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viernes, 30 de septiembre de 2011

La nómina de Espe


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Acorralada por la rehala progresista, la presidenta de Madrid ha admitido, entre temblores de corza, su delito: una nómina, ese vestigio franquista que el socialismo ha retirado de la circulación. El ideal platónico del obrerismo franquista era una bicicleta y una nómina para toda la vida. Tras la pasada de la garlopa zapateresca por el lomo de España, ya sólo nos queda la bicicleta. Y en el guiñol socialista lo tenían claro: “A por la nómina de Espe”, la presidenta de Madrid, que es facha porque tiene una nómina. El periodismo global en español parece el romance de la loba parda: “Aquí mis siete cachorros, / aquí, perra Trujillana, / aquí perro de los hierros, / a cobrar la loba parda. / Si me cobráis la borrega / cenaréis leche y hogaza / y si no me la cobráis / cenaréis de mi cayada…” Hasta que la presidenta se ha derrumbado y de su macuto presidencial ha extraído la papela de la nómina. Por cierto, una broma, al lado de la de Tomás Gómez, el Gómez de Madrid. ¿Y ahora? Lo del romance: “No queremos la borrega / de tu boca alobadada / que queremos tu pelleja / pa el pastor una zamarra, / el rabo por correas / pa que se ate las bragas, / de la cabeza un zurrón / para meter las cucharas, / las tripas para vihuelas / para que bailen las damas.” Lo asombroso es que todavía haya público en este guiñol donde el ugetero de la enseñanza pública lleva a sus flechas a un colegio facha, a imitación del ministro de Fomento, que tiene a sus pelayos recitando privadamente a Shakespeare en inglés mientras los hijos del proletariado repasan en la pública la lírica de García Montero. No es que uno le tenga mucha afición al voto, pero me tengo hecha una promesa: no digo un Javi Poves; digo: con un Hamit Altintop (futbolista que renunció a cobrar un solo eurípedes mientras no jugara) que hubiera entre los descamisados ibéricos...

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