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jueves, 22 de octubre de 2015

Religión



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

A dieta de filosofía y ayuno de religión, quieren al español los sanchistas de Snchz. Es decir, el zote perfecto.

Los sanchistas de Snchz son un académico de la Española que, por la gramática de Fray Gerundio, escribe “dios” con minúscula y una “regeneraora” de la democracia a quien no le suena San Pablo, el hombre que monta el cristianismo, y tampoco Tocqueville, una de cuyas conclusiones es que, sin religión, la democracia no funciona.

Freud, a quien las religiones no atañen “sentimentalmente en lo más mínimo”, sostiene que el odio a los judíos es odio a los cristianos, “y no debe sorprendernos la persecución de ambas por la revolución nacional-socialista”.

Comprobamos, asombrados, que el progreso ha concluido un pacto con la barbarie –dice de la otra revolución–. Se tuvo la osadía  de sustraerles el “opio” de la religión y la sensatez de concederles una medida razonable de libertad sexual; pero al mismo tiempo se los sometió a la más cruel dominación, quitándoles toda posibilidad de pensar libremente.
En el sanchismo de Snchz habrá Cristo, sí, pero no el galileo, sino el búlgaro, para tapar con lonas el arte de inspiración religiosa (¿qué es la cultura, sino religión y arte?). Yo sé de alumnos de historia del Arte en la Complutense que se niegan a dar el Renacimiento “porque es religión”, y si Snchz los necesita para reforzar su ejecutiva le doy nombres.

La religión debe ser privada –dice el socialdemócrata de turno, que ni cae en la cuenta de que sin culto no hay religión, pues el culto, “¡mi arma!”, es público (o no hay religión).

Las religiones hacen las naciones, y ésa es otra.

“Fue este único hombre, Moisés, quién creó a los judíos”, escribe Freud. ¿Por qué no soñar con que alguien escriba: “Fue este único hombre, Snchz, quien escacharró a los españoles”?
Al final, luego de habernos puesto en la obligación moral de volver a fumar, los sanchistas de Snchz nos van a poner en la obligación cívica de volver a misa.