El cartel admonitorio
Ayer, la obra atacada y la discreta vigilancia municipal
Francisco Javier Gómez Izquierdo
Hoy 25, ya no hay caras. Ayer, día de S. Juan, por la mañana aún permanecían. Alguna había sido robada por fetichistas o derribada por ese cordobita ortodoxo, no el serio ni el senequista, que se rasga las vestiduras para que todos veamos su pasión por Córdoba, pero hoy la muralla está como hace una semana. Vieja sí, pero limpia.
Ayer, sobre las 10 y en el sitio, tres importantes con chaqueta creo que hablaban del mejor modo de desprender “la obra de arte “ de la puerta de Almodóvar perpetrada por un vándalo. Si acusado de vandalismo, conforme a la información del Diario de hoy, por vándalo hemos de tener al autor al que no han faltado seguidores amigos o familiares que de forma “alómina”, como diría un “chota” taleguero de los 80, que en comunión con la sensibilidad del desconocido fugitivo ha dejado constancia en escritura políticamente correctísima -noten el todos y todas y el imperativo “respeta todas las caras de Córdoba”- la preeminencia de su inspiración sobre la cultura milenaria. Respetuoso el escritor o escritores del cartel con lo ajeno y lo de muchos, urgen a los inclinados a la destrucción de lo propio consulten antes con “profesionales”.
De aquí a nada, tenemos comisario o comisaria, claro está, de Arte Moderno.