"A medida que el cuerpo de Frida se iba acercando a las puertas abiertas
del horno, eran las llamas las que parecían acercarse hacia su cuerpo.
De repente, sus músculos se contrajeron por el efecto del calor y Frida
se sentó de golpe en el carro del crematorio. En ese instante, las
llamas alcanzaron su pelo, lo incendiaron y crearon un halo brillante y
ardiente en torno a su cabeza. Todo fue repentino, inesperado y
completamente aterrador. Los asistentes a la cremación comenzaron a
gritar, presas de pánico y salieron en estampida, tropezando
desordenadamente unos con otros en su afán de escapar. La horda
incontrolable, atravesó gritando las puertas exteriores del crematorio,
casi arrancándolas de sus bisagras, y salieron a la calle gritando que
Frida estaba viva!"
