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lunes, 1 de febrero de 2010

UN TEMA PARA LA FUNDACIÓN EL JULI

El totem juliano

José Ramón Márquez

La Fundación. ¿La de Buero? ¿La de Asimov? Frío, Frío. La de López. Con el susto que a uno le produce eso de La Fundación desde que tuve que vérmelas por asuntos laborales con la que pastorea en su beneficio Margarita Salas Falgueras, es que oigo la efe con la u y ya me empieza a caer un sudor frío por la espalda.

La de López me da a mí que se debería hermanar con ésta, con la de Margarita, la mamá del bacteriófago. Veo que, aunque ellos no lo saben, tienen un montón de cosas en común, y lo primero que debían hacer es comenzar a traspasarse el conocimiento, el knowledge que dicen ellos. Por ejemplo, el eficaz truquillo que usa Margarita, en nombre de Ochoa el de Sara Montiel, para pegarle el sablazo a El Corte Inglés y al Banco de Santander, que son los que le sueltan los cuartos con los que paga sus nonadas y el chófer toledano.

No sé quién le soltará la grasa a Julián López, pero el hombre con su natural inteligencia ya ha visto que en eso de la investigación hay pelas, y por ello la Fundación El Juli acaba de convocar una beca con el fin de apoyar la realización de un trabajo de investigación en relación con el mundo del toro. Supongo que el próximo paso de Julián será hablar con Garmendia -el que quiera hablar con ella, que se dé prisa- para que comiencen a fluir con celeridad los talegos del Plan Nacional; quiero decir para poner su granito de arena en que la investigación sea el motor de la economía, como dijo el Presidente del Consejo de Ministros cuyo nombre ya he olvidado, que hay que estar siempre dispuesto para hacer sacrificios por la economía y especialmente por la propia.

Si hay algo que caracterice de verdad a un proyecto de investigación digno de tal nombre, más allá del mismo objeto de esa investigación, es la importante presencia en él de los becarios o, como a ellos les gusta decir, los precarios. Mano de obra barata y cualificada, y no diré joven, porque los he conocido de cuarenta y siete años y con dos hijos, dispuestos a hacer lo que sea por casi nada. Bueno, pues el sabio Julián también nos trae su beca para su becario, aunque él, que es menos clasista que Margarita y más generoso, no pide como condición que sea doctor, ni licenciado, ni titulado, ni bachiller, ni que tenga estudios primarios, lo cual demuestra su sensibilidad, especialmente en estos momentos, con la cantidad de banda que está ahora en el paro obrero.

Yo, como hasta que me despidan del trabajo no dispongo de tiempo para ello, sugiero a quien pueda abordarlo un tema de estudio apasionante:

Diferencia entre la percepción visual de los críticos y de los aficionados respecto a la forma de torear de El Juli. Estudio analítico y clínico del caso Fagalde.

A ver si alguno por ahí se anima
.

El Torero Importante con El Poeta Verdadero,
primer trofeo El Juli / eljuli.com