martes, 16 de abril de 2024

"Talk is cheap"


Curtis Yarvin


Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Sin memoria no hay democracia, dice el señor de las calaveras. Y con memoria, no hay dictadura, podrían contestarle, en pura lógica, los muertos. “Talk is cheap”, dicen los americanos, que la inventaron en 1787.


Pero la idea de una democracia operativa real en el siglo XXI es puramente risible –nos advierte Curtis Yarvin, que busca una transformación monárquica realista en los Estados Unidos.


Disraeli, al que ofendía que le dijeran demócrata, es el primero en llamar “democracia parlamentaria” a la monarquía parlamentaria inglesa del XIX. Ahora Yarvin cree que a la “democracia representativa” de Hamilton todavía le queda un poder: reemplazar la oligarquía por la monarquía. Ve que, después de todo, el cambio de régimen es el último poder de que dispone la democracia y que, si las tendencias actuales continúan, no estará disponible para siempre.


Como es común en la historia, se cambia la forma de gobierno; la apariencia permanece. En el XX pasamos de la democracia a la oligarquía. Históricamente, nada es más estadounidense que el cambio de régimen.


Si esto es así en la metrópoli, ¿qué se puede esperar en las colonias? Ahí tenemos ya a Guy Verhofstadt, el estafermo del liberalismo belga (¡refugio de Puigdemont!), amenizando otra revolución de los colores contra Orban. “El principio del fin del títere de Putin, Orban”, jalea este Picio gafoso (presidente hubo en Guinea que ejecutaba a cualquiera que llevase gafas) que tiene menos pudor que el chupapiera (Burgos al aparato) de una cabra, y que ya fue visto repartiendo provisos de Locke para Ucrania en la plaza Maidán… en el 14. ¿Qué se le había perdido en Ucrania al basilisco flamenco?


Volvemos a Yarvin, para quien la idea de sustituir la democracia por la oligarquía, pero sin renunciar al “nombre vacío de democracia como eufemismo y capa de torero”, no es nueva. Recuerda, por ejemplo, que en la historia de los Estados Unidos se le atribuye a Woodrow Wilson, aunque las ideas europeas de gobierno “científico” son aún más antiguas. Antes de que comiencen los alaridos: no es, dice Yarvin, que la gente de hoy sea ignorante, frívola o inmoral para confiarles el poder. De acuerdo: son todo eso, pero sobre todo, si se le da poder a esa gente, esa gente es demasiado débil para conservarlo. Por lo tanto, no pueden ostentar el poder. Por lo tanto, la democracia real no es posible. Por lo tanto, no tiene sentido –en el mundo actual– hablar de democracia como sistema de gobierno.


Si entiendes esto, hazle un favor al mundo y no parlotees sobre la “democracia”. Literalmente estás violando el idioma inglés.


Yarvin aboga por “un presidente más poderoso”, que era la idea de Hamilton en Filadelfia (por lo que Jefferson lo acusó de querer coronarse rey), lo que nos lleva a la “teoría ejecutiva unitaria”, gatera por la que se colaron los neocones de Cheney (instruido por el juez Scalia, compañero de caza) para traernos la América tremenda que tenemos delante.


Martes, 9 de Abril