jueves, 20 de febrero de 2020

Los primeros octavos


Francisco Javier Gómez Izquierdo

Se acepta que esta temporada al Atlético de Madrid se le ve espesote, sin vistosidad, agarrotado, sin puntería en la delantera y desacostumbrados despistes defensivos. Téngase todo esto y más por cierto, pero aún con tanto lastre el Atleti compite como nadie y resulta uno de los rivales mas incómodos y desasosegantes de Europa. Simeone ha ido esculpiendo una obra seria y académica a la que un año con otro azotan demasiadas inclemencias económicas, pero siempre queda el admirable espíritu del autor. Simeone lleva casi una década al frente del Atleti y ha visto cómo hombres a los que transformó en decisivos mudaban de señor y de soldada, en teoría a mejor. Trasteando el modo de incomodar al entrenador y mientras le quitan a Griezzman ó Godín, los que dicen saber del asunto llevan tiempo difundiendo la especie de que cuenta con una sensacional plantilla capacitada para ganar la Liga y hacer buen papel en Europa. Un servidor cree que la Liga española sólo puede ganarla otro si el Madrid y el Barcelona se empeñan en perderla, y por lo que respecta a Europa, Simeone ha puesto al Atlético a vivir en la zona residencial de las élites sin el glamour que da la calidad exagerada de éstas. Glamour tiene el Liverpool con Mané, Salah y Firmino; glamour tiene Kloopp, que como Simeone se tiró siete años de descomunal trabajo en Dortmound y no necesitó ganar la Copa de Europa para alcanzar la debida consideración. Kloopp le quitó al Bayern dos ligas. Simeone, una a Madrid y Barça y a pesar de la sensación particular de un servidor de que quizás no se pueda mantener durante más de cinco años la tensión competitiva que exigen estos dos monstruos del banquillo no me queda más que admirar y aplaudir su capacidad. El partido que tan temprano los emparejó en Champions garantizaba espectáculo, pues era seguro que no iban a faltar ni emoción ni intensidad, dos cualidades imprescindibles. Los errores, parte indispensable para también conmovernos, puede que no sean reglamentarios en fase tan decisiva, pero a Morata yo creo que no hay quien lo cambie. Este chico nos amargó a los cordobesistas cuando jugaba en el Castilla de pareja con Jesé y arrancaba por la izquierda poderoso y veloz. “Éste va para figura. Va a ser la leche”, decía un servidor... pero ahora parece angustiado y como con ansia de hacer historia con el gol. Tiene brozas incomprensibles que se tiene que sacudir si no quiere desesperar a los suyos. ¿Y qué decir de ese mirar y agitarse tan desquiciado por “tontás”?

      El 1/0 es más bueno que malo y la vuelta en Liverpool será también espectacular.  A estos octavos se ha subido el Atalanta, del que se haría partidario Johan Cruyff si viviera, por dos motivos: por su vocación de ataque y por el nombre, como le oí decir hace años de Ademir, uno de sus porteros favoritos,”.. por lo bonito que suena”. Creo que en el 4/1 al Valencia, además del acierto de los de Bérgamo, tiene mucho que ver la caraja defensiva de los valencianos, en los que se notó en demasía las ausencias de la pareja Garay-Gabriel Paulista y sobre todo una intensidad que, yo al menos, eché en falta. El Atalanta puede que se vea poderoso porque se alimente con leche de osa, pero la parte de atrás me pareció harto vulnerable y no descabellada la remontada en día de puntería de Maxi, Rodrigo, Guedes y este Fran Torres del que espero su glorioso día de consagración. Como espero en el Atleti el de Joao Félix en un año que parece propicio para la juventud. Ahí está Haaland, que con 19 años ya parece bendecido y se atreve a intimidar a Neymar y Mbbappé juntos. Estos podrán con él y su Borussia en París, pero les va a costar lo suyo. En el Leipzig el goleador es Timo Werner que anda en los 23 y ya es el delantero centro de Alemania. Su gol al Tottenham de un Mourinho al que le falta su Messi (Keane) y su Mbappé (Son) pone en franquicia el pase a cuartos, pero me da que los ingleses no han dicho la última palabra.


A la espera

La matemática



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

El progreso consiste en pasar de la “democracia avanzada” de Pollito Pío (Pío Tamayo, teórico venezolano de la “idealidad avanzada del comunismo”) a la “calidad democrática” de Leonardo Morlino, teórico italiano del anclaje geométrico de la política.

    –Zanetto, lascia le donne e studia la matematica –dijo a Rousseau una puta veneciana a cuyo pecho, bizco de pezones, hacía ascos el llorón ginebrino.
    
No hay cosa más simple que la democracia representativa, una forma de gobierno con tres principios desconocidos en Europa (representativo, divisorio y electivo), para no hablar de los cuales están con su logomaquia los profesores universitarios, ayunos de lo que es democracia y ahítos de lo que lo parece.
    
Esto de la “calidad democrática” lo dijo primero Irene Lozano al fichar como Hipatia del Psoe (“Yo estoy aquí por la calidad democrática”) y ahora lo dice ya Pablo Casado. En el Congreso hay una Comisión de Calidad Democrática (?) que preside Errejón, que era “doctorsito” en Bolivia, pero que aquí nunca pasó de becario black. La “calidad democrática” de sus 3 diputados, y ahí entra la matemática de Morlino, es superior a la de los 52 diputados de Vox, que se quedan, por consenso, sin mamandurrias parlamentarias.
    
A Errejón lo ves de madrugada en un bar de copas y, con esos ojos de estar mirando por el cuello de las botellas, parece el inspector de garrafones, pero resulta que es, oh, Gecé, el inspector de alcantarillas de la democracia. ¿Por qué?

    –Represéntate a Rousseau, Voltaire, Holbach, Lessing, Heine y Hegel, no reunidos, sino confundidos en una sola persona, y tendrás el doctor Marx –escribió a un amigo Moses Hess, siendo becario del león de la Metro de Tréveris.

    Errejón no sabe que la democracia, si lo es, no es cualitativa, sino cuantitativa, pero Evo Morales, que lo tuvo de asistente cultural, creyó ver en él lo que Hess creyera ver en Marx, y la Boliespaña lo ha puesto de guarda del majuelo.

    La granujería tiene límites. La estupidez, no.

Jueves, 20 de Febrero

Valle de Esteban

pero el corazón es el corazón del corazón
y habla por la boca del corazón

miércoles, 19 de febrero de 2020

Maletas

Asceta con cráneo

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Tenemos un gobierno de mozos de baúl (¿a quién no le suena su presidente de alguna mudanza?), y el dictador de Venezuela, que es autobusero de profesión y ya anda pensando en los portes, los trata como a sus tamemes.

    Dicen que la ministra Montero, que va de emperatriz Eugenia de este gobierno, escondió en su CV (también hay que tener poco que hacer para ponerse a leer el CV de un ministro) que trabajó de cajera en unos ultramarinos, y para hacer ver que no lo escondió por vergüenza de clase se puso a presumir en Twitter de padre “mozo de mudanza”.

    –Three removes are as bad as a fire –dice un proverbio de Franklin que Maduro debería tener de pin en su nevera.
    
Sabemos qué había en la maleta que el Rey del Cachopo perdió en Usera, una novia troceada, pero no sabemos qué hay en las cuarenta maletas que la Evita venezolana Delcy Rodríguez descargó en Barajas. El gobierno, que ahora va a elevar trumpianamente las vallas de Ceuta y Melilla para que los Serguéi Bubka africanos no salten con maleta, no sabe qué contienen ni dónde están, de manera que podrían acabar en el estudio de Cristóbal Toral, nuestro pintor de maletas (Picasso pintó toros como Úrculo pintó sombreros, y Toral, maletas), que acostumbra comprarlas en las subastas de las compañías de transporte.

    –Las maletas tienen tres vidas –contó un día el humilde Apeles gaditano a Juanito Cruz, viejo maletilla del artisteo–: les sirvieron a los viajeros, me sirven a mí para convertirlas en obras de arte y les sirven a los que compren mis cuadros.
    
Eugenio d’Ors, “Xenius” (nada que ver con Toral y menos aún con Cruz), tenía siempre una maleta al lado de la mesa de su despacho:

    –Para mí –le dijo al Caballero Audaz, que fue a Barcelona a entrevistarlo en su oficina de la Diagonal–, la maleta es lo que el cráneo para los ascetas: me recuerda que soy libre de la localidad, libre de la vida… Por eso no me desanimo.
    
Luego le dedicó algunos de sus libros. “No todos, por no abusar de la hospitalidad de su maleta”.

Miércoles, 19 de Febrero


Interés, ojos de oro como gato

martes, 18 de febrero de 2020

Literatura y Religión de España en Europa


Cargado de hombros por el peso de "Ellas", Pons, el gran epígono de Belda, literato mayor de las fricciones sexuales, cumplimenta al Padre Ángel, que hace vida de Arcipreste, invitado por los socialistas a dar en Bruselas la chapita de la caridad progre resumida por Gordon Liddy: "Un progre es aquél que se siente profundamente en deuda con el prójimo y propone saldar esa deuda con tu dinero"

Deconstrucción


La Oposición 2020


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    El jefe de la oposición, Casado, que dedicaría el fin de semana a leer en familia la novela de su compañero Pons, “Ellas”, cuya lubricidad requiere de pin parental, ha sido invitado a recoger en La Moncloa la receta de las lentejas, o las comes o las dejas, cocinadas por un polifémico Junqueras, el Derrida de la situación, en el infiernillo de su chabolo y que constituyen el consenso separatista de la deconstrucción de España, fuera de lo cual todo es fascismo.

    Si la deconstrucción de España es legal, entonces es constitucional. Pero si es constitucional, entonces la Constitución es un fracaso.

    Esto ya les ocurrió a los Founding Fathers con su constitución confederal del 77, y como eran individuos modestos (salvo Jefferson), humildemente rectificaron para dar paso a la constitución federal del 87, que establece las reglas de gobierno como garantía de la libertad política, que es lo que la izquierda harvardiana quiere cargarse ahora.

    Aquí, en cambio, si reparas en la lógica constitucional que conduce a la deconstrucción de España te lapidan los liberalios, todos con sus barbitas “hípsters” postizas, como las mujeres de “La vida de Brian”. Muy fascista hay que ser, dicen, para desairar al tótem del 78, la Constitución, de la cual se puede decir lo que Quevedo del basilisco: “Si está vivo quien te vio, / toda tu historia es mentira, / pues si no murió, te ignora, / y si murió no lo afirma”.

    Tenemos pues, por un lado, el constitucionalismo liberalio, y por el otro, el federalismo de urinario (sin Duchamp), cosas que hablan los tíos cuando marcan territorio (¡como Churchill en la Línea Sigfrido!), y que también debe de ser constitucionalista, pues al frente de las Comunidades Autónomas en el Senado figura el filósofo Manuel Cruz, federalista ferino y, según todos los indicios, plagiario, con lo que la salida de España queda pendiente del federalismo que ese buen hombre plagie, el cómico de Proudhon o el serio de Hamilton.
    
Lo que diga Casado.

Valencia

ABC
Si el vertedero vasco fuera responsabilidad del PP de Aznar, la televisión estaría narrando ahora un Txernobyl, con tx



Ferreras

En el País Vasco respiran amianto, pero todos lo sufrimos, pues el amianto es el material del que están hechos los jetas

Martes, 18 de Febrero


Valle de Esteban

va y viene equilibrando su recto y rubio vuelo
como si deslizara de un alambre invisible
la elegancia del baile, la sed de su cintura,
y los asesinatos del aguijón maligno

lunes, 17 de febrero de 2020

Filiales

Equipazo. Burgos Promesas. 74/75



Francisco Javier Gómez Izquierdo

         Los filiales de antes eran en verdad filiales y a ellos llegaban los mejores jugadores de los equipos provinciales excepto el Madrid y Barça que ¡claro está! recogían todo lo bueno que sus ojeadores localizaban las mañanas de los sábados y domingos por los campos de España. Los filiales llevaban el apellido Promesas de sus padres, excepto los bautizados con nombre propio tal que el Salmantino al que hoy el Marca confunde con la U.D.Salamanca, o el Cristo Olímpico del Palencia que hoy son sólo uno. El mejor ejemplo de promesa que tuvimos en Burgos fue un Andrés gamonalino que desparramaba talento y por el que incluso el Barça de Lucien Muller llegó a interesarse, pero una serie de circunstancias extrañas detuvieron su progresión. Coincidiendo con Andrés, Portugal, Requejo II... las promesas del Valladolid juntaron un equipazo que daba gusto verlo: Eusebio Sacristán, Fonseca, Juan Carlos, creo que Onésimo aún no estaba y les prometo que el Gaitu y un servidor “fichábamos” dieces, ochos y sietes como si fuéramos gerentes del Madrid o el Barça. La mayoría de los clubes han ido desvirtuando su segundo equipo salvo las honrosas excepciones de los equipos del Norte, los canarios y pocos más hasta el punto de tropezar con cazatalentos en partidos de infantiles que de verdad trabajan no sólo para el Barça o el Madrid sino para el Almería, el Getafe... o el Villarreal, creo que éste último el mas activo y el de mejores videntes.

       Siempre me han gustado los filiales. Tanto, que hasta cuando nos daban repasos en El Arcángel los justificaba como si fuera lógica filosófica: “..el 4 y el 30 son hijos de Mazinho y van para figuras, ya lo verás, presi; Sergi Roberto se le ve muy suelto, pero ese nene, Tello, que ha puesto Luis Enrique por la izquierda no hay quien lo pare. Ése se va a salir.” Nos ganaron, claro.  Como nos ganó un Sevilla B sensacional que subió a 2ª a costa del Burgos con Fazio, Lolo, Capel, Perotti, Alfaro...  Un partido te puede confundir y el joven futbolista que te ha parecido extraordinario estancarse, perderse o simplemente tener un día bueno. A mí Tello me pareció la leche, y hace unos años en el Barça B de Eusebio me impresionó Adama Traoré y mucho más me dijo por ejemplo Sanabria que Munir. A Campaña en el Sevilla B lo puse por las nubes... pero es innegable que no es lo mismo un filial en 2ª que en 2ªB. Ahora en 2ª las plantillas son caras de mantener y es sintomático que no haya ninguno en la División Plata, lo que no es impedimento para temerlos más que a una vara verde en 2ªB.

  Ayer, los nenes del Sevilla, a los que entrena Paco Gallardo, me parecieron muy jóvenes, un poco tirillas y un mucho asustadizos. Técnicamente sobrados sobre todo el 7, un tal Lara, y el 11, al que dicen Pejiño y a los que antes en vez de individualistas los llamábamos chupones. El 28, con aspecto del Bryan Gil de Barbate cedido al Leganés, me pareció un nene. Me he interesado por el muchacho y me dice un amigo muy sevillista que tiene dieciséis años y se llama Carlos Álvarez. Pisó, tocó y pasó poco el balón. Cuando le llegó sacó el salero, pero como a Bryan, su sosias, le falta físico y potencia. No lo perderemos de vista.

     ¡Ah! El Córdoba... y el Burgos llevan ambos rachas victoriosas y ¡hombre! me alegran de verdad las vidas paralelas. Tan paralelas que tanto el Córdoba ante el Sevilla B como el Burgos ante el Salamanca -no el Salmantino, señores de Marca- sufrieron ayer una expulsión que los hizo reaccionar y hasta ganar el partido 2-1 en El Arcángel y 0-1 en El Helmántico con un hombre menos. En Córdoba, un sevillano del filial del Betis cedido por los verdiblancos y que debutaba con la blanquiverde, Iván Navarro, se asomó con clase y yo diría que con poderío al fútbol que ven los oteadores. Y el caso es que el muchacho jugó porque entre lesiones y sanciones no había más remedio que echar mano de los nenes del Córdoba B.

Los silencios del Bernabéu

David Gistau y Jorge Berlanga
Al cielo iremos los de siempre
(Foto: cortesía de Eva Zorzo)


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    El Bernabéu despidió anoche a David Gistau, en su juventud uno de sus habituales más ruidosos, con un minuto de silencio, que a mí me hubiera gustado vivirlo con El Oso, su amigo del corazón, un hombrón que vive para los libros de Historia, que destina sus vacaciones a recorrer las rutas de Cortés y Pizarro (“no, este verano visité a los últimos de Filipinas”, me dijo en el velatorio) y que ya no viaja con el Madrid (“sólo voy al Bernabéu”) porque el equipo (o tal vez la fuerza expedicionaria) le aburre.
    
“Padrenuestro de la nada”, llamó Foxá, uno de los grandes articulistas que frecuentó Gistau, al “minuto de silencio” de nuestro tiempo. El silencio, desde luego, es consigna masónica:

    –Los éxitos que he tenido pueden atribuirse, quizás, a tres cosas: la primera es el silencio, la segunda es más silencio, mientras que la tercera es mucho más silencio todavía –se le oyó decir al financiero sueco Ivar Kreuger antes de suicidarse en su piso de París, “mártir de la libra y de la bancarrota alemana”, en palabras, aquí, de Maeztu.
    
Pero los minutos de silencio en los estadios ni son minutos, porque ningún español aguanta tanto tiempo callado, ni son de silencio, porque los clubes amenizan la espera con música de situación. En el Campo Nuevo a los culés les ponen “El canto de los pájaros” (el águila y el gorrión, el verderón y el pardillo, el ruiseñor y el canario, la abubilla y el herrerillo, el cuco y la perdiz…), que recoge el gozo pajaritero por el nacimiento de Jesús en el establo de Belén, pasado por el violonchelo de Pau Casals. En el Bernabéu, más bizarro (eso lo dan las Copas de Europa), al madridismo le ponen el “Hasta que llegó su hora” de Ennio Morricone, con Henry Fonda (“el cine es ver caminar a Henri Fonda”, nos dejó dicho John Ford) y Charles Bronson a las órdenes de Sergio Leone.
    
El caso es que los silencios del Bernabéu son sus minutos de silencio, que no hay que confundir con los silencios de la Maestranza que tanto discutimos (¡los de José Tomás, David, la tarde del 2001!) en los bares y madrugadas de Santa Cruz. (En el Bernabéu, en realidad, sólo ha habido un silencio maestrante, que fue el silencio que mucho impresionó a don Santiago Bernabéu la noche del 0-5 del Barcelona de Cruyff). Como padrenuestros de la nada, los silencios del Bernabéu no son silencios de vida, como, al decir de Bergamín, es el silencio afirmativo de Dios. Pero tampoco son silencios de muerte, silencio que espanta, como, al decir del mismo Bergamín, es el silencio de Hamlet. El minuto de silencio de anoche fue un penúltimo abrazo a Gistau, un madridista que creció en el Bernabéu queriendo ser de mayor Bonet, Paco Bonet, aquel central rubio y expeditivo de Almuñécar, y que, al cabo, se ha visto en su Fondo Sur saliendo a hombros con el himno de Morricone. ¿Qué te parece, Oso?
    
Y todo ahora que Zidane vuelve a Europa, con lo que eso significa en cuestión de señales y prodigios. Guardiola es el modelo de entrenador para Zidane, pero a Guardiola le ha metido la Uefa, esta semana, la estocada suprema: dos años de sanción para su City, que ya no sabemos si es un club de fútbol o un fondo de inversión. ¡En nombre del fair play financiero!
    
Primero fue el fair play deportivo, un invento británico que Julio Camba se encontró al llegar a Londres y que le pareció una bobada, algo así como la cándida ilusión de un pueblo que creía haber descubierto una manera leal y caballeresca de pescar truchas, cazar zorras… y meter goles. Y ahora es el fair play financiero, que es lo dicho para las truchas, las zorras y los goles, pero aplicado a las libras, los euros y los dólares.
    
Lo de la vara de Moisés separando las aguas del Mar Rojo es un truco de Juan Tamariz al lado del derrumbe institucional del City cuando debe vérselas con Zidane. El acontecimiento abre de par en par las puertas de la Juventus a Guardiola, el Napoleón del tiquitaqué socialdemócrata, si le dejan arrasar Italia luego de haber arrasado España, Alemania y Albión. Cristiano y Guardiola juntos. Y Pogba. Con el Madrid otra vez campeón de Europa sin Pogba y sin Cristiano, que este verano parecían las columnas de Hércules que le faltaban al Madrid. Menudo año chino, por interesante, nos aguarda.


Ennio Morricone

PRESIÓN DE CORAZÓN

    La presión en el fútbol es una extravagancia que a España trajo Terry Venables. La puso en práctica en el Barcelona, pilló a los demás desprevenidos y se llevó la Liga de calle, casi como todas las Ligas que luego se han llevado los culés. ¿Cómo puede ser que en el palmarés madridista de Sergio Ramos figuren sólo cuatro Ligas? Por la falta de presión. El ayudante de Klopp en el Liverpool, Pepijn Lijnders (con ese nombre, en Sevilla lo llamarían Pepín Cabrales), dice que en su equipo la presión los jugadores tienen que sentirla (y lo que es más difícil: realizarla), no con la cabeza, sino con el corazón. En el Madrid, en cambio, la presión (época de Mourinho aparte) suele hacerse con los ojos. Y de ahí las Ligas perdidas.

Lunes, 17 de Febrero

Valle de Esteban

gota
a
gota,
del siglo al minuto

domingo, 16 de febrero de 2020

Llamamientos al amor



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Contra la violencia doméstica, el alcalde de Madrid, con la inocencia de quien ve pichones en sus sueños, propone ese aburrimiento seráfico que, relleno de versos, recibe el nombre de amor. Contra la violencia callejera, el candidato republicano a la Casa Blanca, que en los debates emplea el balido para acentuar el valor de lo sentimental, propone amar al prójimo como a uno mismo. Contra los embarazos precoces, el primer ministro inglés, que tiene pinta de gozar sólo al decir «¡No!», propone la abstinencia sexual. Y así. Son autoridades, y tienen la obligación moral de arrojar «polvos de gas» al río para que las truchas se atonten y se dejen coger. Pero, ¿somos truchas? ¿Estamos atontados? ¿Nos dejaremos coger?
Son cuestiones estoposas, pero valdrá la pena de perder cinco minutos en rumiarlas, con el permiso del tiempo y la autoridad. Ortega, por cierto, observó que, aún hoy, los esquimales no reconocen más autoridad que una momentánea: la de un hombre que llaman «issulkek», que significa «el que piensa», aunque no tenga otro pensamiento que el del plan de la cacería. En el fútbol, el «issulkek» suele llevar el «10» en la espalda, como Figo. En la sociedad, en cambio, el «issulkek» lleva barba en lugar de dorsal. Ortega, que nunca llevó barba ni dorsal, fue un «issulkek» atípico. Pensar, para él, era una erección.

Sigamos, pues, a Ortega, para quien la forma más primitiva de la convivencia humana era la horda: treinta o cuarenta individuos mal avenidos. Luego, la caza trajo la aproximación de las hordas, y esta aproximación, el desvío por las hembras propias y el apetito por las hembras extrañas. Es decir, una forma germinal de amor. La institución matrimonial en su forma primigenia: el rapto, que quedó como símbolo perenne del amor. «Porque amor, si lo es de verdad, es para la mujer sentirse arrebatada, raptada.» En resumen, que la afición juvenil a la caza combinada con la imaginación amorosa disparó todo el proceso de lo que llamamos civilización. «¿No es cierto que es la más linda figura esta diosa encantadora, esta divina mujercita nubil, de pie ágil, de calcaño elástico, de seno breve, que avanza rápida, seguida de sus canes y se pierde misteriosa en el fondo del bosque?», preguntó a los cazadores portugueses en una comida que le dieron en Lisboa.

Sí que lo es. Y, gracias a que lo es, no somos truchas. De ser truchas nos libraron, y por eso representan la cumbre de la civilización, los librepensadores, quienes, sin embargo, para casarse las preferían creyentes, confiando en que así se mantendrían castas, como sucedió hasta el advenimiento de la democracia, que acabó con los puntos de vista de los librepensadores y con el mito de la pasión intensa, cuya satisfacción física constituía pecado, dado que siempre se presentaba, salvo en las películas americanas, como incompatible con el matrimonio.

¿Cómo no íbamos a entender la preocupación de Blair por las muchachas inglesas? Ya Camba decía que, como muchachas, no son lo más a propósito para inspirar pasiones. «Pero como muchachos, deben de resultar irresistibles.» También entendemos la solución de Bush al peligro de las armas: «Amarás al prójimo como a ti mismo.» Frente a esto, podemos adoptar de la mano del buen Freud una actitud ingenua, como si lo oyésemos por vez primera. Pero entonces, con el padre del psicoanálisis, nos preguntamos: «¿Por qué tendríamos que hacerlo? ¿De qué podría servimos? ¿Cómo llegar a cumplirlo? ¿De qué manera podríamos adoptar semejante actitud?» Ni el buen Freud consigue eludir la anécdota del debate sobre la pena de muerte en el Parlamento francés: mientras el orador abolicionista recogía salvas de aplausos, una voz pronunció las siguientes palabras: «Que messieurs les assassins commencent!» Y no era la de Bush.

En cuanto a las bienaventuranzas del alcalde madrileño, no sé, no sé. En los parabrisas de los coches estacionados en las calles de la plaza de toros, depositan últimamente, junto con los folletos comerciales de los bares de alterne, el extracto de un llamamiento al amor: «Dios creó al hombre por amor.» «¿Eres pobre? Cumple con sumisión el trabajo a que estás obligado. No veas en tus amos unos tiranos.» Etcétera.


Ortega y Gasset

Ni el buen Freud consigue eludir la anécdota del debate sobre la pena de muerte en el Parlamento francés: mientras el orador abolicionista recogía salvas de aplausos, una voz pronunció las siguientes palabras: «Que messieurs les assassins commencent!»

Los 80. Mamen del Valle


FARÁNDULA Ignacio Ruiz Quintano

 ABC

 Pertenece a esta generación perdida que floreció en el popotal del desencanto



Aunque duró una semana en cartelera, quizá usted tuvo tiempo de verla en Crónica de un instante. Todas las demás ofertas llevaban el estigma catalísitico de la "S", y por ahí no, "que ya me desnudé bastante" en Crónica..., y una vez que aceptas bodrios, todo es caminar hacia el abismo

En El Cutre Inglés

Empecé en esto por un anuncio que leí en un restaurante, pedían una chica de 16 años para la película de Pangua

Me quedé en el BUP y ahora tengo que terminarlo. Trabajo de secretaria, nací en Barajas, tengo un gato, admiro a Ana Belén, escucho a Los Zombies y me da miedo ponerme delante de una cámara

Domingo, 16 de Febrero

Valle de Esteban

y a fuerza de volar en vano,
te holocaustas en ópalos dispersos

"Antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley"

DOMINGO, 16 DE FEBRERO

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

-No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos. Porque os digo que si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio. Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la “gehenna” del fuego. Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo. Habéis oído que se dijo: “No cometerás adulterio”. Pero yo os digo: todo el que mira a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón. Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”. Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”. Se dijo: “El que repudie a su mujer, que le dé acta de repudio”. Pero yo os digo que si uno repudia a su mujer —no hablo de unión ilegítima— la induce a cometer adulterio, y el que se casa con la repudiada comete adulterio. También habéis oído que se dijo a los antiguos: “No jurarás en falso” y “Cumplirás tus juramentos al Señor”. Pero yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo cabello. Que vuestro hablar sea sí, sí, no, no. Lo que pasa de ahí viene del Maligno.

Mateo 5,17-37

sábado, 15 de febrero de 2020

La ministra

Aristóteles


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    La ministra de Exteriores, que no sé cómo se llama, ha embutido la cultura democrática de España (y de la Europa continental) en un traje de crudillo que le ha hecho al venezolano Juan Guaidó:
    
–Guaidó es dos cosas a la vez: presidente encargado y líder de la oposición.
    
Como Sánchez, vamos. Y como todos los predecesores de Sánchez. Y como frau Merkel, que es el modelo que pone el “curita” comunista de Comisiones Obreras en el bunker de RTVE para exigir la “censura preventiva” contra Abascal.
    
El ser y no-ser de Guaidó en boca de la ministra es, desde luego, una patada en el culo a Aristóteles, quien niega que una misma cosa sea y no sea a un mismo tiempo.

    No parece que la ministra tenga nada personal contra Aristóteles, a quien seguramente no conozca, pero ella viene del pasillismo de la Europa luterana, y Lutero odió toda su vida a Aristóteles.
    
–Aristóteles se tambalea, está a punto de irse a pique, quizás para siempre –escribe el frailón apenas cinco meses antes de clavar sus tesis en Wittenberg.
    
La ministra dice estar buscando “consensos” (que en política es decir “apaños”, “repartos”) para unas “elecciones democráticas” (?) en Venezuela, y con Aristóteles no hay consenso que valga. Ya en el 78 Guerra y Abril tuvieron que echar a Aristóteles del comedor de Casa Manolo donde redactaban la Constitución porque los estorbaba. En lógica aristotélica, el todo es antes que las partes, pero en lógica de consenso las partes son antes que el todo, con el resultado constitucional que tenemos a la vista.

    Venezuela (patria, por cierto, del único demócrata que España ha dado al mundo) es otro Estado fallido. El granero del hamponato castrista, ese famoso “medio millón de vagos del partido comunista cubano” que dice Franceschi, lo que nos lleva a la gran pregunta de Aristóteles:
   
 –¿Por qué la mayor parte de las riquezas están en poder de los malos y la pobreza en los buenos?
    
Nos comen los bolichicos, nos beben los boliburgueses y nos mandan los bolisopranos.

Franganillo

ABC



Franganillo, que ya apuntó maneras contándonos a Trump, se convirtió en Franganazo para entrevistar a Abascal



Franganillo, un Isco del Periodismo

Sorprende el desahogo de este periodismo para echarle a los demás las muertas a la cara, así que humildemente le ofrezco a Franganillo unas preguntas para su próxima vez con Pedro Sánchez. ¿Por qué no pide enérgicas explicaciones al Psoe balearbpor el caso de las menores?

Sábado, 15 de Febrero

Valle de Esteban

la primavera exacta de picotón de buitre

viernes, 14 de febrero de 2020

El centro era eso


"Descansaba con la conciencia tranquila de quien posee
 la fuerza de la resurrección en el centro mismo de su coño"
González Pons Ellas

Fotografía de lectores en la Biblioteca

 Biblioteca Nacional
Los lectores

Vicente Llorca


Hubo un tiempo en que la Biblioteca Nacional del Paseo de Recoletos era un lugar de estudio. Silenciosa y como enfurruñada, sus pasillos eran recorridos por una procesión de personajes mudos que se perdían por escaleras recónditas, en busca de no sé qué cuarto de manuscritos, bajaban a galerías de publicaciones absurdas o se mantenían toda la mañana bajo la luz de los pupitres inclinados de la Sala General, sumidos en alguna pesquisa interminable.

Los personajes que a diario nos encontrábamos por los pasillos habían surgido, según la teoría de un amigo conquense, especialista en cultos prerromanos y que entonces vivía allí, de los sótanos del edificio de Francisco Jareño: allí habían nacido y, afirmaba, nunca salían a la luz de la calle. Por la noche, cuando las salas se cerraban, regresaban a sus cubículos, debajo del oscuro ascensor que llevaba a la cafetería.

Creo que no era cierto del todo. Si bien hubo personajes a los que nadie advirtió nunca fuera del cuarto de incunables, también es cierto que muchos días veíamos a algunos profesores de la facultad, los mejores, enredados entre folios y silencio, lejos del bullicio político en que se había convertido el decanato de Filosofía. Y el escritor M., que aparecía ya en programas de televisión, pasaba allí las horas, anónimo y fuera de las cámaras, en la esquina de los diccionarios, lo que le hizo crecer enormemente a nuestros ojos. (Que lo leyéramos ya era otra cantar). Catedráticos conocidos, investigadores anónimos, eruditos ensimismados, absortos leguleyos o una compañera del departamento de historia de arte, misteriosa e inalcanzable, en la biblioteca todos compartían una misma actitud, silenciosa y sin espectadores, detrás de qué enigmática lectura que estaba almacenada en los inagotables estantes.

Algunos llevaban la biblioteca dentro de sí. G., absorto personaje detrás de unas gafas inmensas, y especialista en la figura y la filosofía del rabino Maimónides, no tenía casa según creíamos. Su existencia transcurría entre la biblioteca, las salas del Ateneo por la tarde y un bar inmediato a éste en donde culminaba la jornada. Allí les hablaba a los impávidos camareros de la Guía de perplejos – entre bandejas de torreznos- y cuando le saludaba alguien pasaba a inquirirle sin dilación por su opinión sobre la Sefer Hamitzvot.

No eran horas, ciertamente. Pero la Biblioteca no le abandonaba.
La trivialidad es el mal, como bien saben los aún lectores, hayan leído o no a Hanna Arendt. Últimamente la Biblioteca, postrero reducto del secreto, ha pasado a formar parte del mundo del espectáculo también; y del éxito medido en el número de los espectadores. Largas filas de contempladores lelos hacen cola en la puerta para entrar en las salas. Unos folletos turísticos animan a subir las fatigosas escaleras. En el vestíbulo los turistas se disponen a dividirse por sus respectivos destinos, salones y galerías de los gabinetes de investigación. En fila, bajo la dirección de una guía turística, recorren la sala general en la que los últimos resistentes aún intentan, arcaicos y obsoletos, seguir leyendo qué manuscrito inútil. Contemplados por las cámaras de los viajeros los lectores de la biblioteca han pasado a formar parte, sin ellos saberlo, del espectáculo general. Y una hilera de sindicalistas en viaje a la capital les fotografía entonces, perplejos sobre los antiguos pupitres.

La representación ha alcanzado a la lectura, incluso. Nada se escapa a ella y próceres analfabetos, cuyo éxito político es inversamente proporcional a su discreción, han convertido la antigua Biblioteca en parte del espectáculo generalizado.

Han cerrado “Lastra”, la taberna asturiana de Lavapiés también. “Balmoral” nunca volvió a abrir. Autobuses de turistas con la guía en la mano infestan el barrio de las Huertas. Murió Pilar la de “El Garabatu” de la calle Echegaray. Su lugar lo infama hoy un local de comida vegana. Adónde iremos ahora.

 Biblioteca Nacional
Los turistas

 Con los turistas en un duelo de Los Tramposos

Perplejos



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    A los descarriados que levantan la ceja porque los políticos que negocian la coalición del Centro y la Derecha están más al partido que a la Nación hay que darles la guía de perplejos de Maimónides.
    
Vivimos, que es un morir, en un Estado de Partidos, que sustituye doctrinalmente la representación por la identificación. El Real Madrid no me representa, pero me identifico con él. Todos los partidos son estatales (viven de, por y para el Estado), con lo cual están incapacitados para “intermediar” entre la Nación y el Estado. Políticamente, ¿para qué sirve esto? Según los doctrinarios que nos impusieron el Sistema, para la integración de las masas en el Estado.

    Sólo hay que darse una vuelta por el Estado para comprobar, por las pintas, que, en efecto, las masas están integradas en el Estado mediante el consenso o reparto del botín, en la terminología de Ortega en la Comedia. Éste fue el consenso setentayochista, que ha degenerado (pura lógica constitucional) en el actual consenso separatista, donde Marlaska, que fue juez y ahora es ministro de los palos, invita a Bildu en el Parlamento a “consenso enriquecido” contra la Guardia Civil.
    
El anacronismo de Vox está en hacerse fuerte en el primer consenso, el setentayochista, muerto y enterrado por las “fuerzas de progreso”. El PP tiene un pie en el setentayochista (Álvarez de Toledo, que recita a Victoria Prego), y el otro, en el separatista (esos Fernández tan amables que quieren soltar a los presos), lo que explica el “Split” (apertura de piernas) de Casado en el ballet partidocrático.
    
La misma Trampa 22 que atrapa a Bale con el Madrid, atrapa al pepero con España: ningún españolista querría participar en misiones separatistas, pero quien pidiera permiso para no participar en misiones separatistas alegando locura, demostraría estar cuerdo, y por lo tanto en condiciones de participar.
    
Murphy lo llamó teorema de Ginsberg: usted no puede ganar; tampoco puede empatar; ni siquiera puede abandonar el juego.

Indultados por sistema



Hughes
Abc

Jordi Cuixart ya pisa la calle e inmediatamente detrás irán saliendo todos los presos del «procés».

En octubre de 2017 la gente sólo gritaba dos cosas: «España» y «Puigdemont a prisión». Pues no está en prisión Puigdemont y los demás se están despidiendo. Dos artículos lo han hecho posible: el 36.2 y el 100.2, bolas calientes para el gran bingo del Estado de Derecho.

En Cataluña no se cumple la Constitución, pero sí se cumple el Reglamento Penitenciario, y en su 100.2 permite el principio de flexibilidad en la ejecución de las sentencias. La propuesta sale del centro penitenciario, que debemos creer muy independiente de las autoridades catalanas, aunque la consejera de Justicia, Ester Capella, ponga a prueba nuestra credulidad al anunciar que todos los políticos presos se beneficiarán de este artículo. Del resto de presos comunes no ha dicho nada, porque la flexibilidad no alcanza para tanto.

Estamos ante un ejemplo práctico de lo que hacen y harán las élites locales con ciertas cesiones competenciales, y también del aprovechamiento de las ventanas de discrecionalidad abiertas aquí y allá en el ordenamiento.

El otro artículo que explica la situación es el 36.2 del Código Penal, precepto que la Fiscalía solicitó fuera de aplicación para evitar que los presos disfrutaran de permisos antes de haber cumplido la mitad de la sentencia.

La Fiscalía lo solicitaba por la especial gravedad del «movimiento insurreccional» y por la sospecha de que las autoridades catalanas dispensarían un trato «flexible» a los presos del «procés». Pero Marchena, el aplaudido y heroico Marchena, ni consideró una cosa ni consideró la otra (el golpe catalán fue apenas una ensoñación) abriendo la puerta así al actual régimen de semilibertad, que por supuesto no evitará que los independentistas sigan explotando políticamente su victimismo.

La no aplicación del 36.2, la aplicación del 100.2, esa sentencia y aquellas cesiones han hecho innecesario que el Gobierno indulte a nadie, ya salen semi-indultados del sistema y puede dedicarse así, sin mayor sonrojo, a explorar la vía extralegal de la que habló Sánchez para superar el «conflicto».

Vivimos en la normalización e incluso en la institucionalización del escándalo y Sánchez puede ser Sánchez porque existe todo lo anterior.

Coplas del iconoclasta enamorado

Vainica Doble

Con cemento y hormigón, 
para ti, para ti, mi amor, 
voy a hacerte un rascacielos, sí,
para ti, mi amor, sí, sí, 
para ti, mi amor, 
con cemento y hormigón. 

Derribando la mansión
porque sí, porque sí, señor, 
del solar de mis abuelos, 
para ti, mi amor, sí, sí, 
porque sí, señor, 
derribando la mansión. 

Para ti, corazón mío, 
para ti, para ti, mi amor, 
voy a desviar el río, sí, 
para ti, mi amor, sí, sí, 
porque sí, señor, 
para ti, mi corazón. 

Que el agua con su murmullo, 
con su glu, con su glu-glu-glo, 
puede estorbar nuestro arrullo, 
run-run del amor tuyo, 
run-run de mi corazón 
el run-run de nuestro amor. 

Si te aburren los pajaritos
con su pi, con su pío-pi,
con una escopeta, 
pim-pam-pom, 
con un tiragomas, plim, 
los mataré yo 
para ti, para ti, mi amor. 

Y te los serviré fritos 
para ti, para ti, mi bien, 
fritos en una sartén, 
crish-crish, 
de los pajaritos fritos en la sartén 
para ti, para ti, mi bien. 

Si te asusta el mayordomo 
con su aire de Boris Karloff, 
por ti lo despediré, mi amor.
También a Catalina, 
el aya que me crió 
la voy a despedir yo. 

Si te estorba aquel ciprés, 
para ti, para ti, mi bien, 
con placer lo serraré, 
ris-ras, para ti, mi bien, 
si te estorba aquel ciprés. 

Lo plantó tía abuela Inés 
para mí, para mí, mi amor, 
cuando volví de la guerra, 
ris-ras har la sierra, 
tic-tac-mi corazón 
tiquitictac por tu amor.

El Amor es darse panzazos en la oscuridad

Juan Soriano y Marek Keller


[Publicado en 2010]

 
Ignacio Ruiz Quintano


Tiene guasa celebrar San Valentín en el país de Don Juan, “este nardo español cuya carcajada rueda por nuestras calles”, como lo retrataban los viejos columnistas, de afanes delgado, morisco el rostro, en vela de desvelos el sentimiento, cruzando la gran plaza española con la llave del amor en su mano...

¿Amor?

Acudamos a la franqueza plástica de Juan Soriano:

–¡Cuántas ganas tienen los jóvenes de hacer el amor! Pero después no quieren reconocer que eso sólo consiste en darse panzazos en la oscuridad.

Jóvenes y “jóvenas” ignoran que el sexo es el cerebro de los instintos, cosa que dijo André Suarés, que dijo muchas cosas buenas –las buenas frases son la verdad en números redondos–, como aquélla de que el quijotismo es el delirio de la justicia, y eso que no conoció la Audiencia Nacional.

Sobre el sexo como cerebro de los instintos elaboró un moralista español sus reflexiones ante una hoja de parra. La primera, el niño y la niña balzacianos que contemplan en una pintura a Adán y a Eva desnudos en el paraíso; la niña le pregunta al niño cuál es Adán y cuál es Eva, y el niño le contesta: “No lo sé, porque están desnudos”.

–El sexo según Suarés es la afirmación de la vida como razón, y al intelectualizar la vida de ese modo se da la razón de ser de la muerte.

Para nuestro moralista, la definición de Suarés invalida por completo “esa tópica monserga de la ‘represión sexual’ con que nos vienen fastidiando los falsos psiquiatras y pedagogos”, que, con el pretexto de desacralizar el misterio divino del sexo, lo abstraen en una fórmula vacía como un sepulcro en el que funden, antes de nacida, la maravillosa imaginación infantil: matan en el niño su conocimiento poético de la vida que está empezando a vivir como un juego, mientras su razón no se lo impida; le arrancan la piel ilusoria del erotismo instintivo, y con ella, toda posibilidad de verdadero amor; como si lo desollasen vivo.

–Los tópicos seudocientíficos de todo eso que se dice “educación sexual” matan la niñez, precipitando su madurez en corrupción anticipada: haciendo al niño hombre antes de tiempo, por forzar el tiempo, por robárselo desde fuera, como si explicándole racionalmente a un niño el “mecanismo de la sexualidad” le libertaran de algo, sin penar que es todo lo contrario... Porque no es el sexo el que debe dominar al amor, sino el amor al sexo... Verdad perogrullesca cada vez más desconocida de la ignorante y corruptora y socialmente peligrosísima pedagogía actual que se llama a sí misma progresista.

(Y remata con unos versos que al oído le dice su duendecito burlón, parodiando a Tirso: “La desvergüenza en España / se ha vuelto pedagogía”.)

Nuestro moralista no es Rouco ni siquiera Martínez Camino. Se llama José Bergamín, y sus reflexiones ante una hoja de parra apenas tienen treinta años.