación Menina. Y meninos, claro.

    –El momento constituyente (?) que estamos viviendo (?) tiene un corazón antiguo (?) –escribe Pablemos en el órgano de una “intelectualidá” que va de Jarauta a Benarroch pasando por Goytisolo y Carmena.
    
María Soraya ya ha dicho que ella no va a recoger colillas, y eso incluye el “empirismo pactista” (?) de Rivera, traducido por Lassalle, el Milhouse pepero, como… “cesarismo bonapartista” (!).

    La España de los meninos.