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miércoles, 30 de noviembre de 2016

Dobleces

Del libro Serán ceniza, mas tendrá sentido


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

La doblez española, esta doble moral y este doble rasero setentayochista, nos ha llevado, como sociedad, a pintar culturalmente lo mismo que la blanca doble en el dominó.

El 11 de septiembre de 1986 publicaba Mingote en ABC la viñeta de García Lorca y Muñoz Seca sentados, de celestial cháchara, en una nube:

Todavía nos llaman rojo maricón a uno y fascista astracanesco al otro. Pero lo hacen sin rencor, sólo para justificarse por habernos asesinado.
García Lorca no fue un poeta social: cantó con angustia interminable la pena y la luna, pero eso, como veía Pemán, no da para oponerse a un régimen. Muñoz Seca no se había mezclado jamás en política ni escribió nunca en periódicos de derecha.
El 18 de agosto de 2015 la Biblioteca Nacional de Ana Santos Aramburu tuiteó: “Tal día como hoy era asesinado el poeta Federico García Lorca”.

El 28 de noviembre de 2016 la Biblioteca Nacional de Ana Santos Aramburu tuiteó: “Tal día como hoy murió Pedro Muñoz Seca”. Ante las mofas, la corrección: “Efectivamente la muerte de Pedro Muñoz Seca se debió a un fusilamiento”.

En realidad, a Muñoz Seca lo asesinan los comunistas de las sacas (incitados y jaleados por el ABC incautado) porque acostumbraba leer el ABC en el Café de Levante, con su café y su tostada.
Un día, al irse, una mujer le pide limosna. Él le da la tostada y el ABC, para que lo revenda. Otro día, la mujer desaparece. Y al día siguiente llegan dos mujeres, que dicen que la otra ha muerto y que ha hecho testamento. “¿Tenía fortuna?” “No, señor; pero a ésta le deja el ABC y a mí la tostada.”
Y, sin embargo, en el espléndido recordatorio de Muñoz Seca que Andrés Amorós publicó el domingo en ABC los duendes digitales de la imprenta deslizaron un subtítulo con eufemia (“el dramaturgo víctima de la represión guerracivilista”), que no es la novia de Pedro Infante, sino una alternativa a la blasfemia.

La “fascistoide” Memoria Histórica es la continuación de la guerra civil por otros medios.

Miércoles, 30 de noviembre

Valle de Esteban

-Un loco no es sino las ideas corrientes de un hombre, pero bien encerradas en una cabeza.
Céline

martes, 29 de noviembre de 2016

Mujer mujer


Hughes
Abc

Pablo Iglesias ha dicho hoy en la SER una cosa interesante al respecto de su propósito de feminizar la política y España en general: “De nada sirve poner como portavoces a mujeres si éstas no están feminizadas”.

Es decir, que una cosa es la mujer y otra es la mujer “feminizada”. Es una profundización, una distinción cualitativa.

Esto es como cuando a Aznar le preguntaron por los rasgos que prefería en una mujer y respondió que le gustaba la “mujer mujer”. Una mujer más mujer que las demás.

Iglesias ya tiene, por tanto, su mujer mujer. Esto es algo que los hombres vivimos con normalidad. Un hombre hombre, o un muy hombre, sabemos lo que es.

El mujer mujer de Iglesias está unido al verbo cuidar. A lo asistencial. “Feminizar la política es construir comunidad en los centros de estudio, en los centros sanitarios… Eso que tradicionalmente conocemos porque hemos tenido madres, que significa cuidar”.

Así que feminizar es cuidar. Mujer es la que cuida.

Yo no entiendo mucho, pero me esperaba un feminismo un poco más moderno. Esto a mí me lo decía mi abuela.

Podía haber optado, por ejemplo, por esa idea de la mujer que explica la canción del gran Fernando Alfaro y Joe Crepúsculo, “Sé una mujer”: “Sé una mujer, pórtate como una mujer, por mucho que duela, aguanta el dolor. Es sólo una prueba, ten más valor”. Ese homenaje paródico a algo que podríamos llamar la “resiliencia” femenina.

En fin, que es algo discutible que lo femenino sea sólo cuidar.

Es más, nunca supimos qué era exactamente el ser “mujer mujer” aznarí, pero puede que fuera, ademas de la femineidad en las formas, una cierta independencia, la autonomía. La mujer entaconada, poderosa, pero respetuosa de un canon físico. Sin embargo, el “mujer mujer” de Iglesias, es lo asistencial: una forma de encadenamiento, de abnegada dedicación, de entrega. La mujer como persona vinculada. No esa mujer libre que vemos desaparecer. La que se queda, la que hace comunidad. La mujer-enfermera. ¡La mujer que nos lleva el colacao calentito a la cama! La tía, madre, hija…

Al final, somos unos antiguos sin remedio.

La mujer “asistencial” de Iglesias al final no está tan lejos de la mujer como cuidadora del franquismo. La Sección Femenina proyectaba unos valores de espiritualidad y entrega determinados. Azul y rosa. Al final, el franquismo tenía, también, su feminismo. Pilar Primo de Rivera no dejaba de ser una feminista. El problema de Iglesias quizás sea su constante perspectiva de género. Su feminismo no es crítico y libertario, sino (pasándose de la rosca) una categoría política.

Es innegable que habla de lo “femenino”, de la mujer, de la Matria y que asigna valores en función del género.

No lo entenderíamos si fuera al revés. Si nos hablara de lo masculino, de la masculinización, de la necesaria virilidad, de lo patriótico.

Pero en realidad, Iglesias está hablando así todo el tiempo. Divide a la población en función del sexo y normativiza inevitablemente lo que significa ser hombre o mujer. Y sus proyecciones: lo masculino y lo femenino.

¡Qué antiguo!

Castrados


Pardo Lazo
Del clarín escuchad el silencio


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

La indignidad mundial que supone el tratamiento mediático de la “castroentiritis” es la obra maestra de la socialdemocracia (muy herida por la ruina de Obama y los Clinton): cultura de izquierdas, política de centro y economía de derechas.

Para los cuatro interesados en la locura de la libertad recomiendo, sobre castrismo, dos libros, trepidantes de humor (negro) y de amor (blanco) “a los cubanos sin Cuba, que son todos”: “Mea Cuba”, de Cabrera Infante, que resumió el castrismo inaugural en un rizoma ideológico (“el comunismo es el fascismo del pobre”), y “Del clarín escuchad el silencio”, de Pardo Lazo, que resume el castrismo crepuscular en una carencia crónica de libertad que, contrario, dice, a lo que despotrican los infantilismos de izquierda, consiste en una costra de burocracia aburrida, de represión rutinaria, de esclerosis moral, de catatonia institucional, de apatía y anomia innatas: "de no saber ni nombrar qué coño es lo que nos pasa".

Nuestro siglo XX no acabará hasta que no enterremos a Fidel Castro y en Cuba sea legal bailarle encima una rumba de cajón, qué vacilón… Por mi parte ya no espero nada, ni siquiera la ausencia. Cuba será libre. Yo nunca lo fui.
Su muerte, profetizó, será táctil: el amén cubano de extremaunción le llegará con puntitos apretados sobre su piel verde oliva –tatuaje textil–, cosquillita castrólica de las manos mujeres del cardenal: Monseñor Jaime lo ama. Y los feligreses aman al monseñor con una felicidad falaz, de traducción trucada y sonrisita soez. “J’aime”. Jaime.

Y este fogonazo de magnesio: “El caballo estaba atado a un coche en divisas convertibles de la Oficina del Historiador. Asumí que me había elegido a mí como testigo para morir menos solo. Sobre nuestras cabezas, la pancarta ideológi-comercial de un Fidel Castro anciano le sonreía ahora más picarón a los curiosos. La sorna no podía ser más helocuente, con hache himpronunciable: “¿ya lo vieron, cabroncitos? ¡yo sí que sobreviví!”

Cabrera Infante
Mea Cuba

Martes, 29 de noviembre

Valle de Esteban

-No tardé en experimentar un sentimiento excepcional de confianza, que, en los seres atemorizados, hace las veces de amor.
Céline

lunes, 28 de noviembre de 2016

Oro y psoriasis



Hughes
Abc

Fidel Castro is dead!”. Así reaccionó Trump a la muerte del dictador (no me disgusta lo de Le Monde: icono y dictador). La jornada era un reguero de asombros: Rajoy, Trudeau, Juncker… Era imposible encontrar un gobernante que respondiera, primero a la realidad, y luego al sentir viudo de, como poco, media humanidad razonable.

Y entonces, el presidente electo reaccionó con ese tuit.

No dijo “Castro passed away”. Está muerto. En su crudeza forense. Lo enunciaba, lo gritaba, ¿lo celebraba?

El “is dead” es algo más que estar muerto. Se ha terminado. Es historia.

El tuit de Trump formaba la “gosadera” latina de Miami, era un estallido. Luego vendría el “statement” que podemos fantasear le escribió Bannon y le convertía en horas en una especie de fulgurante líder del Mundo Libre de estirpe reaganiana.

Adiós al mundo de bloques, adiós al espectáculo represivo ajedrecístico de la Guerra Fría, a su letargo bélico, con lo que eso tiene, también, de centralización de la vida económica e industrial, de socialismo no dicho. Y quizás un adiós también (si cumple lo anunciado) a las veleidades y proximidades de corte socialista que cultivaba Obama. Adiós a la ensoñación cautiva de la Revolución en varias generaciones de cerebros. Trump recordó con un tuit la victoria reaganiana que algunos estaban olvidando. Tuit histórico, tuit restauración.

Ese tuit fue la mayor verdad política en años. ¡Un tuit!

Su contenido era de un capitalismo tan puro, tan genuino, que admitía la camiseta. Era casi un lema. 

Castro es muchas cosas, pero sobre todo es un fracaso. El comunismo sólo ha visto el capitalismo como ruina. Aún hoy sucede. Cierta izquierda se acercó a Trump, por ejemplo, desde el “aceleracionismo”: que se adelante el final catastrófico que el capitalismo lleva escrito. Es una ideología de la destrucción. Muera el capitalismo, que a partir de su apocalipsis, de su ruina, algo se construirá. Algo.

Pero nada se construyó. Revolución es ruina. Piensa en la ruina del capitalismo y luego no la supera. 

Con toda esa retórica nostálgica de revolución rompió con un tuit.

Rompió con esas condolencias que (¡margallescamente!) transigían con el ideal. Negociaban, componían. Expresó después en su declaración verdades antirrevolucionarias emocionantes.
El postverdad dijo una verdad y la verdad es emocionante. Sus palabras sobre Castro fueron como llevar una vida comiendo en lata y que alguien apareciera con una papaya caribeña.
Trump sonó cristalino como la risa de un bebé.

Y todo comenzó con un tuit. Ni siquiera un tuit trumpiano completo, sino reducido a su mínima expresión. Ese final exclamativo con el que acaba siempre. No había sofismas, sólo un enunciado… ¡un hecho! Un fact irreprochable. Pero el tuit contenía otra cosa, una joya: la exclamación trumpiana.

La exclamación de Trump es maravillosa y tiene un punto exagerado, corrosivo, que la convierte en humorística. A mí a veces me parece bernhardiana. Quiere expresar una irritación y una rebelión.
Sus finales en alto en los tuits, esos enérgicos colofones, son como un énfasis mudo. No es realmente altisonante. Es, como casi todo en él, algo amortiguado, incluso autoparódico. Sus exclamaciones no suenan, son literarias. La exclamación escrita es una gesticulación que teatraliza al que la escribe. Tuit opereta.

Trump reproduce con esos tuits el estilo corto y en alto de sus frases, el gesto inconfundible de su mano. Es como un imitador. Una parte de él realmente pertenece al Saturday Night Life y él lo sabe.
Cómo decirlo… No evita caer en su caricatura. Eso es como ser Ben Stiller, como ser inmune a tu kriptonita, eso lo hace radioactivo, eso lo convierte en un Roger Rabbit, en un personaje pop.

Entre el estilo épico-visionario-compasivo del fraudulento Obama y la exclamación autopárodica y corrosiva de Trump yo lo tengo claro.

La exclamación de Trump no es fascista, ni es la exaltación del llanto socialista o romántico (¡oh, famélicos, oh pobres energéticos!). Es algo distinto. Una exaltación débil, de cómic, casi humorística.
Lleva el lenguaje del político a un plano que está entre el chat y el bocadillo de cómic.

(Y no cae en usar el emoticono de las risas con lágrima -crueldad máxima- que tanto irritó recientemente al Guardian y al que se asocia a la derecha de corte trumpiano)

El mensaje de Trump es refrescante; su música también. Las personas más inteligentes y menos sectarias (menos específicamente “salvamundos”, que es algo aún peor que ser un “salvapatrias”) los están empezando a ver como lo que son: la música excéntrica de un lucha entre ridícula y titánica.

Como las exclamaciones de los futuristas, que se ponían estupendos con un motorcillo y hablaban en serio y en broma, como una vanguardia teatral, incandescente, pero de papel. Así se lee a Trump.
Luego tiene esos adjetivos de recurso que usa mucho, como “terrific”, que aquí salvajemente se tradujo como “terrible”, y que son adjetivos-estados de ánimo, que no describen tanto al objeto como su efecto en él.

O su “losers”. El “loser” es una categoría trumpiana deliciosa. Está entre el ciudadano y la “víctima de la globalización”. Entre medias. Supera el trauma de la desigualdad y obliga al sujeto (al loser) a responsabilizarse. El lúser es culpable. El lúser se lo merece.

Otra cosa. En el mundo de importancia financiera, de deuda cósmica y electrónica, Trump remite a dos cosas antiguas. Una es lo inmobiliario. Su “yo construyo” ya lo quisieran para sí los cubanos. El real estate, la propiedad, lo tangible. Es como devolver la economía un siglo atrás. Y luego lo menos físico de todo: la imagen personal. Algo intangible, pero real, la traducción parishiltoniana del carisma.

¿Preferían los factuales un carisma degaulliano? ¡El suyo sale de la televisión! Es más real que el carisma de Obama, o de un político europeo. ¿Sobre qué realidades historicas, y sobre qué proezas se ha templado?

El carisma político después de la posguerra es MENTIRA. Es cartón piedra. El caso es que juntas, obra y fama, son dos cosas que le dan “realidad” a la economía más allá del recelo financiero. Lo financiero es un flujo puesto bajo sospecha. Lo que ofrece Trump son su apellido y hormigón.

Y el oro de su mundo, de su pelo y de sus torres presiona también sobre el subconsciente americano, que recordará que vinculada al oro vivió su economía un crecimiento extraordinario en la posguerra.
No la triste cana del político europeo, ¡oro! No la dulce mentira imposible del color de cara obamita, irreal en su hermosísima mulatez acanelada. No, ¡nada de eso! ¡La psoriasis de Bannon! Oro y psoriasis. No cana y arrebol, no. Oro y psoriasis.

Adeste, Fideles


 Théodore Monod



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    El primer Valdanágoras de mi memoria es Menotti, que ganó un Mundial en Buenos Aires con el generalísimo Videla en el palco. Entonces Menotti se convirtió en un autor de frases hechas, es decir, en un sociólogo progre. Un día dijo: “¡Qué bonito levantarse en domingo y saber que por la tarde juega Maradona!”

    Ahora el fútbol mediático se juega en sábado, y la verdad es que tampoco está mal levantarse en sábado y enterarse de que Castro, el psicópata que destruyó tu vida y tu familia, ha mordido el anzuelo, y ves al Periodismo del Mundo Libre (incluida la TV con cargo al contribuyente español)… ¡llorando!, y a Maradona en Twitter contando que “Fidel fue mi segundo padre”.
    
La venganza es un plato que se sirve frío, y la mojama castrista ha tardado seis décadas en presentarse a la mesa del Señor, pero, como cantaba Chayito Valdez, ¡qué bonita es la venganza cuando Dios nos la concede! (“Cuando el destino”).

    Con esta alegría de volver a ver el mundo como si lo acabaran de inaugurar se asomó uno al partido del Bernabéu, donde la primera sorpresa fue comprobar que el marido de la  Pastor no tenía preparado un minuto de silencio (padrenuestro de la nada) por la desaparición del “dictador benéfico”, como le dice la prensa española más “engagé”, que poco tiene que envidiar de la americana, cuyos miembros siguen sin salir del apartamento de Leonard Bernstein donde Tom Wolfe los dejó haciendo el zombi cuando su memorable reportaje sobre “La izquierda exquisita”.
    
El partido fue feo, pero de ello no vamos a echar la culpa al Madrid, cuya obligación de hacerlo bonito empezó el otro día en el Manzanares, donde Cristiano fue saludado por Koke Resurrección con un “mariconsón” la mar de fidelista, y terminará el próximo día en el Campo Nuevo, con el previsible repaso de Zidane a Luis Enrique.
    
La obligación de jugar bonito en el Bernabéu era del Sporting, y lo hizo, si bien con la natural melancolía que podía adivinarse en los primeros planos del Pitu Abelardo, un hombre de la lucha de clases en un día tan triste para la lucha de clases. El resultado, por ser el esperado, fue lo de menos, y si Zidane no fuera Zidane hubiera podido decir:

    –Lo hemos intentado todo... menos el amor.
   
 Que fue lo que dijo Théodore Monod, el naturalista francés que consagró su elocuente vida a buscar una flor en el desierto africano de Zidane.

    Salvo conspiración de vestuario, peste bastante común en ese club, esta Liga la tiene ganada el Real Madrid, con jugadores ideales para repartirse los minutos. Zidane podría permitirse incluso el lujo de sortear la alineación, ¡la lotocracia futbolística!, cosa, por cierto, que en la política española, tan de vuelo de corral, proponen los acreditados arbitristas de Ciudadanos para nombrar… al presidente de la agencia Efe.

    ¿Quién ha nombrado al presidente de la agencia Efe? Los dados. ¿Quién ha alineado a Benzema? Los dados. Y quedas como Dios, sólo que Dios, nos tiene dicho Einstein, no juega a los dados. Dios, según Platón, sólo hace Geometría.


PSV Y PERIODISMO

    Directivos del PSV que perdió en Madrid con el Atlético denunciaron que periodistas españoles ofrecieron dinero a hinchas holandeses para que hicieran gamberradas en la capital. De confirmarse, estaríamos ante la americanización definitiva del periodismo español. En el periodismo americano, como se sabe, lo importante no es la noticia, sino el modo de obtenerla, y se mueven sumas ingentes en la producción/invención de noticias, que alcanzó su apoteosis durante la reciente campaña de las elecciones presidenciales, con todo el “establishment” obscenamente alineado con la Fundación Clinton. No es sorprendente que, en el gorigori por Fidel, sólo un periódico, el “Washington Post”, haya llamado por su nombre al “segundo padre” de Maradona: “Dictator”. Para el NYT de Slim es “Revolutionary”; para ABC News, “Revolutionary Icon”; y para LA Times, “Revolutionary Leader”. Hace un año, el escándalo fue que unos hinchas del PSV arrojaron monedas a los mendigos de la Plaza Mayor de Madrid. Céline cuenta que la broma de los campesinos franceses a los vagabundos era llenarles un monedero viejo con las tripas podridas de un pollo.

Lunes, 28 de noviembre

Valle de Esteban

-¿Será, pensé, Grecia que renace?
Céline

domingo, 27 de noviembre de 2016

Suna a las ocho



A las ocho de la mañana Suna era un ñiqueñaque de uñas pisando, ella sí, la dudosa luz del día. ¿Apuntarse al paseo inaugural de la amanecida o regresarse al calorcillo de las mantas? Uñas de oso perezoso deshojando la margarita de los fríos. Pero, con el primer sol, Suna saltaba al auto con música de Louisiana (Gypsy Runner!) y avanzábamos hacia las trincheras del frente donde los conejos apuraban su desayuno vigilando por debajo de las carrascas y por encima de los tomillos. Suna los espantaba como los camareros de un after mandan a la última clientela a sobar.

Domingo, 27 de noviembre


-A fuerza de verte echado a la calle en todas partes, seguro que acabarás descubriendo lo que da tanto miedo a todos esos cabrones, y que debe de encontrarse al fin de la noche. ¡Por eso no van ellos hasta el fin de la noche!
Céline

"Estad también vosotros preparados"

DOMINGO, 27 DE SEPTIEMBRE

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

-Cuando venga el Hijo del hombre, pasará como en tiempo de Noé. En los días antes del diluvio, la gente comía y bebía, se casaban los hombres y las mujeres tomaban esposo, hasta el día en que Noé entró en el arca; y cuando menos lo esperaban llegó el diluvio y se los llevó a todos; lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre: dos hombres estarán en el campo, a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán; dos mujeres estarán moliendo, a una se la llevarán y a otra la dejarán. Por tanto, estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría que abrieran un boquete en su casa. Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.

San Mateo 24,37-44

sábado, 26 de noviembre de 2016

El dedo

Detalle de la portada del Leviatán, de T.. Hobbes, Londres 1651
(El cuerpo del Leviatán está integrado por individuos de espalda que miran hacia él)
Edición Distribuciones Fontamara, 2008


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Por Foxá, que hablaba con asombro de cómo impregna España, sabemos que los indios de Bolivia, cuando beben, gritan ¡Viva Fernando VII!; que en Inglaterra hay pueblos con hombres morenos que se acuerdan de que sus padres vinieron en “La Invencible”; o que en Grecia, cuando huye un niño, se le pregunta si es que cree que le persiguen los catalanes.

Con Rita Barberá haciendo mutis por el foro, arranca la regeneración de Estepaís (la España de Foxá) prometida por el nadador y su cuadrilla: lo primero, un mecanismo, ¡oh, Hobbes!, para acabar con los “dedazos” en los nombramientos del Estado que les dispensa a todos la alfalfa. ¿Cómo? Creando, por sorteo (¡cielos, la lotocracia de Roger de Sizif!), una Comisión para nombrar, no a los chicos de las listas electorales de Ciudadanos, sino a los presidentes de Efe y… del Consejo de Transparencia y Buen Gobierno. El plan es cosa de dos acreditados arbitristas: Luis Garicano, que se devana los sesos como Juanelo Turriano para cerrar el Ave, y Toni Roldán (“Estamos a favor de la homeopatía, de hecho hago acupuntura”). Y con este plan el dedo franquista (aquel dedo moreno, que decía Pemán, índice de tantos movimientos bélicos y cuna mitológica de tantos alcaldes y gobernadores) queda condenado al paro.

Para solucionar el paro, precisamente, el Ayuntamiento de Cádiz ofrece un “curso de habilidades sociales como herramienta para encontrar empleo” que incluye críticas a Disney, por tener a Blancanieves fregando y cocinando para los siete enanitos, y “lecciones de cómo estimular el clítoris” (suena mejor con “x”, como en el español culto de “La rusa” del académico señor Cebrián).
Porque ellos querían que el Mundo Nuevo fuera, sencillamente, como una inmensa España –insiste Foxá para ponderar la personalidad española–. Tomaron en sus manos aquella arcilla mojada y la modelaron resueltamente, dejando para siempre la huella de sus dedos.
Y luego que por qué el Leviatán inglés no devino en un Estado.

Sábado, 26 de noviembre

Valle de Esteban

-La cocaína no es sino un pasatiempo para jefes de estación.
Céline

viernes, 25 de noviembre de 2016

La carretilla

Maroto, el dispensador de la dignidad pepera


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Luego de mucho buscar en los cubos del 78, un juez descubrió que Rita Barberá, valenciana de Gutiérrez Solana (¡populista!, ¡populista!), había ingresado mil euros en la cuenta de su partido, que le devolvió dos billetes de quinientos, los “binladen” (porque nadie los había visto). Fue suficiente para montar el auto de fe (llamémoslo falla, por Valencia) que la partidocracia necesitaba escenificar para sus cosas. Entonces Rita Barberá decidió morirse de asco y su cadáver, oh, justicia poética, pasó frente al Congreso de los Diputados en una carretilla.

¡Cielos! ¡La carretilla de Sanson (el verdugo de París, no el juez de Israel)!
Es la víspera larga de la muerte de cada uno lo que vemos en la muerte de “cada otro” –avisó Ruano.
A Rita no la mataron los mugrillas de Pablemos, que hacen su papel, que es el de las hienas en “El Rey León”, sino los trepillas del Estado de Partidos “que con tanto trabajo nos hemos dado”, y el abanderado fue Rivera, el nadador desnudo de Barcelona y jefe de Felisuco, cuya única solución a la gobernabilidad (?) de España pasaba por que los peperos se deshicieran políticamente de Rita Barberá, es decir, de veinticinco años de sí mismos, trabajo en el que destacaron Lucrecia Levy y Estilicón Maroto, el último romano.

Apartada Rita Barberá, la partidocracia se pone otra vez en marcha, con Rivera definitivamente abrazado a la nómina del Estado, que da más que el waterpolo y permite, ay, poner cara entre Eliot Ness rompiendo botellas de whisky y Robert Kennedy asesorando la crisis de los misiles mientras decretas un límite de dos personas para habitar un piso.

Los demócratas del mundo –tuitea el nadador– echaremos de menos el liderazgo, la inspiración, la cercanía y sentido institucional del presidente Obama.
Por eso Ganivet propuso cerrar con cerrojos, llaves y candados todas las puertas por donde el espíritu español se escapó de España, y por donde hay que esperar que ha de venir la salvación.

Viernes, 25 de noviembre

Valle de Esteban

-Era de una época en que la gente humilde aún no había aprendido a escucharse envejecer.
Céline

jueves, 24 de noviembre de 2016

Adán y Eva



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Al firmar que el País Vasco es “una nación (?) con derecho de autodeterminación (?), pero sin efectos jurídicos (?)”, el experto en Gestión de Ocio Íñigo Urkullu (un Walter Pidgeon, el cura de “Qué verde era mi valle”) y la licenciada en Derecho Idoia Mendía (nada que ver con Maureen O’Hara) dinamitan la civilización y se convierten en el Adán y la Eva de Paraíso-Emundía tales como, según Alfonso Reyes, los concibió el Creador: él, muy jebo; ella, muy chirene.

El papelito Íñigo-Idoia (del papelito de la Santa Transición española al papelito de la Santa Nación vasca) tampoco es nuevo: Reyes menciona las conclusiones a que llegó, hace tres siglos, el Cabildo Metropolitano de Pamplona tras un detenido examen.

Primero. ¿Fue el vasco la lengua primitiva de la humanidad? No se atreve a dar una respuesta definitiva.

Segundo. ¿Fue el vasco la única lengua hablada en el Paraíso por Adán y Eva? Sobre este punto declaran los opinantes que no podría existir duda en su espíritu, y que es imposible oponer a esa creencia ninguna objeción razonable.

–Tenemos, pues, que en Paraíso-Emundía  los días pasaban mansamente. Una mañana, andando por Sagardúa-Kale, Adán y Eva se encontraron con la Serpiente. La Serpiente (adviértase su sensibilidad foral) se descolgó de un hermoso manzano que había a la vista: era el manzano prohibido, del uso personal de Jangoicoa-Mariano. La Serpiente conferenció con Eva. Eva convenció a Adán. Los manzanos sonreían desde los collados. Y éste es el origen de la sidra.
La sidra amodorra y nos priva de la contemplación, cuyo abandono, dice San Atanasio, es el pecado original. Por el pecado original España revoluciona la ciencia constitucional planteándose la sedición como derecho… constitucional. Bastaba con quitarle a la Justicia la venda, la espada y uno de los platos de la balanza.

Total, que "todavía hay en Europa un país capaz de legislación", pero no se trata de la Córcega de Rousseau, sino del País Vasco de Adán y Eva.

Jueves, 24 de noviembre

Valle de Esteban

-Tal vez lo que más se necesite para salir de un apuro en la vida sea el miedo.
Céline


miércoles, 23 de noviembre de 2016

El legado

Antonio Machín


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Aunque parezca mentira mirando los medios progres, el caso es que, según las últimas estadísticas, la demencia ha bajado en América, noticia que la casualidad nos ha traído con la de la victoria de Trump, que vendría a constituir el principal legado de Obama.

Obama ha sido otro Carter, el Carter negro de Machín, que en la única democracia del mundo lega a la Oposición un Senado, un Congreso y una Presidencia, mientras los progres del Gotha (el penúltimo, Richard Ford) lloran en los periódicos por la leche derramada, no por Obama, sino por los paletos que no votan como ellos.

Hombre, también ha dejado buenos discursos.
Quienes tenemos leído a Rousseau, por ser, al parecer, el patrón de nuestra Santa Transición, sabemos que la depravación de las costumbres y del gobierno de los atenienses fue obra de los oradores, y no se nos olvida el discurso de Obama en El Cairo, que hablaba del Califato de Córdoba como Meritxell del Muro de Berlín.
Obama es, por complejo americano de inferioridad, un supremacista de la hoy inexistente cultura europea (él, el Presidente Mejor Preparado de la Historia, ofreció excusas a los vieneses por no hablar el idioma austríaco) que nos deja una Primavera Árabe con el Isis, un Otoño Alemán con frau Merkel, un Invierno Ruso o Guerra Fría con Putin y un Verano Ardiente con los Castro (Fidel, Raúl y Álex el Tuerto, con la bendición papal de Bergoglio), todo lo cual sería una broma si no fuera por el gallinero mediático que también nos lega: millones de espídicos gansos capitolinos graznando por todas las antenas de prensa, radio y TV contra quienes ponen en peligro una socialdemocracia de cuya invivible dictadura se puede decir lo que Voltaire del igualitarismo rusoniano:
Nunca se ha empleado tanta inteligencia en conseguir volvernos bestias.
Pero luego la culpa es de los paletos, que saben, como Folledo, que “lo único importante en esta p… vida es saber dónde está el hormiguero para meterla”. La papeleta.

Luis Folledo

Agnus Dei Qui Tollis... Epítome Demográfico (con sus inferencias)

Intimidad


Jean Palette-Cazajus

No nos corroa ninguna pregunta lacerante sobre el porvenir que nos espera. La respuesta está escrita hace tiempo. La demografía ya ha fijado inexorablemente nuestro destino. Nuestra capacidad interrogante estará mejor empleada aplicada a dilucidar el porqué de la indiferencia, cuando no la reticencia vergonzante, del pensamiento político contemporáneo frente a los retos de la reflexión poblacional.

La demografía es una ciencia moderna, pero los hombres siempre se han hecho preguntas sobre su número. En el pasado, no se trataba de contabilizar la “Humanidad”, que no existía, sino la propia comunidad. La cuestión era ser más numerosos que el vecino, ya sea para sobrevivir ya sea para aniquilarlo. Ni el propio Yahvé pretendía otra cosa con aquello de “Sed fecundos y multiplicaos, y llenad la tierra y sojuzgadla..” (Génesis 1.28) que se dirigía exclusivamente al pueblo hebreo cuyos efectivos entonces no pasarían de unos pocos miles. Durante siglos no tuvimos ni los conceptos ni las técnicas matemáticas que permitieran contarnos. Los primeros censos parciales y fiables aparecen  a lo largo del siglo XVII,  van mejorando en el XVIII y la ciencia demográfica progresa a pasos agigantados durante el XIX. La era de los nacionalismos y de las ideologías imperiales entona entonces la letanía del número. La obsesión natalista caracterizó a todos los “ismos” autoritarios, estalinismo, nazismo, fascismo, y sabido es que también el franquismo.

Viviendas en Hong Kong

La realidad demográfica en el pensamiento “progresista” quedó prácticamente censurada. La obsesión por el número apareció modernamente como propia de sistemas totalitarios y agresivos. Lo cual es totalmente cierto, pero siempre y cuando no limitemos el reproche al etnocentrismo europeo. La otra razón es la particular aversión de la intelectualidad europea, muy particularmente en su vertiente francesa, por la realidad bruta de la biología humana cuando viene a interferir el ronroneo bien engrasado de las ideologías optimistas. La izquierda  marxista siempre ha despreciado las teorías malthusianas. Todo el mundo sabe, decían perentorios, que el problema no es el número sino la pobreza y la desigualdad y que muertos aquellos perros se acabará la rabia. Los perros siguen vivos y coleando y la rabia inunda el mundo. El apogeo de semejante postura llegó con la Conferencia Internacional sobre Población celebrada en Bucarest en Agosto de 1974. Los intentos de promover de forma seria e institucional la planificación familiar y la contracepción se estrelló contra un frente improbable coliderado por la Argelia del protoislamista Bumedian, mixtura de marxismo-leninismo y sharia, la Argentina de la esperpéntica viuda de Perón con su siniestra camarilla de meapilas ocultistas y -last but not least- la inevitable Santa Sede. Aquella heteróclita pandilla, apoyada por el bloque soviético, coincidió en un comunicado conjunto que reprochaba a Occidente algo como su voluntad de agresión a la sana vitalidad de los pueblos del tercer Mundo.

La humanidad tardó decenas de miles de años para alcanzar, hacia 1820,  sus primeros mil millones de habitantes. Sólo necesitó un siglo más para alcanzar el segundo millar. El tercero llegó 40 años después, hacia 1960. El cuarto coincidió con el paripé de la citada Conferencia ¡14 años después! No malgastemos nuestra incredulidad ante aquella ceguera de las cavernas religiosa e ideológica, hace solamente 42 años. La necesitamos para recordar que somos actualmente 7500 millones de gorgojos  y que sigue habiendo países, políticos, clérigos, ideólogos para mantener vivo el discurso de Bucarest 1974. Lévi-Strauss evocaba “...una humanidad presa de la explosión demográfica y parecida a aquellos gusanos de la harina cuya química los lleva a envenenarse a distancia unos a otros cuando presienten que el alimento está a punto de faltar. Parecidamente, empezamos a odiarnos unos a otros porque una presciencia secreta nos advierte de que somos demasiado numerosos para que cada individuo pueda disfrutar libremente de los bienes esenciales...”


Evolución de la población humana

Históricamente, las naciones europeas que alcanzaron un papel destacado lo hicieron en momentos demógraficamente significativos. Todas menos, tal vez, España. Hacia 1500, en el despegue de su aventura imperial, España solo tiene 5 millones de habitantes. Alcanza los 8 millones en 1600 para bajar a 7, exhausta,  en 1650, tras la Guerra de los Treinta Años. En el  auge del imperio español pesaron las riquezas americanas, los albures dinásticos, pero también un excepcional e irrepetible alarde de voluntad histórica. Francia es el ejemplo inverso. Fue, con diferencia, el país más poblado de Europa hasta mediados del siglo XIX. Los franceses eran 18 millones en 1500, 20 en 1650 y 30 millones hacia 1805, que abastecieron los ejércitos napoleónicos. En el Reino Unido y en Alemania el cohete demográfico se disparó durante la segunda mitad del siglo XVIII. Los británicos, con una población de solamente 7,5 millones de habitantes en 1750, terminaban adelantando a Francia en 1900, con 41 500 000 . Los alemanes, algo menos de 22 millones en 1800,  ya eran 68 millones en 1914, para rellenar sus regimientos.

De modo que,  entre 1750 y 1914,  la población alemana se multiplicó por 3,4 y la británica por 5,7. No nos extrañará que en el primer caso haya coincidido con la toma de conciencia por los tudescos de su potencial y las primeras manifestaciones del pangermanismo expansionista. En cuanto a la explosión demográfica del Reino Unido, se desparramó más allá de los mares mediante una inaudita agresividad militaro-comercial, y permitió el poblamiento y el despegue de Australia, Nueva Zelanda y Canadá entre otros. Prácticamente en el mismo período se producía el auge del poder de Estados Unidos, edificado sobre la base demográfica de una fuerte inmigración, culturalmente heteróclita, pero entonces todavía basada en un exigente “Melting Pot” integrativo, es decir antitético de cualquier multiculturalismo invertebrado. La preeminencia de la cultura anglosajona durante el Siglo XX fue la consecuencia de lo que los evolucionistas llaman “éxito reproductivo”. La palabra “éxito” es aquí, por supuesto, axiológicamente neutra. La diferencia entre ser y deber ser, aquí entre reproducción de la especie y producción de valores, sigue siendo abismal.


Pirámide de la población de Malí

La situación epistémica de la demografía, entre cultura y biología es crucial y sólo podemos ser someros. Históricamente, jamás ninguna instancia de poder ha logrado manejar a su antojo la demografía. Ninguna natalidad proliferante ha podido ser programada como instrumento. En este campo el voluntarismo siempre ha fracasado. Otra cosa es que las instituciones de gobierno sepan aprovechar el caudal demográfico como los antiguos molinos aprovechaban el acuático. Y aún así, siempre y cuando la aleatoriedad del contexto histórico resulte favorable. Así es como las colonias y los pueblos dominados por los británicos pudieron absorber los excesos de población y de agresividad, bélica y comercial -tradicionalmente confundidas en su caso-  que de lo contrario hubiesen padecido en carne propia otros países europeos. En cambio, aunque menos contundente que la británica, la fuerte natalidad alemana reforzó la tendencia histórica al pangermanismo, provocó un síndrome obsidional y engendró el significativo e invasivo concepto de “espacio vital”. No cabe dudar de la determinante responsabilidad alemana en ambos conflictos mundiales. En puridad, y dentro del marco de la modernidad occidental, el “Creced y multiplicaos” sólo engendra una lucha despiadada por el espacio y los recursos. Es decir, que las ideologías sirven en este caso para ocultar la regresión a una pura competición biológica y interespecífica por la dominación y la supervivencia. 

 Hay explosión demográfica cuando disminuye la mortandad mientras la fecundidad natural se mantiene o incluso aumenta. Ignoro por qué  el crecimiento inglés fue tan notablemente superior al alemán. Creo que hay que buscar la explicación en la Inglaterra dickensiana. La diferencia obedece a la presencia de un proletariado muy numeroso desde la precoz Revolución Industrial del siglo XVIII, particularmente miserable, analfabeto y alcoholizado. Conviene recalcar que si la proliferación corresponde siempre a la animalidad del hombre, siempre a su ignorancia, la limitación y el control del número suponen siempre elección lúcida y predominio del individuo. ¿Fue entonces el estancamiento de la demografía francesa una proclamación de paz y buena voluntad hacia los vecinos? Algo de eso hubo. Francia siguió siendo un país muy mayoritariamente rural. Con un campesinado beneficiado por la Revolución, relativamente próspero y educado y sobre todo prácticamente liberado de la presión religiosa, tan proclive a escudriñar el cumplimiento del mandamiento bíblico. Fue moderado el éxodo rural que engrosara las filas de un proletariado incontinente. Al revés, los labradores limitaban su natalidad para evitar la división de las tierras. Lo mismo hizo la pequeña y mediana burguesía para evitar la dispersión de las herencias. Era el mundo de Balzac.  Todo ello contribuyó inicialmente al descubrimiento tímido por las clases populares de cierto “plaisir de vivre”. Si Francia pudo en esto ser pionera, fue por la inexistencia de la fuerte presión demográfica a que estaban sometidos sus vecinos. ¿Quid entonces de la conquista colonial? Comparto la tesis de quienes consideran que pesó mucho la voluntad de no perder rango ante el crecimiento vertiginoso de las potencias alemana y británica. 


Pirámide de la población española

Nos asustábamos, hace unos días, ante el horizonte africano: En un siglo, de 230 millones de habitantes en 1950, el continente pasará a 2400 millones – ¡10 veces más! - en 2050. En la misma fecha también el Reino Unido habrá decuplicado su población, pero desde 1750. Habrá tardado 3 siglos, pese a un crecimiento inaudito en los anales europeos. Y ello contando con la aportación esencial, en el último medio siglo, de los flujos migratorios, cual sucedió también en Francia, en Alemania y,  más tardíamente, en España. Si China parece estabilizarse, la India, ya seriamente poblada por 350 millones de habitantes en 1949, año de su independencia, se prepara a reinar sobre la desproporción. Tiene hoy 1314 millones, está adelantando a China y alcanzará los 1660 millones en 2050. Si volvemos a un ejemplo, si no más racional al menos más razonable, vemos entonces  que los 18 millones de franceses del año 1500 solo se habrán cuadruplicado poco antes de 2050, es decir tras 5 siglos y medio. Caso indudable de una demografía apacible y controlada. Las hipótesis paleontológicas proponen la cifra de 1,5 millones para los humanos de hace 40/50 000 años. Los milenios históricos inclinarán progresivamente ese casi equilibrio natural hacia un indudable crecimiento. Los progresos de la calidad de vida producirán luego la comentada aceleración de la Europa del siglo XIX. Pero la actual explosión no ha sido una simple cuestión de lo mismo, pero a lo burro. En este caso han colisionado dos placas tectónicas históricamente incongruentes, por un lado la contundente eficacia de los protocolos sanitarios occidentales frente a la mortandad, por otro  la perpetuación de las inercias culturales, de la ignorancia, de la irresponsabilidad y de la agresividad. Los espacios de la natalidad irracional tienen en común la desvalorización y subordinación de mujeres recluidas en la ignorancia, secularmente asignadas a un exclusivo papel reproductor por varones amojamados en la salmuera de los dogmas, dominados por las rutinas del primate. Las cifras manejadas son desorbitadas, suenan a irreales. La razón, incrédula, piensa en una trágica comicidad. 

El exceso poblacional es terreno abonado para las inexorables crisis políticas, climáticas y económicas. Cualquier sociedad, por definición, es frágil. Las nuestras, complicadas, contradictorias , sofisticadas, son de porcelana fina. Los términos de la aporía son sencillos: Por un lado los candidatos a la emigración son infinitamente más numerosos que los simplemente necesarios para desestabilizar histórica y definitivamente nuestras naciones. Y por otro son una gota de agua frente al embalamiento paralelo de las cadenas de reproducción humana y de producción de envidia, odio y frustración. A sabiendas de que las cosas fueron -y son-  bastante más contradictorias y menos idílicas, atrevámonos a pensar que Europa entendió la incompatibilidad entre la reproducción desenfrenada de la especie y el engendramiento de unos valores y un entorno humanizados. Hoy hemos aprendido dos cosas: primero, que la palabra hominización sólo cobra sentido con el control de la propia reproducción, con la preeminencia del individuo sobre la especie. Segundo, que tenemos asignada fecha de caducidad. Aquellos que no entendieron el primer punto serán los ejecutores del segundo.

¿Hacia dónde?

Miércoles, 23 de noviembre

Valle de Esteban

-La gente se venga de los favores que le haces.
Céline

martes, 22 de noviembre de 2016

El consenso chino



Hughes
Abc

En una reciente entrevista en La Vanguardia, Albert Rivera pedía un “espacio de consenso” entre la Generalitat y el Gobierno.

Cataluña era lo último que quedaba por rendir al Consenso en labios de Rivera.

Del constitucionalismo tonificado al consenso neosuarista.

El régimen del 78 es consenso, y su revitalización exigirá “nuevos consensos”. Y así sucesivamente.
El consensualismo, es decir, la informalidad, es la forma histórica española actual. Pero no sólo española…

Recuerda a China, que es otro país que funciona por consensos, grandes consensos históricos, como enormes vueltas de tuerca.

Y esto que propone Rivera y que está “in the making” tiene algo del Consenso Chino. En 1992, China y Taiwán lograron el Consenso sobre la existencia de una sola China con varias interpretaciones. Hay una, pero cada cual la interpreta a su manera. Esto sería una genialidad y resolvería mucho las cosas.

No sé si eso es lo que propone Rivera, o si las circunstancias no dan para más, pero es curioso: el Régimen actual (se lee en estos días de revival) nace del “harakiri” de las Cortes Franquistas, en expresión ya casi oficial, y espera desarrollarse con consensos de tipo bilateral. Quién iba a sospechar este ramalazo oriental del postfranquismo (“de la ley a la ley”)…

¡Del harakiri japonés al consenso chino!

Una de bravas no, ¡una de ramen!

El "Emilio"



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Lo bueno de que te cuenten el 78, por si a uno lo cogió con copas, es que te enteras de cosas. La mejor, ésa según la cual todo empezó cuando Fernández-Miranda, ante la nueva situación, envió a su secretario a la Cuesta de Moyano a adquirir un ejemplar de el “Emilio” de Rousseau, un “situacionista” de libro.

Si se trataba de traer una democracia, lo suyo, pensamos, hubiera sido ir por un ejemplar de “El Federalista”, biblia de la democracia representativa inventada por Hamilton en discusión con Madison y Jay con la guía de Montesquieu, quien sólo triunfó en América.
En Europa, la Revolución francesa (reaccionaria en sus causas y consecuencias) prescindió, por pasado de moda, de Montesquieu, que era el subversivo, y se abrazó a Rousseau.

Contra la libertad de Montesquieu, la igualdad de Rousseau.

El caso es que en España, país de Demócratas de Toda la Vida, nunca se leyó “El Federalista”, que no sé si ya ha sido traducido al español, aprovechando el tirón del musical en Broadway sobre Hamilton, cerebro político, económico y militar de George Washington, y a quien Obama (¡Obama, no Trump!) quería cortar la cabeza en los billetes de diez dólares.

Sin embargo, fue ante el vicepresidente electo Mike Pence, que este fin de semana había ido a verlos, con quien los actores (“cañas huecas”, al decir de Diderot), demostrando no haber entendido nada del personaje que interpretan, cometieron una grosería muy de gala goyesca, leyéndole la cartilla: un folio con sus temores a que Trump los deje sin padres, sin hijos, sin derechos y sin planeta.

Pence, pintado como un lobo hobbesiano por el “agit-prop” mediático, fue recibido en el teatro con pitos y aplausos, y su respuesta no pudo ser más hamiltoniana:

I nudged my kids and reminded them, that's what freedom sounds like.
Es decir, que un viernes por la noche, en Broadway, en la representación del musical sobre Hamilton, el único comportamiento hamiltoniano fue… ¡el de Mike Pence!

Martes, 22 de noviembre

Valle de Esteban

-La miseria es gigantesca, utiliza tu cara, como una bayeta, para limpiar las basuras del mundo.
Céline

lunes, 21 de noviembre de 2016

1-1 en Miranda

Fran y Bernardo Cruz
Hermanos cordobeses en el exilio

Francisco Javier Gómez Izquierdo

         Habla en la cadena Gol un locutor entusiasta  que te  quita de la cabeza la sensación de estar convirtiéndote en un tipo raro, pues no deja de ser extraño preferir un Reus-Sevilla Atlético a un Valencia-Celta y que, además de ti, haya tipos que vean tus mismos partidos con espíritu tan alegre. Anoche soltó uno de esos datos que no se sabe a quién se le ocurre tomar en consideración: “El mes de noviembre no es propicio para el Córdoba”. Dijo el tío que de los noventaytantos partidos jugados en noviembre el Córdoba sólo había ganado 7 y que por tanto no nos debe sorprender la mala racha de nuestro equipo. Ocho partidos sin ganar.

    El recurso a la estadística nos deja sin argumentos a los que somos de letras, que opinamos conforme vemos y sin apuntes en un mundo en el que todo queda registrado. “Modric ha corrido seis kilómetros y 227 metros”, me dice Rafael y respondo que “..bueno, será así como dices..”, pero a mí se me queda el pase preciso, la carrera del lateral, el salto del 9, el achique del portero, el control, el gol... el fútbol de siempre... y la nefasta primera media hora del Córdoba en Miranda a la que el locutor buscaba explicación con el virus de noviembre es para enfadar al abonado cordobés, un poco harto de la indolencia de varios jugadores y del propio entrenador Oltra.
      
La noche temprana, la lluvia furiosa, el calorcito del brasero y el 1-0 evitable, además de la clase de dos fanáticos blanquiverdes, ayer rojillos, a los que el desprecio del amo del Córdoba les hizo ganarse el pan lejos de El Arcángel nos sumió minuto a minuto en una soporífera melancolía de la que espabilamos con el golazo de Juli, revolviéndose como el mejor de los delantero centros que puedan ustedes recordar.

     El dato más destacable del encuentro de anoche fue la presencia del zurdo Javi Hervás y el central Fran Cruz en el equipo burgalés. Dos cordobeses que uno se explica como no están jugando en Córdoba. Por Javi Hervás, el Sevilla pagó sus buenos dineros y se lo llevó de joven, pero el muchacho no ha tenido entrenadores que entiendan ese fútbol suyo inteligentísimo de poner el balón al espacio -al hueco decíamos antes-, de pasar sin mirar a lo Laudrup o de profundizar al primer toque. Ha estado dos o tres temporadas deambulando en tierras hostiles a sus virtudes y al final Carlos Terrazas, ese entrenador serio y formal, le ha hecho el jefe de un once humilde que sólo se salvará si revienta en el intento. Javi se lesionó poco antes del descanso. Su ausencia en la segunda parte fue aprovechada por el Córdoba que de dominado pasó a dominador, logrando el empate gracias a la obra de arte de Juli.

      Fran Cruz, el mayor de los Cruz y al que un servidor tanto animó de juvenil, también se las tuvo que ver con entrenadores que querían futbolistas hechos y por fín será con Carlos Terrazas -eso espero- con quien aprenda a ser un central fiable. Su hermano Bernardo -despedido ignominiosamente del club- , al que yo veía con menos calidad que Fran, ha tenido la fortuna de caer en buenas manos y es cosa de ver cómo manda la defensa del Sevilla Atlético. Resulta ridículo que el entrenador Oltra y el secretario Emilio Vega anden a la busca de un central que esté en el paro al que poder fichar. Suena Maínz, un señor mayor que al parecer aún está disponible.
     
Dejo constancia, porque así lo han manifestado a cualquier cordobés que les pregunte, que los dos hermanos Cruz estaban dispuestos a jugar en “su” Córdoba perdiendo dinero, pero cabezas hay en el club que entendieron el ascenso a Primera con muchos números apuntados. Tras el pitido final y con el 1-1 en el marcador de Anduva, ¡qué quieren que les diga!, me dio mucha alegría comprobar que Fran sigue siendo un gran tipo. Abrazaba a Pepillo el utillero como si fuera de la familia.

Egoísmo y pasión "cristianas"

 Mercado de Torrijos
Madrid

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    El “hat-trick” de Cristiano Ronaldo en el Manzanares (conque nadie se baña dos veces en el mismo río, ¿eh?) vino a dar la razón a Javi Poves, un loco maravilloso (porque es un loco de verdad: la prueba del nueve es que regala su dinero) que cree que quien dice (como, por ejemplo, lo dice Zidane) que Ronaldo es el mejor del mundo es que tiene absorbido el cerebro.

    –Es un buen jugador, tiene mucha capacidad para hacer goles, pero… ¡de ahí a catalogarlo como el mejor!... Igual en ambición sí, pero hay otros a años luz de él.
  
Cuando Javi Poves “repudiaba el fútbol” (¡qué hermosa idea!) gustaba de ver al Barcelona, pero ahora vuelve a ver al Atlético, “porque se han dado cuenta de que tienen jugadores muy buenos y no todo es defender”. Es, precisamente, este Atlético el que lleva hecho el peor arranque liguero en la etapa de Simeone y al que Cristiano pulverizó con un “hat-trick” que puede rebajarse en las discusiones del bar con la cosa de que fue un rebote, y fue un penalti, y fue un remate de palomero. 

Pero es que, en Cristiano, lo que Javi Poves llama ambición no es más que egoísmo y pasión “cristianas”.

    –Pasión y egoísmo, he ahí, tengamos o no conciencia, el mecanismo de la vida –resume Haeckel en su “Historia de la creación”.

    ¡El mecanismo de la vida!

    Cristiano, pues, es, en el sentido que adivina Javi Poves, un portento de la Naturaleza, y su “hat-trick” del Manzanares fue descrito por Maxence Van der Meersch en “Cuerpos y almas”, novela-panfleto contra la medicina (premio de la Academia Francesa en el 43):

    –Las cerceris (avispas de los gorgojos) que, con sus tres aguijonazos, destruyen científicamente los tres centros nerviosos de los bupréstidos (escarabajos de la madera) y se los llevan para que, más tarde, sus larvas puedan consumir fresco el desgraciado insecto paralizado, escogiendo los bocados, tratando con una ciencia atroz los centros vitales, prolongando la vida hasta la última partícula de carne de su víctima.
  
A esta paralización llámase en las redes sociales “mannequin challenge”, y Cristiano es su estrella.
  
El arte del “mannequin challenge” se basa en el “¡Quieto todo el mundo!” de Tejero en la tribuna del Congreso, y un tuitero resumió la aplicación del “mannequin challenge” al fútbol en una imagen que hará entenderlo a todo el mundo:

    –Se ha puesto de moda algo que Íker estuvo haciendo y más de un@ callaba.
  
¿Cómo olvidar el “mannequin challenge” de Íker la noche del City en el Bernabéu, cuando Cristiano levantó el partido en el descuento y él permaneció tieso como la estatua de un rey godo en la plaza de Oriente? La prensa adicta al ikerismo dijo que si había un niño enfermo en Polonia que tenía en un sinvivir al portero, y también que si habían robado en la iglesia de Navalacruz, en Ávila, una talla de la Virgen que absorbía la devoción del fenómeno de Móstoles. ¡Pero sólo era un “mannequin challenge”!

    Claro, que, para “mannequin challenge” futbolero, el del Atlético en la clasificación de la Liga después del derbi.

    –Es que este año vamos por la Champions –se justifican.


COMO DEMONIOS

    A propósito de Rooney, bolinga en una concentración con Inglaterra (todo el mundo ha pensado en Gascoigne), el alemán Klopp, que entrena al Liverpool, ha reconocido que la sociedad no funciona en la realidad como la vendemos en la ficción (¡la ficción socialdemócrata!), y que “todas las leyendas que amamos y admiramos bebían como demonios y fumaban como locos”. En Madrid, en agosto y con dinero, Baden-Baden, dijo el marqués de la Valdavia. Pero ¿en Manchester, en noviembre y con dinero? “¡A beber, a beber!”, fue el grito de Gargantúa al salir del vientre materno. ¡Qué tiempos los de Rabelais, sin Twitter y sin Socialdemocracia! “Y ahora, Manuel Alvar”, dijo la presentadora, en otra ocasión, en un plató de TV donde también estaba Bryce Echenique, que saltó como un resorte: “¡Eso! ¡Todos al bar!”

Lunes, 21 de noviembre

Valle de Esteban

-La guerra, al pasar por su quinta, no había transformado nada en ellos y, cuando te metías en sus sueños, por simpatía, te llevaban derecho a sus cuarenta años. Se daban así veinte años por delante, doscientos cuarenta meses de economías tenaces, para fabricarse una felicidad.
Céline

domingo, 20 de noviembre de 2016

Suna a las siete


Suna tenía de las nutrias el recontento, y de los castores, la obstinación. Un largo porque sí. Y otro largo. Y otro largo. Un sinsentido de tirabuzones y mortales como si en el frufrú de las parras, con la ansiedad del baño, se hubiera pimplado el mosto de las uvas. Salía del agua hecha una sopa de leche. Era el Hada Blanca del paisaje, la Ginebra en la Tabla Redonda del lago, nadando a contracorriente de la culebra, el cormorán y la rana. Era, al caer de cada tarde, un Oxford-Cambridge de Suna en una rebanada del Támesis, y por "Blue Boat", los restos de una botella de Acuarius. "Lo que se necesita", decía Pulitzer, "son hombres que naden contra corriente". Como Suna. Coño, Suna, ¿no estaríamos volviéndonos rusonianos, nosotros, de jugar en aquel "puro cristal de los regatos del que brotaron los primeros fuegos del amor" que dijo, con dos cojones, Juan Jacobo? Pero ahora Suna no está, y el lago se ha secado.

Bannon



Hughes
Abc

Alguna vez, Steve Bannon ha utilizado la expresión “gut check”. Chequeo de agallas. Test de valor. Del “fact check” de Hillary al “gut check” de Bannon. No es mal resumen. Del nuevo Jefe de Estrategia de la Casa Blanca se ha dicho que es racista, misógino y supremacista. Se ha dicho en EEUU y ha sido rebotado en España, con esta especie de eco alpino. Hace unos días, en una televisión (no es difícil adivinar cuál) Bannon era llamado alternativamente supremacista, fascista y gilipollas.

Tras banalizar a Hitler, banalizan el supremacismo. Si Boko Haram no fuera negro sería lo siguiente. Pero quizás la siguiente comparación sean los cruzados.

Bannon es un personaje. Uno de los cerebros tras la revolución de Trump. El término no es gratuito. Bannon lleva hablando de revolución desde hace años. Estudió en la Harvard Business School, trabajó en Goldman Sachs, se dedicó al mundo financiero, luego mediático, y recibe royalties de Seinfeld, nada menos. Y es el impulsor de Breitbart, el medio revelación, la plataforma de la Alt Right. Es un medio combativo, duro, que bordea un lenguaje provocativo. Su símbolo es el honey badger, el tejón de miel. Y el tejón de miel, feroz y entrañable a la vez, es Bannon.

En una entrevista reciente en el “Hollywood Reporter” ha explicado lo que se intuía: la campaña electoral fue un prodigio. Bannon asume la tradicion populista americana. Desde siempre. Asume las connotaciones positivas del término (alejadas de la peste española). En España, en Europa, el populismo es, entre otras cosas, una herramienta de exlusión en el discurso: es la forma de expulsar del sistema a ciertas fórmulas, y de relegitimar a las restantes. Es la actualización del “nazi” o del “fascista”.

Pero en EEUU se asume una tradición populista. Hay cierto “lost in translation”, como con la palabra “liberal”.

Bannon es provocador. Antes de la hazaña de Trump, está la suya: liberarse, a costa de su imagen pública, del corsé del lenguaje político demócrata. Breitbart afronta los límites de la corrección política y los trata de conjurar sobrepasándolos. Provoca. Pero está nutrido por gays, judíos, y su editor en Londres es de origen musulmán. Mezclan juventud y capacidad informática con pasión, van a la yugular del discurso establecido (“liberal”, socialdemócrata, globalista…). Breitbart les permite decir lo que los medios no, ni siquiera la FOX de Murdoch. Bannon habla de “gut check”, y a las élites se refiere con un termino como “burbuja metrosexual”.

Bannon se ha definido como “nacionalista, no racista, nacionalista económico”. Y ha asumido triunfalmente el populismo americano, con una remisión directa a los años 30 y énfasis absoluto en el empleo a través de un millonario plan de inversiones en infraestructuras. Los años 30 más que la revolución de Reagan. Se trata (efectivamente) de un movimiento: una alianza heterogénea de nacionalistas económicos, populistas y conservadores (desde Pat Buchanan al Milo de Breitbart) que sobrepasa (sobrepasó) al Partido Republicano.

En 2014, Bannon hablaba de un movimiento fundado en el Tea Party. La globalización del Tea Party. Aludía al UKIP y al Frente Nacional francés. Es interesante pararse a matizar una cosa: no negaba sus aspectos rechazables, etinicistas, xenófobos. Pero suponía, daba por hecho, que se limarían, que irían moderándose o marginalizándose. A lo que aspiraba (e imaginamos aspira) era a un movimiento internacional de centro derecha que llegara a las clases medias y trabajadoras.

Bannon no lo ha dicho, pero casi: este movimiento encontró en Trump a su intérprete perfecto. Bannon ha valorado en él dos cosas: su talento intuitivo (y en esto no ha sido el único), y su capacidad oratoria. Lo considera uno de los más grandes oradores de los últimos tiempos. Sobrepasa el estilo perfecto, académico, de Obama, con otro de comunicación distinta, visceral y orientado al público “high school”. Bannon insistió en focalizar la campaña en esos rallies (que aquí no hemos visto, no nos han enseñado) de decenas de miles de personas.

Frente al Partido Demócrata y al GOP, Bannon y compañía vieron la escisión, la división americana. En sus entrevistas aludía a una falta de conexión absoluta, a un abismo real, entre dos países: el conectado a las terminales de la globalización, y el olvidado, interior, el lastre territorial. Es indudable que ellos acertaron y que Clinton no.

Bannon dio su visión del mundo en una entrevista en el Human Dignity Institute en 2014, recogida estos días por los medios estadounidenses. Tiene una visión política, pero antes una visión histórica. En ese marco, más o menos, podría introducirse el trumpismo. Y es interesante pararse a observarlo, porque no es una locura racista del KKK, es otra cosa. Para Bannon, el siglo XX fue una nueva Edad Media, y nosotros somos “hijos de la barbarie”. Tras la IIGM llegó la “Pax Americana” influida por un capitalismo ilustrado, enriquecido por los principios judeocristianos. Es decir, un capitalismo que se extendía popularmente, que llegaba al conjunto de la sociedad. Redistribuido. Esa es su visión.

La Pax Americana termina en los albores de lo que considera es una Gran Guerra contra el Islamismo Radical y aquí la idea de civilización es absolutamente presente. Bannon habla de Tours, de Viena, podría hacerlo de Granada, y apela (era un entorno religioso el de la charla) a una responsabilidad histórica frente al futuro: ¿Qué dirán de nosotros? ¿Qué dirán que hicimos? Bannon se aferra al humanismo cristiano y a la idea de legado y no solo reivindica el Estado Nación, sino la Civilización.

Sus ideas políticas llegan justo en el momento de crisis. Y son fundamentalmente tres: Uno, la secularización. Dos, la pérdida de los fundamentos judeocristianos del capitalismo. Y tres, el ataque concreto a ciertas formas de capitalismo (derivads, producto de lo anterior) el libertario neoliberal, y el capitalismo de amiguetes en el que el intervencionismo estatal se alía con los grandes intereses corporativos. Sus efectos, viene a decir, son parecidos a los del capitalismo plutócrata ruso, chino o peronista. Para definir la deriva económica recurre mucho a la expresión “metástasis”. Corrupción, degeneración.

Bannon se manifestó contra los “rescates financieros”, y habló de rediseñar, volviendo al papel tradicional, las labores de la banca y el mundo financiero (que él conoce). Para Bannon, la crisis del 2008, con la redirección fiscal de fondos dede las clases medias a las élites, marca el inicio de la revolución (es la palabra utilizada) populista que él radica inicialmente en el tea Party americano. Habla de traición del GOP y los Demócratas a sus bases. Bannon es abiertamente antiglobalista, pero esto es necesario matizarlo. No es contra la relación global, el comercio, la internacionalización (Bannon alude constantemente, sin nombrarlas, a las alianzas), sino a la centralización de la globalización. A la centralización de las decisiones (Bruselas, Davos, Pekin, Washington…). Es curioso, porque su visión entraña una responsabilidad no solo americana, sino occidental que matiza el pretendido aislacionismo.

Sobre Rusia. En Bannon hay dos estrategias: reconoce el imperialismo de Putin, pero entiende que el “peligro” actual es la islamización radical, el islamismo fascista, dice. Eso convierte a Putin en aliado. A Putin y su tradicionalismo.

Porque éste es el segundo aspecto: gotas de tradicionalismo serían necesarias frente a la secularización que ha socavado dos cosas de occidente: las prácticas capitalistas y la fuerza y vigor para la defensa de sus valores. Por tanto, con Rusia habría una relación de dependencia muy sutil y muy interesante, nada que ver con la caricatura neoMcCarthista de Hillary, sus medios y sus ecos ibéricos.

Hablando de ecos ibéricos. La charca española, que diría Camba, ha estado vendiendo a Trump como un loco fascista y a Bannon como un grotesco supremacista. Las cosas no son exactamente así.

Hablan y hablan del “fact check” (¡qué pudo fallar!), pero al parecer la gente está por el “gut check”.