sábado, 12 de septiembre de 2026

El Ceuta en El Plantío

 Marruecos desde la playa de Barbate

 

Francisco Javier Gómez Izquierdo

 
 
     A mí me gusta mucho la palabra "cafarnaúm" que empleaba el gran Josep Plá para los barullos y follones y confieso que desde que la morisma tomó las calles y playas de Ceuta no dejo de acordarme de los cafarnaúnes de aquel gran fumador de Ideales. El otro día, echando la vista desde la playa del Carmen en Barbate hacia Marruecos desde donde se ve Tánger y en días claros se distinguen las casas blancas de día y sus luces de noche. Para ver Ceuta desde la península hay que acercarse a Punta Palomas en Tarifa o mejor desde Algeciras, cosa que no quita para que yo imaginara Ceuta allá enfrente y al mirar la espectacular playa barbateña me invadiera una angustiosa sensación de ansiedad imaginando su fina arena llena de cafarnaúnes, además de todas las categorías de asquerosidades embadurnadas... y ya son muchos días. Anoche presté atención en cómo recibía El Plantío al Ceuta y me alegró la consideración y respeto que mostraron mis paisanos. No sé si ustedes saben, pero en una cafetería del Espolón de Burgos se canta todos los días a las nueve de la noche el himno a Burgos, alguno de cuyos versos sería muy apropiados para la población ceutí desde este julio maldito. "..tierra sagrada donde yo nací / suelo bendito donde moriré", etc.


      Al Ceuta se le quiere en Burgos porque allí juega Matos, héroe del ascenso que dio muchas tardes gloriosas, pero los dineros de Cádiz se lo llevaron. Nunca ha vuelto a jugar como en Burgos. Ayer tenía varias pancartas de recuerdo. Una muy artística, por cierto. La temporada pasada y en las tres primeras jornadas de la actual el portero del Ceuta ha sido Guille Vallejo, burgalés valiente donde los haya. Pedro López, al que ha cedido los guantes, también estuvo en el Burgos y si añadimos la querencia de servidor por estar encariñado con el Kuki Zalazar, un mediapunta que Ania no aprovechó como merecía, o el medio centro Bodiger, que llegó de Toulouse a El Arcángel hace casi diez años, entenderán las caprichosas querencias de los veteranos como servidor. Bodiger jugó anoche de central junto a Carlos Hernández, otro que hace diez años era indiscutible en el Oviedo. Son los veteranos junto a Matos, y J. J. Romero se tiene que valer de lo poco tiene. El síntoma de la debilidad de la plantilla del Ceuta es que el hijo del gran Zalazar que tanto luciera en Albacete parece el mejor jugador del equipo, al menos ayer. A mí me llaman la atención los jugadores pequeñitos. A Mensah, el 17 ceutí, lo tenía catalogado ya en el Zaragoza y al verlo de mediocentro moviendo brazos como guardia urbano de los antiguos me transmitía torpeza, impericia y sobre todo lentitud. El veinteañero Okoro, del Ceuta B, ponía más conocimiento y criterio, pero pecaba de bisoño. No detallo el once, pero les participo que es más de 1ªREF que de Segunda División.


    El partido fue de baja calidad, excepto el gol del empate a uno. Antes Carlos Hernández cabeceó sin querer un córner. Se encogía por miedo a que el portero Cantero le cayera encima, pero el portero incomprensiblemente se paró -viene este año un poco coplero-, el balón tropezó en el cogote y salió mansamente a la red. 0-1. Al poco Karrikaburu, uno que con muchas novias firmó al cierre del mercado y que a mi no me convence, dejó con el  tacón a Dadie, lateral derecho al que tampoco veo, y éste lanzó un cañonazo de los que no se ven ni en Champions. ¡Vaya golazo!. 1-1 y final de la primera parte. Al comienzo de la segunda, carajal ceutí y Karrikaburu -sí, es verdad que suele marcar goles, pero para mí que se aturulla mucho- aprovecha la lentitud defensiva y pone el 2-1. El 3-1 final llegaría en un lance funesto de los que asaltan a los que todo les sale mal. Una extraña carambola rapidísima en el área produce un rebote de Redru, defensor caballa que resultó demoledor. Cinco jornadas, cero puntos, dos goles a favor, quince en contra. ¿Qué remedio puede tener el Ceuta? Creo que no hay entrenador más capacitado que J.J. Romero para sacar el problema futbolístico adelante. Otra cuestión es el estado anímico de jugadores, aficionados y club en general porque son conscientes que no hay pelotero que quiera acercarse a semejante cafarnaúm. 
    Ganó el Burgos, pero no me convence. ¡Ojalá todo se resuma en que no veo bien!