lunes, 4 de mayo de 2015

Nueces




Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Pablemos es un político de bolsillo, pero es un político.

    Al margen de la literatura, conquistar y conservar el poder es la única misión del político.
 
Con una beca de Blesa en Londres y un cursillo de María Escario en TV, Pablemos conquistó el poder (de su partido, no de España, como llegó a creerse), y para conservarlo no ha pestañeado al deshacerse de iconos perrifláuticos como Echenique, Tania o Monedero.
 
En la vida hay ovejas, lobos y perros pastores –dice el francotirador de Clint Eastwood que le dijo su padre al nombrarle perro pastor con la misión de cuidar de su hermanillo.
 
Antes de comerse el roscón de la Lomana, ¿qué era Monedero, sino el perro pastor señalado por el destino para cuidar de sus hermanillos perrifláuticos de España?
 
Como político, Pablemos tiene la gracia donde pican las avispas, pero Monedero podía ser tan simpático como un “border collie” encerrando a las ovejas en la majada.

    Por julio, cuando el esquileo, en Salgüero de Juarros, Burgos, el “border collie” hace una exhibición para los forasteros que recuerda a las apariciones estelares de Monedero en los programas de Cintora, que se creía el pastor, cuando aquí no hay otro pastor que Pablemos, cuya coleta forma parte del folclor comunista como la peluca de Carrillo.

    Es verdad que Monedero quería ser nuestro padre ecónomo y que casi se veía ya de Varoufakis, ese patán con libros  de supermercado al que sólo se toman en serio los “hípsters” de Ciudadanos. Y, sin embargo, Monedero cumplió.

    Dos cosas aterran a lo que Monedero llamaba “la casta”: la abstención y la gente en la calle, aunque sea gritando. (En la calle la gente grita porque es bruta, y no entiende que lo realmente aterrador sería guardar silencio.) Mas como muñeco de Pablemos, Monedero no vino a acabar con “la casta”, sino a salvarla. Disparó la participación electoral y devolvió a la gente a sus casas.

Podemos movió el árbol y Ciudadanos recoge las nueces. Como estaba escrito.