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sábado, 24 de octubre de 2015

Adán

El banquete totémico


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Con Pablemos fundido como un reloj daliniano y Rivera siempre corriendo como el conejo de Alicia detrás de los expertos (para las collejas Florentino tenía a Valdano, y Rivera tiene a los expertos, que son Garicano), de lo emergente, que en una sociedad devastada como la española ya sólo puede ser el corcho, sólo nos queda Snchz, luz del “Ramiro” y martillo de curas y putas.

Snchz tiene una obsesión, la Educación, y una idea (sacada de oír en un “agarrao” a Gabinete Caligari), que Antonio Machado es de Soria. Para enseñar eso, necesita todo el día, y quita la religión, sin darse cuenta de que huero de religión no se puede entrar, sin ser un zombi, no ya al Vaticano, al Louvre o al Prado, sino al Museo del Jamón (que la “arabista” Gema Martín Muñoz le explique por qué), por no hablar de la sauna “Adán”.
En el rostro equívoco de Rimbaud se confundían Adán y Eva –escribe Ruano–. Él era adámico y ávico. La geografía hizo de serpiente, y su propio corazón, de manzana.
El secreto de la vida de Rimbaud se le reveló a Ruano tomando café en un noviembre madrileño: que el ángel fue Rimbaud, que se sedujo a sí mismo, que se ofreció el pecado con un gesto femenil y hubo de caer en el pecado con la ingenuidad del hombre.

¿Cuál es el secreto de Snchz? ¿Quién (y no me miren a “la Lozano”) su ángel?

El consenso (cuando el consenso entra por la puerta el Derecho sale por la ventana) es Educación Pública y Gratuita (la paga un mago, dicen en Twitter) y Religión Privada y de Pago.
Para Antonio Machado, precisamente, Adán fue el único poeta feliz, porque él sí estrenó, de veras, las palabras. Pero, sin religión (los tontacos útiles que hablan de “religión privada” no saben que la anti-Ilustración, con su pancismo, su cerrilidad y su superstición, le fue arrebatada a la Iglesia, hace tiempo, por la Universidad), nuestra educación pública sólo da para que sus hijos, al pasar por delante de un cartel de “Adán”, lo tomen por un bar de Mourinho.