Ignacio Ruiz Quintano
Abc
Así, “Quemadlo todo”, titula su próximo libro el Pensador del Pueblo, Richard Baris, señorito, además, de Big Data Poll, o sea, un Tezanos para adultos.
Algo sabe Baris que a los demás se nos escapa. Es cierto que J.D. Vance, el “hillbilly” que funge como vicepresidente de los Estados Unidos por la gracia de Peter Thiel, tiene dicho que el Anticristo (esto va para Irene Lozano, nuestra exégeta de lo paulino) está hoy andando entre nosotros, aunque ya les adelanto que no es Sánchez.
–Pensando en lo cerca que estuve del abismo –anota Vance en su “elegía rural”–, se me pone la piel de gallina. Soy un hijo de puta con suerte.
Que es lo más bonito que en España se dice de Sánchez, pues España tiene muy mal dibujo, si bien ese dibujo no es de Sánchez, sino del 78, un Estado de partidos donde todo es mentira menos lo malo. También América tiene muy mal dibujo (tantean ofrecer a los ciudadanos endeudados en edad militar una condonación de deuda si se alistan en los ejércitos de Pete), y en “The American Spectator” titulan que “España está gobernada por un dictador de extrema izquierda”, lo que engorila a nuestras derechas, pero ante lo que Soros se ríe en su covacha con su risa de sapo cancionero. A la sociedad le han reemplazado el cerebro por un móvil del cual no despega la vista, con lo que el rebaño no necesita de perros pastores. No tenemos líderes, sino membrillos cuya única función es chotarse del que no cumpla. No es el gobierno; es el Régimen. Los psiquiatras lo llaman “patocracia”, o sustitución de la realidad por la voluntad del mando, y los cursis, caquistocracia, o gobierno de los peores. Ahora el juego va de Weidel o Zelenski, idolazo del Parlamento español porque recuperó los métodos de conscripción de aquel capitán nuestro del Ejército de Flandes que para completar las levas encerraba en una bodega madrileña a los chavalotes y, hasta que firmaban, no los soltaba.
El Estado de partidos (invento alemán) requiere, como el cine, de la suspensión de la incredulidad, que es el cometido de la prensa. Inchaurrondo vende la invasión de Ceuta como “un ataque híbrido algorítmico”, y al pobre Sánchez, que triplicó el gasto militar y que “nunca pierde la oportunidad de perder una oportunidad”, como a un San Jorge en pelea contra el dragón ultraderechista que tiene a Europa en un grito por la victoria de la Afd, un fenómeno teatral propio del Estado de partidos diseñado por Leibholz, alemán. Lo avisó otro alemán, Sloterdijk:
–¿No habría que alertar contra los alertadores? Grazna usted (Habermas) de un modo exagerado y hace sonar la alarma por encargo de un tercero. ¿De qué nos sirve un ganso solista que grazna un aria demencial cuando es imposible ver a un solo moro en toda la costa? ¿O el ganso que alerta de los moros es el que decide qué es un moro?
A quemarlo todo.
[Martes, 8 de Septiembre]
