lunes, 4 de marzo de 2013

Vuelta a las andadas



Fernando Sanmartín, hombre de finura inaudita en estas tierras de Aragón y buen amigo, y mejor escritor, me recrimina el que no escriba aquí. Y por hacerle caso aquí me veo tecleando sin ton ni son las teclas de mi ajado teclado. Algunas teclas son más blancas que otras. Alguna ha perdido casi la letra impresa sobre ella de tanto uso. Las más usadas: la A, la E y la D; las menos: la X, la W y la Ñ. Pienso que las teclas del teclado son como los órganos de nuestro cuerpo. La W sería como el bazo, que nadie sabe para qué sirve, y la A y la E como el corazón y el pulmón: imprescindibles.

Pienso en la idea que de mí tiene Fernando, y en la idea que de mí tengo yo, y en la idea que de mí tiene mi madre, y mis enemigos, y en la idea que de mí tienen las personas a las que he defraudado y a las que he de defraudar en el futuro. Pienso que la idea de uno es una cosa cambiante y que sin embargo raramente se suele revisar a lo largo de la vida. Fulano: un tipo simpático y un poco tonto; Mengano: muy inteligente pero vago; éstas serían las etiquetas que en nuestro cerebro ponemos en las casillas de los seres “conocidos” y que nunca más revisamos; dando por supuestas dos estupideces: que no nos equivocamos al calificar y que la persona descrita no ha sido cambiada por la vida y sus avatares. Sin embargo, lo poco que puedo afirmar sin temor a equivocarme es que: todo cambia, se pudre y muere; que nada permanece, que los éxitos son instantáneos y las desgracias crónicas. Que, por lo tanto, nada es lo que fue, ni lo que será.

De mí se suponen dos cosas: que soy un pintor y que gusto de escribir. La primera, la de que soy un pintor parece poco discutible (otra cosa será que sea bueno o malo, pero lo llevo siendo toda la vida); ahora, la de que gusto de escribir, ya no estoy tan seguro, aunque también hace mucho que lo hago. Me explico. Soy pintor porque lo pone en mi licencia fiscal y porque declaro ingresos por ello, pero lo de escritor no lo pone en ningún sitio y lo de que “me gusta” tampoco está tan claro. Yo lo que no puedo remediar es lo de cavilar, pero supongo que esto les pasa a todos mis semejantes, ni de ir más allá de lo sabido o lo correcto.

Todas las personas que me han ido leyendo aquí desde hace ya pronto diez años tendrán una idea de mí que no coincidirá con la mía, pero tengan por seguro que todos estamos equivocados.
Según mi antigua costumbre paso a “pegar” esto en mi blog sin releer ni corregir. Sean indulgentes, o no, según les plazca.