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lunes, 31 de agosto de 2009

BILBAO, RIAU, RIAU


José Ramón Márquez

No se nos debería pasar por alto la entrevista que Luis Gómez le hizo para El Correo Español a Luis Díez de Lezana, presidente de la Comisión Taurina de la Junta Administrativa de la Plaza de Vista Alegre.

Tras una feria que ha sido calificada por los aficionados solventes como una auténtica birria, el pobre hombre se dedica a echar balones fuera y a justificar lo injustificable. Casi parece Gila explicando su vida: dice que la feria no fue mala, sino que hubo mala suerte; que fue un error dejar desierto el premio al toro más bravo –la verdad es que tiene razón, se lo podían haber dado a cualquiera y así no se perdían la cuchipanda que va asociada a la entrega del galardón–; que los toros de Hermanos García Jiménez no es que se cayeran, sino que flojeaban –qué finura la del morrosko éste–; que los de Fuente Ymbro no sólo no eran inválidos, sino que esa ganadería soltó tres toros estupendos... De los Jandilla, acepta que tal vez tuvieron mala presentación, pero desvela que son toros distintos (sic) y que embistieron como máquinas. Descarga su parte de responsabilidad en la preponderancia del encaste Domecq sobre los hombros de los toreros, ya que según él, si a las figuras “les metes corridas fuertes, no te las van a torear”.



Lo más grande de Bilbao'09, las luces del Cid'07, mimadas por Joaquín Moeckel

Cuando habla de ganaderías, el hombre se viene arriba. Primero señala las que pasan a la lista negra: “Pues mire, le voy a decir unas cuantas. Tal vez La Quinta, por la que apostamos mucho; los Hermanos García Jiménez, y, quizá, Jandilla. Además de Torrestrella, por supuesto. Han estado muy flojas” Luego deja volar la imaginación y anuncia que para el año próximo cuenta con Dolores Aguirre y Miura –ignoramos si Miura cuenta con él–. Y como prueba del excelente humor de los bilbainos se marca esto: “Me gustó mucho la de Joselito (El Tajo y la Reina). Con ésa, posiblemente, contaremos el año que viene”. Y es que el solemne ex matador se está haciendo un huequecito en el corazoncito de muchos paladares exquisitos que están en la pomada y se están dando cuenta de la calidad enorme que atesoran los ganados del El Tajo y la Reina (nombre, por cierto, nada pretencioso).

La tarde de Joselito Arroyo (El Tajo y la Reina, para el vulgo)

Bueno, pues como se puede ver, el pobre hombre defiende como puede su gestión y da explicaciones para todo. Se ve que este pequeño mal trago le compensa por el largo año que le resta para darse postín entre sus convecinos, visitar ganaderías en las que será tratado con esmero e incluso almorzar con el alcalde de vez en cuando. Una semanita de desazón y un añito de vida regalada.

Este hombre puede explicar lo que desee, dar su visión interesada de la birria de feria que han organizado o almorzar con quien le plazca, pero debe darse cuenta netamente de su responsabilidad, porque, si Bilbao se pierde, si desaparece su solvencia de toros serios e íntegros, de puerto de primera categoría y obligatorio para los toreros de postín; si en la mítica arena negra el toro es sustituido por el choto, entonces se pierde el Norte.


(La entrevista completa está en http://www.elcorreodigital.com/vizcaya/prensa/20090826/vizcaya/cuatro-ganaderias-volver-20090826.html)


El toro de Bilbao, riau, riau, se difumina


AY, TORO, TORITO GUAPO


RESUMEN DE LOS TOROS DE LA FERIA DE BILBAO

Por Eneko Andueza
www.elchofre.com




-Sobre las tardes de La Quinta y Hnos. García Jiménez
Justitos de presentación los primeros, absolutamente impresentables los segundos. Aborregados todos ellos, blandos y flojos hasta la desesperación. Un saco de descaste en los dos primeros días.
Resulta evidente a estas alturas que, en Bilbao, el escaparate del Toro-Toro ha sido sustituido por un muestrario que nada tiene que ver con lo que antaño era bandera en la plaza Bilbaína.

-Sobre la tarde de Fuente Ymbro
No esperábamos mucho de los Fuente Ymbro, la verdad, pero de eso a lo que vimos va un trecho.
De buenas a primeras un aficionado que se sienta en su localidad en la plaza de Bilbao espera ver una corrida de toros, y no un dechado de tipos, hechuras y tamaños. Espera ver una corrida íntegra, con sus pitones como es debido, con cara, y no esos pitones sospechosamente astillados a las primeras de cambio.
Lo del juego que puedan dar sería otro cantar, pueden ser mejores o peores. Ayer nos hubiéramos conformado con que tuvieran un mínimo de atributo de toro bravo. Nada de eso; un dechado de borreguez, invalidez y descastamiento para entretenimiento de las figuras y regocijo de los festivos espectadores.

-Sobre la tarde del Ventorrillo
A partir de ahí vimos salir seis toros de El Ventorillo correctamente presentados, parejos, íntegros, cuajados. Buena lámina, peor condición. Mansos, rajados, justitos de fuerza (el primero fue devuelto), descastaditos, alguno con algo de genio. Tercero y sexto con esas condiciones innatas de borreguez que tanto agradan a las figuras.

-Sobre la tarde de los toros de "Joselito"
Se lidiaban, supuestamente, seis toros de El Tajo y la Reina, propiedad de José Miguel Arroyo “Joselito”, y terminó saliendo al ceniciento ruedo bilbaíno una escalera impresentable de novillos impropios de muchas plazas de segunda. Todos escurridos, sin remate, bajos, sin badana, tremendamente anovillados la mayoría salvo el sexto que tenía cara pero estaba muy mal hecho. Así está Bilbao, por obra y gracia de unos señores, miembros de la Junta Administrativa que, no sólo se permiten el lujo de anunciar un hierro sin el prestigio y el nivel suficientes para una feria como la de Bilbao, sino que, además, aprueban, bendicen y escogen ellos mismos semejantes animalejos en el campo.

-Sobre los Jandillas:
Seis toritos de Jandilla, anovillados, lavaditos de cara, sin pecho, sin badana, sin cuajo, sin remate.
Seis toritos para montar su espectáculo por esas plazas deDios. Escogidos por sus cómodas hechuras, por sus respectivas reatas que, a buen seguro darían ese dulzor, nobleza, borreguez, tontera y flojera que les permitiera ponerse bonito y no pasar ni el más mínimo trago.


IMPUESTOS Y 68

P. C. en el 68. getafecapital.com

Pedro Castro

IMPUESTOS, MENTIRAS Y CINTAS DE VIDEO

Por José García Domínguez

Como el famoso hijo pródigo de Turrones El Almendro, ése que siempre vuelve a casa por Navidad, hay un clásico de la demagogia panfletaria que también retorna, puntual, cada vez el PSOE da en apretar las tuercas fiscales a la clase que trabaja. Así, el anuncio oficial de las recaídas en la bulimia crónica del ogro filantrópico, aquí suele ir acompañado por la declamación de cierta gansada recurrente en boca de algún socialista ilustre. De hecho, trátase de un mantra que ya repetía Felipe González mientras Solchaga cometía la única política económica posible bajo su hégira.

"No se pueden dar servicios de Suecia pagando impuestos de Marruecos", predicaba entonces el compadre de Slim, apuntando con el trabuco retórico a la cartera de la audiencia del Telediario. Y lo mismo nos ha venido a notificar, un cuarto de siglo después, ese fino intelectual que responde por Pedro Castro, el Gramsci de Getafe, en solemne deposición ante un redactor de El Economista. Fijación obsesiva la de la izquierda hispana con Suecia. Incierta fascinación en la que hasta a un psicoanalista avezado le costaría discernir entre la querencia por el célebre "modelo" y las secuelas inconscientes de la indigencia erótica de cierta progresía celtíbera, ya otoñal paradigma de un landismo au guache que, como las meigas, haberlo haylo.

Y es que el mítico modelo sueco, al igual, por ejemplo, que la no menos legendaria nación catalana, sólo presenta un prosaico problema empírico, a saber, que no existe. Por algo, tras tambalearse al borde del precipicio ante la amenaza de quiebra del Estado, en 1993, Suecia renació de las cenizas del modelo sueco. Recorte radical de la carga fiscal sobre empresas e individuos, fulminante supresión del impuesto de sucesiones, expeditiva eliminación simultánea del despilfarro estatal, liberalización absoluta del comercio, reforma del mercado de trabajo, implantación del cheque escolar y de la libertad de elección de centros educativos, asunción del modelo chileno de pensiones vía capitalización privada del ahorro obligatorio, privatización de todas las farmacias estatales en septiembre de 2009...

Capitalismo, pues, en estado puro, aunque no tan duro a la vista de los envidiables indicadores macroeconómicos que hoy presenta el país. Al cabo, hay que ser tonto de los c... para no querer imitar a los suecos ¿O no, Castro?

Publicado en libertaddigital.com

BAR CARRALES


EL ESTOFADO

Para describir la técnica del estofado bastará con hacer la etimología de su nombre. Estofado no viene de estofa y no significa aliño, gala ni adorno, doradura ni incrustación, bordado ni relleno. Viene del francés "étouffée", y ya se sabe que "étouffer" quiere decir asfixiar. El estofado, por lo tanto, no consiste, como dice la Academia, en un guiso de carne con vinagre, aceite, ajo, perejil, etc., en frío ni en caliente, o, por lo menos, no es esto lo que lo define. Lo que lo define es el hecho de que se prepare en un recipiente cerrado que no permita la renovación del aire y donde los alimentos absorban todo el aroma de los condimentos. Cualquier cosa que se haga de este modo será un estofado. Cualquier cosa, en cambio, que se haga de otro modo no merecerá el mismo nombre, sean cuales sean sus ingredientes.

Julio Camba en La casa de Lúculo

El Bar Carrales (985853325), en Caravia Baja, Asturias, en las faldas de El Fito, ofrece los estofados de cabrito y jabalí -más cualquier animal de caza que se menee- con una potencia de fuego realmente admirable: es imposible encontrar mesa en agosto. Soberbios calamares en su tinta y un arroz con leche que ya sólo se trabaja en esta Casa. Para los amigos de los registros, en Carrales disponen del cachopo digno de Pantagruel, que es el cachopo sin medida.

domingo, 30 de agosto de 2009

LA FARSA CONTINÚA

Fue el legislador más grande, un campeón de los que nada tienen...

Barak Obama, que ya supera el déficit registrado durante toda la era Bush, en su Oración fúnebre por Ted Kennedy

La vida no es más que una sombra en marcha; un mal actor que se pavonea y se agita una hora en el escenario y después no vuelve a saberse de él: es un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y de furia, que no significa nada...

William Shakespeare en Macbeth, Acto V, Escena V

GRAN TARDE DEL CID

Muleta de la faena de San Isidro 2008 al toro de El Pilar, en el balcón de un hotel de Talavera


Feria del Mar de Almería

EL CID, EN EL CUADRO DE HONOR

Por Juan Miguel Núñez (Efe)


No es la primera vez que se anuncia El Cid con dos toreros [El Cortdobés y El Fandi] de los llamados mediáticos. No parece que encaje su estilo en los ambientes de este tipo de corridas. No tiene sentido el frenesí que hay en las otras faenas con la seriedad que se sigue, y hay que ver el toreo del Cid. Los empresarios sabrán por qué esta mezcla tan rara.
El caso es que el público habitual suele tomarse un descanso en este tipo de corridas. El tendido se puebla de espectadores ocasionales, con los que es más difícil triunfar por derecho, y al revés, son más complacientes con lo superficial.
Por eso el triunfo del Cid ha sido doble, pues ya que de sus manos brotaron los mejores lances y los más bellos muletazos no sólo de la tarde sino de toda la feria, lo importante ha sido convencer y hacer disfrutar también a los agnósticos.
Fue su primera faena. Lástima que sin la oportuna rúbrica con la espada. Pero ahí quedó. Otra obra cumbre del Cid, que para muchos puede pasar inadvertida por el contexto de la tarde. Había que estar en la plaza para asimilarla y catalogarla en su verdadera dimensión.
Gran Cid, como tantas veces en temporadas mejores.
Faena de mucho ritmo y unidad, muy compactada. Embeleso con el capote y esplendidez con la muleta. La derecha esta vez rayó a gran altura. Muy quieta y encajada la figura, El Cid enganchaba al toro por delante, llevándole muy por abajo, y muy lejos. El temple, arma para someter. Y el gusto, el relajo y la naturalidad. Verdadero deleite. Fue faena de clamor tirada por la borda, ya está dicho, por la mala espada.

Y menos mal que llegó a resolver el triunfo en el siguiente toro, en una faena que no tuvo tanta redondez, con series compuestitas alternando las dos manos y con menos profundidad por la condición del animal, que tuvo menos empuje. El conjunto, no obstante, resultó exacto, por la buena técnica y la exquisita estética. Atacó esta vez con la espada en la mano izquierda para agarrar un estoconazo que dio paso a las dos orejas. El recuerdo de la anterior faena estuvo presente en la vuelta al ruedo con los trofeos en la mano.

(...)

Al final resplandeció el nombre de El Cid en el cuadro de honor de la feria. EFE

(Vía lamontera.blogspot.com)

MEDITE EL CID


Para ser figura del toreo, hay que mandar. Y Fulano [en nuestros días, El Cid] no manda. O al menos aquí no ha llegado nada.
Ángel Luque del Pino, Curro Fetén, cordobés, genio y figura del revisterismo taurino

EL CRIMEN DEL DÍA...

...6 de Febrero de 1910





La Época, el 7 de febrero de 1910.

A consecuencia de las fiestas carnavalescas, se desarrolló esta tarde en la Travesía del Horno de la Mata un crimen vulgar y repugnante.

En la casa núm. 7 de la indicada calle, piso segundo, habitaba, en compañía de otras varias, una mujer de vida alegre, llamada Carmen R., más conocida entre sus amistades por la Aragonesa.

Esta mujer, que fue bonita, y que en la actualidad contaba veinticinco años, mantenía desde hace tiempo íntimas relaciones con Rafael F., de veintidós años.

Entre ambos mediaban con frecuencia reyertas, que hasta ahora siempre terminaron amigablemente.

Pero parece que Carmen estuvo anoche en un baile de máscaras, en donde hizo más amistad de la debida con un conocido que encontró. Noticioso de ello Rafael, hoy provocó un nuevo altercado con su amiga, cuando ésta se disponía a comer, agriándose tanto la disputa, que él, esgrimiendo una navaja, se precipitó sobre Carmen, a la que cosió materialmente a puñaladas.

A los gritos de la víctima y demás personas de la casa, acudió la portera, que enterada de lo ocurrido, salió a la calle demandando auxilio.

En aquel momento pasaba por el lugar de la ocurrencia el guardia núm. 112, llamado Manuel Guerra, que se apresuró a subir al piso en que se desarrolló la tragedia, deteniendo al agresor, que fue conducido a la Casa de Socorro del Centro, en donde le curaron varias heridas que se había producido en la región palmaria de la mano derecha, y después al Juzgado de guardia.

El médico Sr. Sanpedro, del mismo centro benéfico, que acudió a la Travesía del Horno de la Mata para auxiliar a la víctima, sólo pudo certificar su muerte. La infeliz había recibido siete heridas en la parte anterior y posterior del tórax y brazo izquierdo.
Se dice que Rafael F. es hijo de un oficial del Ejército.

sábado, 29 de agosto de 2009

PASEO POR EL AMOR Y LA MUERTE

El Plan, Vila Real do Santo António, Portugal


El Turismo, Vila Real do Santo António, Portugal


La Crisis, Vila Real do Santo António, Portugal


El Escritorio, Vila Real do Santo António, Portugal


El Olimpo, Vila Real do Santo António, Portugal


Eros, Vila Real do Santo António, Portugal


Tánatos, Vila Real do Santo António, Portugal

TED NO HABLABA ESPAÑOL Y BARAK NO HABLA AUSTRÍACO

José Miguel Guardia en barcepundit.blogspot.com
[Actualizado] OTRO HECHO POCO CONOCIDO: en 1951, Ted Kennedy fue expulsado de Harvard durante dos años al hacer trampa en un examen de español.

ACTUALIZACIÓN. Y otro: ¿Sabeis cuál era su tema favorito para chistes? Chappaquiddick. Encantador.

***

MENUDOS TÍOS, los de Obama. Ni siquiera ellos tragan. No os perdáis especialmente lo que dice el tío Charlie, de quien Obama dijo cuando le convenía que había participado en la liberación de Auschwitz. No sólo se equivocó --fué Buchenwald-- sino que, según aquél, lo sacó a relucir por puro interés: el presidente jamás había querido hablar del tema con él.

Por lo menos, al estar vivo, Obama no lleva su testamento político en la cartera y lo cita siempre que puede como inspirador de su cosmovisión, como otro que yo me sé.

MORANTE EN VERSO

Morante y Arrabal, que dice "Morente"

José Ramón Márquez

No es conveniente reiterar los argumentos. Por ello, señalaré simplemente las incongruencias en las que caen los seguidores de la "secta" morantista. Comentando la corrida de Almería, Morante de la Puebla declaró con naturalidad al portal burladero.com: “De mi primero ni me acuerdo, y el segundo era un toro que venía despacio, pero que con la muleta no ha durado nada. Además, el público se ha impacientado con él, le he dado ventaja, pero en cuantito ha perdido las manos dos veces no lo ha aguantado”. En la explicación de la tarde que nos ofrecía en el ABC Rosario Pérez se glosaba con amor al de La Puebla: ‘Si los antiguos hubiesen visto a Morante de la Puebla, lo habrían incluido entre las maravillas del mundo clásico, junto a la Gran Pirámide o a los Jardines Colgantes.’ Y luego le prestaba, rendidamente, sus palabras para enaltecerle.

La cronista huía de la imparcialidad de una forma ostensible, y ese gesto de valentía la honraba, pues el vuelo de su pluma nos regalaba la imaginación con lo que, para ella o para los seguidores del diestro, el torero debió haber hecho. Si no lo hizo, como parece indicar el propio matador al retratar su actuación de forma tan radicalmente distinta de la cronista, eso no es importante, ya que ella, en su candor, ha perpetrado un acto de cariño al ídolo y, con toda seguridad, en su interior sintió los momentos de las faenas que relata tal y como ella los cuenta. Para quien lo lee a seiscientos kilómetros de la Plaza de Las Flores, es más hermoso imaginarse la tarde espléndida con su paseíllo de andar sereno, con sus melodías de cante grande, con sus ayudados de tronío, con la calidad suprema de los molinetes y el pase de la firma, con derechazos de lujo que la tediosa vulgaridad de los medios pases, el toro claudicante y el público harto, ansioso por salir del horno a tomarse una cerveza fresquita. Lo primero está más cerca de la poesía o del amor; lo segundo es el aburrido día a día.

EL ÁRBITRO QUE EXPULSÓ A PELÉ


[A Francisco Javier Gómez Izquierdo, con quien tanto (fútbol) he querido.- I. R. Q.]


Explosivo, visceral,
El Chato Velásquez tenía un sentido singular de la justicia: confiaba más en sus puños que en el silbato. Dice que si pitara de nuevo aquel partido de Colombia contra el Santos, volvería a expulsar a Pelé.




Por Alberto Salcedo Ramos


Guillermo Velásquez, más conocido como El Chato, debe de ser el único árbitro de fútbol del mundo que registra en su hoja de vida por lo menos cinco jugadores noqueados.

Ni Alberto Castronovo, ni Eduardo Luján Manera, ni los otros futbolistas aporreados por él, se enteraron de que su verdugo, antes de ser árbitro profesional, había sido boxeador.

Velásquez sonríe mientras se mira los dos puños apretados. Luego los voltea para donde yo estoy, como para notificarme que en esos gruesos nudillos, pese a sus 69 años, todavía quedan restos de la potencia telúrica del pasado.

A continuación, aclara que él no se hizo respetar por la fuerza –pues no era invencible–, sino porque tenía un temperamento sanguíneo que se incendiaba ante el mínimo intento de atropello y un amor propio que le impedía soportar humillaciones. Si tuviera que arbitrar otra vez, volvería a sancionar al saboteador y a castigar al tramposo. Y, sobre todo, no ofrecería la otra mejilla para que el patán le repitiera el golpe, ni pondría el otro ojo para que el cochino le lanzara un segundo escupitajo, ni amonestaría con una simple tarjeta al grosero que le mentara a la madre, sino que se vengaría en el acto de cada agresión.

El Chato estima que la compostura que se les exige a los árbitros es hipócrita y tiene más vínculos con la política que con la ley. Según él, un ser humano que recibe una patada en la yugular y en vez de aparentar cortesía tiene la oportunidad de desquitarse, resulta menos peligroso porque se libera de odios futuros.

“Yo no andaba por las canchas repartiendo coñazos”, explica, “pero cuando había que pegar, pegaba, porque después me iba a matar la angustia de no haber reaccionado como hombre cuando me provocaron. Cuando se tiene un carácter como el mío, responder a las agresiones es una necesidad”.

Le digo a Velásquez que cambiar la justicia por la venganza nos devolvería a la época de las cavernas y añado que si al árbitro le dan un pito y unas tarjetas, es justamente para que no tenga necesidad de utilizar un garrote.

“Así es”, admite El Chato, con una rapidez que me indica que no le estoy diciendo nada que él no haya pensado antes. “Pero fíjese usted que a los futbolistas les dan una pelota para que le peguen patadas y quieren pegarnos es a nosotros”.

Vuelvo a la carga con el argumento de que el día que se apruebe la Ley del Talión en las canchas, tendremos más sangre que goles. Y El Chato repite la misma frase de hace un momento: “Así es”. En seguida, con un movimiento resuelto de las manos, afirma que para evitar ese riesgo hay que pedirles a los futbolistas que reclamen en buenos términos y no con violencia.

–¿Y por qué no les pedimos a los árbitros que no les peguen a los jugadores?

–Bueno, ahí le voy a contestar lo mismo que le contesté a un periodista brasileño, el día que expulsé a Pelé: no es bonito responder a un golpe con otro golpe, pero todavía no he visto la parte del reglamento que diga que los árbitros tenemos que dejarnos pegar.

***

Guillermo Velásquez mostró su vocación de juez desde la adolescencia. Cuando sus padres discutían, lo buscaban a él para que decidiera quién tenía la razón. Cuando sus hermanos peleaban, sólo él lograba reconciliarlos. Muy pronto, su capacidad de discernimiento y su sentido de la justicia fueron célebres en la familia. Primos, tíos y otros parientes menos cercanos apelaban a él, porque confiaban en la ecuanimidad de sus sentencias.

Más tarde, cuando jugaba fútbol en el Colegio Deogracias Cardona, de su natal Pereira, no asistía con sus compañeros de equipo a la charla técnica de los entretiempos, sino que se iba con el árbitro a analizar el reglamento.

Cuando finalmente reemplazó el balón por el silbato, se liberó del destino gris que le esperaba como futbolista y recuperó el respeto que había conocido como consejero familiar. En ese momento descubrió que la satisfacción del que aplica la ley depende más del poder que ostenta que del bienestar que supuestamente le procura al prójimo. Si la cancha es el universo completo y los jugadores son todas las criaturas posibles, entonces el árbitro, que todo lo ve y todo lo juzga, encarna una autoridad más divina que humana, una presencia omnímoda que gobierna las acciones aunque no nos demos cuenta. Él y sólo él es capaz de detener la carrera del veloz atacante, con un simple movimiento de su mano. Él decide cuándo parar el partido y cuándo reanudarlo, y en ambos casos determina el punto exacto de la tierra en el que hombre y pelota se reencuentran. Ni el que es genio como Maradona ni el que es bravucón como Chilavert tienen licencia para tutearlo: deben dirigirse a él con una cierta reverencia caricaturesca –manos atrás y cabeza agachada– y además están obligados a acatarlo por los siglos de los siglos, aun cuando valide como gol una pelota que pasó a quince metros del arco. Como a Dios, al árbitro habría que inventárselo si no existiera. Los jugadores lo necesitan para justificar sus pecados y para que él los ayude a ganar el cielo que ellos solos no alcanzarían jamás de los jamases.

Desde el principio, El Chato disfrutó esa sensación de importancia que, según él, les gusta a casi todos sus colegas, aunque no lo reconozcan en público. Por eso ahora, mientras sorbe su café, levanta la voz para decirme que no es ningún delito, como afirman algunas personas, que el árbitro sea protagonista. “¿Cómo no va a ser protagonista el juez que condena al matón o que evita una desgracia?”, se pregunta, alzando aún más el tono y adoptando un cierto aire de orador. “Usted debe saber, como periodista, que el problema no es la fama sino la mala fama”.

Estamos sentados en la cafetería del Parque el Salitre. Nuestros vecinos, muchos de ellos jóvenes que no lo conocen, lo miran con insistencia, y él se regodea en su silla comprobando por enésima vez que no nació para pasar desapercibido.

Estimulado por la atención del público, Velásquez enumera sus méritos en voz alta: fue –me dice sin ruborizarse– el árbitro que les abrió las puertas internacionales a sus compañeros colombianos. Participó en la Copa Libertadores entre 1968 y 1982, pitó en cuatro Juegos Olímpicos y fue juez de línea en uno de los partidos más bellos que se hayan disputado jamás, el de Italia contra Alemania en el Mundial del 70.

Después observa que nunca se tomó un trago el día antes de un compromiso, que siempre se entrenó como si cada jornada fuera una final y que cuando se retiró, en diciembre de 1982, era el árbitro que había pitado el mayor número de partidos en los cuales ganaban los equipos chicos. “Y de visitantes”, añade.

“Lo mejor de todo”, dice ahora, “es que puedo jurar ante el país que nunca me torcí. Cuando me equivoqué, me equivoqué de verdad y no me hice el equivocado. Y no solamente por honesto, sino porque siempre me quise mucho a mí mismo. Mi orgullo no me permitía quedar como un chambón”.

Le pregunto si pegarles a los jugadores, como él lo hizo, fue un defecto o una virtud.

El Chato sonríe, me mira con malicia por encima de su pocillo. Calla.

–Ay, hermano, dejemos eso quieto. No me haga enfermar.

–Por su sonrisa, parece que no se arrepiente.

–Mire: yo no me siento feliz de haber tenido un genio como el que tuve. El temperamento me traicionaba y ese fue mi único error.

Después de unos segundos de silencio, en los que parece apenado, encuentra un argumento que le devuelve la seguridad. “¿Sabe una cosa?”, me dice, con el rostro iluminado. “Ser peleador me sirvió para conservar la pureza. Cuando uno quiere imponer siempre su autoridad, ya sea a las buenas o a las malas, no puede darse el lujo de tener rabo de paja”.

Llegado a este punto, El Chato estima pertinente un par de aclaraciones: cuando le pegó a un jugador fue porque, indefectiblemente, éste le había pegado a él primero. Y en todo caso, aquellas fueron calenturas pasajeras que nunca traspasaron los linderos del estadio. Eso sí: insiste en que para no quedar rumiando odios, era absolutamente necesario que le atizara un porrazo al agresor.

Desde 1957, año de su debut en el torneo profesional, aparecieron los problemas. Alberto Castronovo, jugador del Atlético Nacional, aprovechó un embrollo para darle a Velásquez una patada alevosa en la canilla. Velásquez se retorció en el suelo, durante varios minutos. Cuando se repuso del golpe actuó como si no supiera quién le había pegado. De pronto, en un tiro de esquina, vio, nítida, la oportunidad de desquitarse. Calculó que, por el momento, los espectadores estarían pendientes del jugador que iba a cobrar y se colocó en el área, al lado de Castronovo. A continuación, lo conectó con un derechazo en la barbilla. Castronovo rodó por el pasto pero se levantó en seguida, furioso, y se lió a golpes con el árbitro, en medio de la sorpresa del público. Entonces, varios agentes de la policía entraron en acción, dispuestos a retirar al jugador por la fuerza. “No, señores”, les dijo El Chato, autoritario. “¡Háganme el favor y dejan al caballero en la cancha, que no está expulsado!”.

–¡Pero cómo que no está expulsado, si vimos cómo le pegó a usted!

–¿Y no vieron cómo le pegué yo a él? Si se va Castronovo, me voy yo también. Pero como donde manda árbitro no manda policía, he dispuesto que ni se va él, ni me voy yo.

El Chato guiña un ojo y advierte que la justicia depende más del sentido común de quien la aplica que de simples leyes escritas en un papel. Para ilustrar su teoría, recuerda la vez que Miguel Ángel Converti, atacante de Millonarios, recibió un pase de espaldas al arco, en un clásico contra el Santa Fe. Desde antes de que Converti tomara la pelota, Velásquez había sancionado fuera de lugar. Pero el jugador, que al parecer no escuchó el silbato, llevó el lance hasta sus últimas consecuencias: durmió el balón con el pecho, lo hizo rebotar sobre su muslo izquierdo y luego se suspendió en el aire –cabeza hacia abajo y pies hacia arriba– en una chilena espléndida. El proyectil se clavó en un ángulo imposible de la portería y Converti corrió como loco hacia el banderín de córner, mirando hacia el cielo y zafándose de los compañeros que querían abrazarlo, como si pensara que su virtuosismo lo alejaba de los atletas y lo acercaba a los dioses.

“Si yo hubiera sabido que Converti iba a concluir esa jugada como la concluyó”, dice Velásquez, “no habría pitado el fuera de lugar. Fue la única vez que quise hacerme el equivocado en una cancha y créame que lamento mi acierto como si fuera un error. Es lo que le vengo diciendo: según las normas, yo actué bien, pero no fue justo que yo le robara semejante joya al público. Donde yo validé ese gol, hasta los hinchas del Santa Fe se ponen contentos”.

Le pido a Velásquez que me haga el inventario de los futbolistas a los cuales golpeó y me responde, aparentemente apenado, que “eso no vale la pena”.

–¿Por qué?

–Hombre, porque no fueron tantos. Pero ya que insiste en este punto, diga que una vez le hinché el ojo a Orlando Herrera, del Tolima, porque se propasó conmigo en un reclamo. ¿Y sabe qué pasó en el partido siguiente que me tocó arbitrarle en Ibagué? Que el tipo fue a buscarme a mi camerino y me llevó abrazado hasta la mitad de la cancha. ¿No le parece bonito? Si no me reconocieran sentido de la justicia, no me perdonarían. Yo habré sido brutal, pero soy más humano que muchos de los que se creen mansas palomas, porque pegué puños pero no maté a nadie con el pito.

***

El Chato, que no cesa de ufanarse de su ecuanimidad, señala que si hoy fuera otra vez el miércoles 17 de julio de 1968, volvería a expulsar a Pelé.

Ese día, el Santos de Brasil, considerado el mejor equipo del mundo, enfrentaba en un partido amistoso a la selección de Colombia que participaría en los Juegos Olímpicos de México.

Muy temprano, Velásquez validó un gol de Colombia en aparente fuera de lugar. Los brasileños se pusieron histéricos y cercaron al árbitro. Uno de ellos, de apellido Lima, fue expulsado. Como se negaba a abandonar la cancha, fue sacado por la policía. Cuando iba por la pista atlética se les soltó a los agentes, se devolvió al terreno de juego y le asestó una patada a Velásquez. Éste le respondió con un leñazo en el estómago, que generó un amago de gresca.

El partido continuó con muchas tensiones hasta el minuto 35 del primer tiempo, cuando Pelé vio la tarjeta roja por reclamar, de mala manera, un supuesto penal en su contra. En principio lució desconcertado, pero no tardó en aceptar el fallo. Entonces emprendió el retiro de la cancha con un gesto irónico y desafiante, como un monarca que se mofara de la orden de destierro impuesta por su vasallo. “Ese tipo está loco”, repetía Pelé, una y otra vez, ante el cronista de El Espectador que lo esperó en la pista atlética.
En ese momento, los jugadores del Santos rodearon al árbitro. “De 28 personas que tenía la delegación brasileña”, recuerda El Chato, “me agredieron 25. Los únicos que no me pegaron fueron el médico, el periodista y Pelé”.

Velásquez se sintió empequeñecido, arruinado, cuando los 60 mil espectadores del estadio El Campín comenzaron a maldecirlo a gritos y a pedir el regreso de Pelé. Después, cuando los directivos de la Federación Colombiana de Fútbol decidieron que volviera el futbolista y se fuera el árbitro – un hecho único en los anales del deporte–, se acordó del refrán según el cual la justicia en nuestro país “es para los de ruana” y hasta agradeció que a Pelé no se le hubiera ocurrido asaltar un banco, “porque con seguridad aquí todavía lo estuviéramos aplaudiendo”.

Adolorido más por la humillación pública que por los golpes recibidos, El Chato demandó penalmente a la delegación brasileña. Lo hizo por recomendación de Lisandro Martínez Zúñiga, magistrado de la Corte Suprema de Justicia, que esa misma noche lo visitó en el camerino para ofrecerle sus servicios como abogado.

Los jugadores de el Santos permanecieron en Colombia casi dos días más de lo previsto, retenidos en una comisaría, y al final tuvieron que pagarle a Velásquez dieciocho mil pesos y ofrecerle excusas por escrito, para poder viajar a su país.

Años después, ya retirado del fútbol, Velásquez buscó la manera de encontrarse con Pelé. Entendía, como siempre, que más allá de las leyes escritas necesitaba un acercamiento humano para quedar a paz y salvo con su conciencia. El rey lo atendió en Miami y hasta lo invitó a almorzar.

Ahora le pregunto a El Chato qué habría sucedido si Pelé le hubiera pegado cuando él lo expulsó, y me pide, muy serio, que por favor no le haga una pregunta tan perversa. “Mire que me voy es a enfermar”, añade.

–Es sólo una suposición, no más que una suposición.
–Bueno, en ese caso, permítame responderle con una pregunta. ¿Usted qué cree que hubiera pasado?

(Vía Ricardo Bada)


viernes, 28 de agosto de 2009

ADIÓS A MANOLETE


Por Agustín de Foxá
Buenos Aires, 30 de Agosto de 1947

-¡Con la izquierda! Arrímate!, que la entrada me ha costado como un traje -le gritó uno del tendido, en la última corrida que le vi a Manolete, en San Sebastián.

El paisaje del monte Ullía se asomaba a la plaza, con su tierno verdor vasco, los pinos, el serpentear de un camino, un caserío y una gran piedra blanca. Había unas nubes redondas, rosadas en sus bordes, que amenazaban lluvia.

Le gritaba todo ese mundo inferior que odia la gloria, la riqueza, la victoria. Ese mundo envidioso, aliado con la desgracia.

Ya le han pagado a usted, espectador anónimo, su cobarde traje gris o marrón, de hombre de oficina. Se lo han pagado con sangre. Mientras Manolete, envuelto en su hermoso traje de torear -de grana y oro-, navega hacia lo desconocido. Bajo la tierra materna de Córdoba, bajo los viñedos y el olivar, o las doradas mieses oreadas por el viento, que ya eran suyas, que ya formaban parte de sus dehesas, y que no podrá gozar nunca, porque vuelve otra vez, pobre y desnudo, como cuando empezaba.

Con Manolete se nos va un trozo de nuestra alegre juventud; amaneceres fríos por Bubierca, camino de Zaragoza, sobre la tierra roja, agrícola, con labriegos medio adormilados en sus bufandas, sobre mulas viñateras, cargadas de racimos. Y aquella cena en las bodegas de Haro, con olor a cueva, entre toneles con telarañas, cuya espita abríamos ante una vacilante llama de candil.

Ruidosas ferias de Logroño, de rojos pimientos y vendimiadores con sandías en los tendidos de sol; de Sevilla, entre azulejos, caballos enjaezados con cascabeles y palomas; de Málaga pescadora y añil; de Barcelona gótica y bizantina con su plaza de cúpulas azules; de Madrid con tapices del Montepío o la Beneficencia, en la delantera de grada; de Lima, con su plaza del Virrey Amat; en los Andes, bajo el vuelo de los negros gallinazos, con monosabios mulatos y negras que vendían "anticuchos" de corazón de toro.

Manolete, durante estos duros años de posguerra, ha sido alegría de España.

Poblachones de largas calles, de polvo y moscas, que destellaban sol -un día al año-, con su capotillo de paseo. Monótonas capitales de provincia, de dominó, lluvia y tristes miradores entre acacias, que bullían con el hervor de la feria.

En el cuarto del hotel, sobre las sillas vulgares de los comisionistas, colgaba su taleguilla bordada de lentejuelas. Y llegaban gentes de Bilbao, de Jerez, de Barcelona, escritores, políticos, banqueros; y en el aire cursi del casino (por una vez con Grandes de España), las señoritas provincianas le pedían autógrafos para sus abanicos. Se olvidaban hasta los problemas sociales. El limpiabotas, cordobés, preguntaba: "¿Qué hora es, señorito?" "Las seis y media." "Él, estará matando su segundo toro."

Había pisado, vencedor, todas las arenas; las oscuras del Norte; la arena color de playa de Madrid y aquella de la Maestranza de Sevilla anaranjada, como el desierto por Villa Cisneros; y en todas aparecía plantado como un árbol, con raíces, haciendo girar en torno a su cintura, con la faja color salmón, al negro toro, como si fuera un satélite. Se deshojaba en pétalos de naturales. Y la sombra de la cabeza del toro, con sus dos cuchillas, se proyectaba, inquieta, sobre su inmóvil muleta.

Una noche de estrellas en Ancón, en la costa peruana, en casa del gran aficionado Pancho Graña (cercanos a una barca antigua sacada del fondo del Pacífico por un reciente maremoto), me decía, graciosamente, explicándome las angustias del pase natural: "Hay que ver lo que es estar, casi entre las astas, enseñándole la franela y gritándole: '¡Toma, torito!' Y el torito mirándonos a la montera."

Y como elogiase yo su actitud valiente de hincar los talones en la arena, añadió con el lúgubre acento de un presentimiento:

-Pero un día me pueden quitar para siempre los pies del suelo.

Y ya están sus pies hacia adelante, calzados con las aladas zapatillas de torear; sus pies, que ya no volverán a pisar sobre la tierra.

-Tiene cara de palo -decían-; no sonríe nunca.

¡Pero cómo iba a sonreír, si sentía la muerte dentro; si veía sus alas traslúcidas en la alegre puerta del paseíllo! ¡Si cuando cenaba con unos amigos, o bailaba o besaba a una mujer, ya pastaba la amarga hierba de las marismas el toro que tenía que matarlo!

-Eso de torear mirando al tendido lo ha aprendido de Llapisera -afirmaban sus enemigos.

Y hay algo de verdad; porque la vida trágica de Manolete comienza, en la banda musical de Los Califas, con el toreo cómico. Y acaso ese comienzo sea más dramático que su propia muerte a pleno sol del triunfo. Manolete empieza a torear como un tristísimo payaso, con trajes alquilados, grotescamente holgados para su delgadez de muchachito pobre y mal comido; empieza con lentejuelas sin brillo entre esos enchisterados bufones siniestros del toreo -que yo prohibiría- que juegan a la baraja delante del becerro y abren un paraguas ante su agonía, bajo la luz de quirófano de los focos, con luna sobre la plaza, y donde la sangre derramada del bicho semeja el vino vomitado de un juerguista trasnochador.

Pero olvidaban que ese pase de Llapisera estaba jalonado de cipreses. Que no hay nada más valiente que lo cómico en el borde de la tragedia definitiva. Que la fiesta de toros sería de ballet afeminado, si en la frente del toro no brillase una guadaña.

Hace unos años, un grupo de escritores le ofrecimos a Manolete una cena en los salones isabelinos de Lhardy. Le íbamos a explicar, literariamente, lo que era su toreo. Que muchas veces la literatura sólo sirve para razonar sobre el misterio inaprensible de los hechos. Y ante la catarata de "Pasifaes" mitológicos, centauros, "Cretas" y minotauros, Manolete resumió, con sabiduría antigua y no aprendida:

-Algo hay de eso.

Algunos nos criticaron por entonces. Pero ninguno de ellos ha izado como él, en los tejadillos de Méjico, Puebla y Jalisco, Bogotá o Lima, entre los cactus o las pitas del rópico, la bandera de España.

Creo que Manolete ha sido el mejor torero que ha existido. Se le tachó de avaro y se ha llevado a la tierra la Cruz de Beneficencia, por su generosidad; de monótono, pero la perfección no es divertida. De que sus toros no ofrecían peligro, y ya está allí, abrazado a su propia muerte, para desmentirlo. Yo no soy un técnico para explicar su toreo; lo que sí digo es que había algo de milagroso en aquello de sujetar la testuz cabeceante del toro al ritmo lentísimo, al abanico terrible, de su pase con la izquierda.

Sé que alegró muchos domingos y muchas tardes de España; que amó a su Patria; que hizo gritar "¡Ole!" y "¡Viva tu madre!" a gentes de color que hablaban quichua y juntar, en el aplauso, a las cobrizas manos de los aztecas.

Sé que hizo brotar en mi país refranes, coplas, pasodobles, esculturas, versos y cuadros famosos. Que se escribirán romances y se compondrán sevillanas sobre su muerte. Que en un mundo utilitario de ganaderos y mecánicos supo ofrendar su vida de veintinueve años, rico, feliz y amado por las mujeres, para que su figura, ante el peligro, no perdiera ni un ápice de armonía.

No quiero llorar, burguesamente, su partida, aunque como amigo siento dolorido el corazón. La Belleza es una joven diosa que no admite ancianos en su lecho. Como el Espartero, como Granero, como Joselito, ha muerto en plena juventud. Sin las vulgares tardes del café en el colmado o en su casa, vacía, de la retirada. Sin el monótono parral sosteniendo al crepúsculo, de su cortijo sin aplausos.

Ya ha quedado fijado en la leyenda y en las coplas de los ciegos (que son los últimos trovadores de España), perennemente joven y para siempre vestido de luces.

Manolete: amigo mío, desde estas orillas, sin corridas, del Plata, vaya mi adiós definitivo a tu eterno silencio, no mucho mayor que tu sobria mudez, de cuando andabas sobre el mundo.



jueves, 27 de agosto de 2009

LA PAJA Y LA VIGA

Por José Miguel Guardia
http://barcepundit.blogspot.com

APARTE DE BEBER COMO UN COSACO y de episodios como el de Chappaquidick (leed esto), hay algo que ningún medio de comunicación ha osado explicar sobre Ted Kennedy y que es políticamente mucho más grave. Infinitamente más grave.

Ted Kennedy se ofreció a la Unión Soviética para hacer fracasar a Reagan, presidente de su propio país, en sus planes para construir un escudo nuclear disuasorio. Cuando se abrieron los archivos de la KGB se encontraron con esto que podéis leer literalmente.

Kennedy sólo puede ser esa figura histórica que todos los medios presentan gracias a que la gran prensa le perdonó a él y a su familia todos los "pecados" que los habrían hundido si el público hubiese sabido de ellos. Imaginad que los hubiesen sometido al mismo escrutino al que sometieron a Clinton en relación con el sexo, o a Bush en relación con las juergas juveniles y el aprovechamiento del apellido familiar. Es curioso: Bush es todavía descrito como un ex-alcohólico porque en su juventud hacía lo que ahora hace el 90% de jóvenes, que era pillar unos buenos pedos cuando se iba de juerga. Pero a Kennedy, que no sólo los pillaba entre semana, sino que montaba espectáculos, se ahostiaba con el coche y dejaba que se ahogara una chica de 29 años, es un león, una figura fundamental de la política yanqui. A diferencia de Bush, él se había redimido. Siendo Demócrata y no Republicano, claro.

CASA MARUJA

Desde la puerta

Asturias. Carretera de Infiesto a La Marea, kilómetro 12: Casa Maruja (985710765). Casa de cazadores. Paisaje salvaje. Especialidd en fabada, pimientos rellenos, cabrito, jabalí, codillos... Y toda la caza, claro. Eso dice la tarjeta. Pero también tienen el arroz con leche asturiano, hecho a la asturiana, y el tiramisú italiano, hecho a la italiana (por una encantadora mujer del Véneto). En Casa Maruja se ofrecen también alquileres de cabañas, lo que da una idea del entorno. Y se callan, aunque lo sabe todo el mundo, que esta mujer lleva muchos años ofreciendo en esta Casa la mejor fabada del orbe cristiano.



Desde la ventana

Las fabes

La consumación

El jabalí

Y Maruja, grande entre las grandes

miércoles, 26 de agosto de 2009

SALVAR A LA ECONOMÍA

El ministro Blanco y sor Lola
laopiniondezamora.es

CORBACHO, PEPIÑO & CÍA

Por José García Domínguez

"La crisis actual tiene un primer origen indiscutible, que es la avaricia financiera", acaba de sentenciar Celestino Corbacho, el mismo Corbacho, a la sazón ex presidente de la Diputación de Barcelona, que colocó al célebre estoico Narcís Serra de supremo baranda en la hoy moribunda Caixa Catalunya. Ya tenemos aquí, pues, al Pancho Villa de Hospitalet que junto al Emiliano Zapata de Lugo, el inefable Blanco, meterá en vereda a los ricachones que esplotan a los humildes. Únicamente resta que aparezcan en escena Juan Guerra y El Patillas, y ya habremos completado el viaje de vuelta a la España de charanga populista y pandereta ágrafa del peor felipismo, cuando el trinque de Rumasa iba a ser p´al pueblo y la única política económica posible, aquélla que logró coronar un 23 por ciento de desempleo crónico.

Como entonces, también ahora la praxis socialista consiste en hacer justo lo contrario de cuanto se predica. Y si el PP no fuera un partido de señoritas, sólo presto a dar grititos de pánico cada vez que aparece un ratón en la lontananza, mantendría al Ejecutivo contra las cuerdas por la muy plebeya sumisión a la banca de Zapatero. Pues lo más obsceno del caso no es que el sector financiero ingrese 218 euros del Erario por cada euro que reciben los parados sin subsidio. Lo en verdad impúdico es que Corbacho, Pepiño & Cía, temibles bolcheviques de campo y playa, se hayan compinchado a fin de transferir esos ciento cuarenta mil millones a bancos y cajas de ahorros gratis et amore.

Gratis et amore. Algo inaudito que ni se le pasaría por la cabeza a la fracasada Merkel, una democristiana que no suelta un céntimo de los contribuyentes si no es a cambio de acciones, la correspondiente representación en los consejos de administración y estrictos límites a los sueldos de los directivos, amén de la prohibición de repartir dividendos. Al igual, por cierto, que han hecho en Holanda y el Reino Unido, países que tampoco están gobernados por partidos trotskistas precisamente. Al cabo, la embelesada solidaridad del PSOE con los multimillonarios sólo posee un equivalente en el mundo occidental: el Plan de Rescate de... Bush. Y los otros, temblando de miedo con los ratoncitos: "¡Ay, ay, ay, que nos acosan!".

libertaddigital.com

SALVAR A LOS BANCOS

http://www.waronsavings.com


OBAMA RATIFICA A BERNANKE. ¿QUÉ ESPERABAN?

Por Eulogio López

¿Alguien pensaba que Barack Obama no iba a ratificar a Ben Bernanke como presidente de la Reserva Federal? ¿Por ser republicano? Pues precisamente por eso, con más razón.


Bernanke ha sido un desastre en la Reserva Federal, como antes lo fue Alan Greenspan. Ambos le dieron a la máquina de fabricar billetes y, como esta vez la burbuja financiera especulativa es mucho más grande que en cualquier otro momento de la historia, en lugar de provocar inflación ha provocado que la sociedad quede prisionera de la especulación bursátil a través de los impuestos.

El dinero fácil de Greenspan y Bernanke ha producido la actual debacle especulativa, a la que no han puesto coto ni Bush, ni Bernanke ni Obama. Los tres han caminado en la misma dirección: salvar a los bancos en lugar de salvar la economía. No hablo de banca doméstica, sino de banca de inversión, especulación pura. Naturalmente, Wall Street se ha aprovechado del dinero público que le proporcionaban Bernanke y Obama y han vuelto a especular y a cobrar sueldos insultantes para la gran masa de americanos que han pagado sus fechorías.

Que no nos falle la memoria: El entonces candidato Obama se apuntó a los planes de salvamento de George Bush con entusiasmo. Fue el candidato republicano, John McCain, quien dudó en un primer momento, y su segunda, Sarah Palin, quien se opuso frontalmente tras pronunciar la frase clave de toda la actual crisis: “Los americanos tenemos que levantarnos cada mañana con el firme propósito de que no nos chantajeen con nuestros ahorros”. Es la mejor explicación de la génesis de la actual crisis económica: Wall Street les dice a los Bush, Bernanke, Obama o McCain: si me dejáis caer, me llevo por delante todos los fondos de inversión y de pensiones de los norteamericanos, que yo soy quien los administra. Allá vosotros.

En resumen, en la campaña por las Presidenciales sólo Sarah Palin era partidaria de que los intermediarios especuladores quebraran, fueran cuales fueran las consecuencias. Los demás, Bernanke y Obama los primeros, eran partidarios de emplear dinero público para seguir pagando al chantajista.

Al final, McCain cedió y Palin se vio forzada a callar. Con ello, McCain perdió su única posibilidad de ganar las elecciones.

Por tanto, es lógico, logiquísimo, que Obama haya renovado a Bernanke. Con ello Wall Street podrá seguir chantajeando a los americanos y, por vía bursátil, a todo los ciudadanos de Occidente y buena parte de Oriente (los chinos están empantanados en Wall Street).

Y claro que el demócrata Obama ratifica al republicano Bernanke. Los dos pertenecen al Nuevo Orden Mundial (NOM) cuya primera premisa económica es el capitalismo. Mejor dicho, el peor y más repugnante de todos los capitalismos: el capitalismo financiero. En dos palabras: Wall Street.

Y como todo los lectores de Hispanidad saben que nunca he ocultado mi postura pro-judía, me permitiré decir algo más: Bernanke, que es judío –motivo de honra, sin duda- tiene la tendencia hebrea de un pueblo sin patria, en diáspora de 2.000 años –bueno, 1.900- que, para sobrevivir, se especializó en banca. Sabían –yo hubiese hecho lo mismo- que mientras los poderosos necesitaran su dinero tendrían una baza negociadora para asegurar su supervivencia. Es lógico que, heredero de tan ancestral –en mi opinión, justificada- costumbre, Bernanke tienda a apoyar al intermediario, al banquero, al broker. Pero esto tampoco tiene tanta importancia.

hispanidad.com

HINCÓ LA PICACHA


Edward Kennedy, líder del snobismo americano (a Raúl del Pozo le parecía el alter ego de Ramón Calderón), ha hincado la picacha -quiero decir que ha muerto- en su casa de Hyannis Port (Massachussets). Como Richelieu, hizo más mal que bien: el bien que hizo, lo hizo mal; y el mal que hizo, lo hizo bien. Que tanta paz lleve como descanso deja.

NORMALIDAD


Soy muy normal, que va al Mercadona...

Isabel Coixet, cineasta
(Sintaxis castellana a la moda intelectual)

OBAMA, OBAMA, POR QUÉ ME HAS ABANDONADO


[Actualizado] CINDY SHEEHAN, la madre del soldado muerto en Iraq que gozó de una amplísima cobertura mediática con sus protestas contra la guerra, reconoce que ha sido utilizada por los demócratas y los medios de comunicación, que la utilizaron como ariete anti-Bush. Una vez se ha ido Bush, no le hacen ni caso, a pesar de que sigue manifestándose contra Obama...

ACTUALIZACIÓN. Por si queríais una prueba.

(José Miguel Guardia en http://barcepundit.blogspot.com)

ANTISEMITISMO BOLIVARIANO

http://www.taringa.net/posts/noticias


Por Claudio Lomnitz y Rafael Sánchez

nexos.com

El 30 de enero de 2009, 15 individuos fuertemente armados tomaron por asalto la sinagoga Tiferet Israel, en el vecindario de Maripérez en Caracas, Venezuela. Sometieron a los dos guardias, robaron las instalaciones y procedieron a profanar el templo, arrojando al suelo el Torah y otra parafernalia religiosa, y culminaron pintando las paredes con frases antisemitas. Entre lo que escribieron se puede leer: “Fuera, muerte a todos”, “Maldito Israel, muerte”, “666” (marca de la bestia) junto con un dibujo del Diablo, “Fuera judíos”, “No los queremos, asesinos,” una estrella de David, un signo igual y una esvástica, etcétera.

Aun siendo extremo, este evento no es ni aislado ni carece de precedentes. En los últimos cuatro años ha habido señales alarmantes de manifestaciones contra los judíos orquestadas por el Estado, incluyendo una declaración en la Navidad de 2005 hecha por el mismo Hugo Chávez: “El mundo tiene para todos, pues, pero resulta que unas minorías, los descendientes de los mismos que crucificaron a Cristo, los descendientes de los mismos que echaron a Bolívar de aquí y también lo crucificaron a su manera en Santa Marta, allá en Colombia. Una minoría se adueñó de las riquezas del mundo…”.1

Ya en noviembre de 2004 la policía incursionó en el centro social, educativo y deportivo Hebraica con la excusa de buscar armas y explosivos. Como en el caso del ataque preventivo de su Némesis, George W. Bush, las armas de destrucción masiva nunca se materializaron. Pero encontrarlas tal vez nunca haya sido el propósito de esta incursión bizarra: el evento estuvo calculado para coincidir con la llegada de una visita oficial de Hugo Chávez a Teherán. Ésta, al menos, es la interpretación que Sammy Eppel, director de la Comisión de Derechos Humanos de la fraternidad Hebrea de Venezuela, hizo del evento: “Chávez le estaba mostrando a Irán: ‘Así es como yo lidio con mis judíos’ ”2.

De acuerdo a la Conferencia Mundial Contra el Antisemitismo, que se llevó a cabo en Londres en febrero de 2009, entre octubre y diciembre del pasado año los medios de comunicación chavistas se tornaron notablemente más agresivos: Aporrea publicó 136 textos antisemitas; y desde el comienzo del año hubo un promedio de 45 publicaciones de esta naturaleza cada mes. En los 30 días entre diciembre 28 de 2008 y enero 27 de 2009, coincidiendo con la invasión israelí a Gaza, el número se incremento a un promedio de cinco diarios. En el caso de Vea, la organización alega que el contenido antisemita pasó de un solo texto en octubre de 2008, a 13 en noviembre y 16 en diciembre. Entre finales de diciembre y finales de enero esta misma publicación también promedió más de cinco piezas por día.3

Aunque este tipo de conteo puede desdibujar la distinción entre las críticas a las políticas israelíes vis a vis, los palestinos y el puro antisemitismo, la prominencia de temas, tonalidades y sentimientos clásicamente antisemitas es tan asombrosa como innegable. Así, como mínimo, desde la guerra en el Líbano en 2006, los comentarios antisemitas se han hecho habituales en los medios de comunicación que, o están controlados por el gobierno o se encuentran ideológicamente cercanos a éste, tal como Vea, aporrea.org, Cadena Venezolana de Televisión (VTV), especialmente su programa La Hojilla, y en las estaciones de radio públicas y comunitarias. Por ejemplo, Mario Silva, el ancla del principal programa de televisión del chavismo (La Hojilla), declaró en noviembre de 2007, en un momento en que se consolidaba un movimiento estudiantil contra Chávez, que la familia Cohen, dueña de la cadena de centros comerciales Sambil, “son financistas de todo esto que está pasando. Repito, a mí no me van a acusar de antisemita. He dicho desde hace bastante tiempo que aquellos empresarios judíos que no están metidos en la conspiración lo digan. Y muchos del movimiento estudiantil que está ahorita activado tienen que ver con ese grupo”.4

El mismo Chávez ha estado a la delantera en el esfuerzo por igualar a Israel con Hitler, para luego envolver a la oposición venezolana en un halo de conspiración judía. Es así que el 26 de agosto de 2006, en una visita a China, Chávez declaró que “Israel critica mucho a Hitler. Nosotros también. Pero han hecho algo parecido, que sé yo si peor, a lo que hacían los nazis contra medio mundo. Eso es fascismo”.5 Recientemente, el 10 de enero de este año, en los días previos al plebiscito para validar la reelección permanente de Chávez, el líder venezolano metió en un mismo saco a los judíos, el imperio y la oposición interna contra él: “Los dueños de Israel, en otras palabras, el Imperio, son los dueños de la oposición”.6

Estas invectivas contra los medios desde las altas esferas del gobierno encuentran su eco en los medios de comunicación chavista, en demostraciones de hostilidad pública, actos de vandalismo, intimidación y graffiti.7 Un ejemplo flagrante, y tristemente sintomático, es un artículo del 20 de enero de 2009 escrito por Emilio Silva en aporrea.org, titulado “Cómo apoyar a Palestina contra el Estado artificial de Israel”. En éste, Silva llama a que se tomen una serie de medidas orientadas a aislar a la población judía dentro de Venezuela, así como a sus supuestos aliados, en ultima instancia la oposición venezolana en pleno; también llama a la aplicación de medidas internacionales para apoyar la lucha palestina contra Israel, llama a la destrucción del Estado de Israel y asocia al judaísmo con intereses imperiales “euro-gringos”, en lugares tan alejados y dispares como Afganistán, Congo y Colombia. Más allá de los detalles de su programa político, el tono de la crítica, que encuentra amplia resonancia en la prensa chavista, muestra claramente la impronta del antisemitismo moderno. Así, Silva caracteriza al enemigo como esos “hebreos sionistas” a quienes “les duele más el bolsillo que cualquier otra cosa (incluyendo Jehová)”, y hace un llamado a sus lectores para “emplazar públicamente a todo judío que se encuentre en cualquier calle, centro comercial, plaza, etcétera, a que tome posición vociferándole consignas a favor de Palestina y en contra del Estado-aborto de Israel”.8 El efecto general de esta retórica antisemita es el de cristalizar, bajo la figura del judío, al enemigo interno y externo del chavismo, que luego puede ser o bien expulsado del cuerpo de la nación como un elemento extraño, o sometido públicamente a los designios del pueblo.


El ideólgo

El antisemitismo juega un papel crucial en la ideología del chavismo, mejor sintetizada en los escritos del argentino ultranacionalista y negador del Holocausto, Norberto Ceresole.9 Ceresole contaba con una larga historia de lazos cercanos con elementos popular-nacionalistas al interior de varios ejércitos de Latinoamérica, más notablemente, el presidente del Perú, Luis Velasco Alvarado, a quien sirvió de consejero, y la facción putchista del ejército argentino, conocidos como los carapintadas. Fue a través de este último grupo que Chávez conoció a Ceresole, quien apareció por primera vez en la escena venezolana en 1994 y le sirvió de asesor. A Ceresole lo expulsó de Venezuela la inteligencia de ese país en junio de 1995, acusado de ser propagandista del fallido golpe de Estado de Chávez contra el presidente Carlos Andrés Pérez. Reapareció poco después de que Chávez llegó al poder, en 1999, llegando a estrechar lazos con altos miembros del gobierno. Norberto Ceresole murió en 2003.

Ese mismo año publicó Caudillo, Ejército, Pueblo: La Venezuela del Comandante Chávez, un libro que esboza las ideas y estrategias políticas de Chávez de manera mucho más cercana que los escritos del libertador Simón Bolívar, a quien Chávez rutinariamente nombra como su fuente de inspiración ideológica. Chávez ha defendido repetidamente el pensamiento de Ceresole, a pesar de su posición controversial dentro del movimiento chapista —particularmente entre el ala más moderada, para la cual la posición antisemita de Ceresole no era precisamente el menor de sus defectos—. Tan recientemente como mayo de 2006, Chávez se refirió a Ceresole en su programa de televisión Aló, Presidente como un “gran amigo” y un “intelectual que merece gran respeto”.10

El boceto que Ceresole hace del chavismo se basa en la triangulación entre el líder, el pueblo y el ejército, donde lo fundamental es la relación física y corporal entre estos tres elementos, articulados por la figura de Chávez. Ceresole interpretó el mandato de Chávez a raíz de su primer triunfo electoral en los siguientes términos: “La orden que emite el pueblo de Venezuela el 6 de diciembre de 1998 es clara y terminante. Una persona física, y no una idea abstracta o un ‘partido’ genérico, fue ‘delegada’ —por ese pueblo— para ejercer un poder”.11
Consistentemente con esta interpretación, Ceresole diferencia al chavismo del fascismo, al cual se refiere, de manera poco candorosa, como “los nacionalismos europeos de la primera posguerra”, en base al hecho que en el primero no hay una estructura de partido predominante,12 siendo en cambio lo fundamental la relación física inmediata entre el líder y el pueblo, con todas las otras instancias políticas figurando meramente como canales de transmisión entre ambos. No es, por tanto, una coincidencia que Human Rights recientemente haya declarado que “un rasgo definitorio de la presidencia de Chávez ha sido el desprecio por el principio de la separación de poderes establecido en la Constitución de 1999 —y, específicamente, la idea de que un sistema judicial independiente es indispensable para proteger los derechos fundamentales”.13 La corporalizacion chavista de la política busca obviar todas las instancias representativas en favor de una relación visceral inmediata entre el líder y sus seguidores. Dentro de una semejante figuración de la política, cualquier visión alternativa es expulsada del cuerpo de la nación y reducida a un elemento ajeno y monstruoso que debe ser aniquilado.

En un esquema como éste, la figura del judío resulta altamente conveniente y los escritos de Ceresole exhiben la paranoia antisemita más tradicional. No es coincidencia que el primer encabezado de la introducción al libro de Ceresole sobre Chávez sea “La ‘cuestión judía’ y el Estado de Israel”. El lugar del antisemitismo en un libro semejante puede resultar extraño, pero Ceresole explica sus razones con suficiente claridad: “Nunca antes en mi vida había percibido el ‘problema judío’ hasta el momento en que descubrí, empíricamente, que los llamados ‘atentados terroristas de Buenos Aires’ (1992 y 1994, a cuyo estudio dediqué hasta el momento cuatro libros) correspondían a una crisis interna del Estado de Israel y no a la acción de un supuesto ‘terrorismo islámico’. Fue en ese momento, a partir de 1995, que ‘los judíos’ irrumpen en mi vida. ‘Los descubría de pronto no tales como los había conocido hasta entonces, es decir como individuos distintos unos de otros, sino como elementos imposibles de desprenderse unos de otros, un grupo unido por el odio, y para usar el término que prefieren, la ‘cólera’ ”.14


Así, Ceresole atribuyó la bomba al Centro Judío de Buenos Aires, que ocasionó la muerte de 87 personas y dejó heridas a más de 100, a los propios judíos. Es interesante que la reacción de Chávez ante el saqueo de la sinagoga Tiferet Israel no fue muy diferente: sólo se podía tratar de un ataque perpetrado por la oposición contra su régimen.15 Igualmente, Chávez ha estado entre los promotores de la idea de que los ataques del 11 de septiembre fueron el resultado de una conspiración orquestada por el gobierno de Bush orientada a culpar a los militantes islámicos y así justificar sus planes para invadir a Irak.16

De manera más general, a pesar del romance entre Chávez y una retahíla de superestrellas intelectuales de una cierta izquierda (desde Antonio Negri hasta Oliver Stone), la ausencia de consideración por las instancias representativas en última instancia convierte a la ideología y a las ideas en general en un reflejo escuálido de los gestos y gesticulaciones robustas del líder. Para decirlo en palabras de Ceresole: “El modelo venezolano no es una construcción teórica, sino una emergencia de la realidad. Es el resultado de una confluencia de factores que podríamos definir como ‘físicos’ (en oposición a los llamados factores ‘ideológicos’) que no habían sido pre-pensados”.17 En lugar de partidos políticos, instituciones representativas y, sobre todo, ideologías, el chavismo se ve a sí mismo como una relación física entre el pueblo y Chávez, con el amor como el cemento poderoso que los aglutina, y la mierda como la sustancia íntima de la oposición.


El vocabulario

Muy en línea con el boceto de Ceresole, diez años de régimen chavista han socavado la autonomía que las instituciones representativas pudieran haber ejercido en la mediación política. Este proceso ha sido ampliamente documentado por Human Rights Watch, quien, entre otras cosas, afirma que “en 2004, Chávez refrendó leyes que hicieron posible que sus seguidores en la Asamblea Nacional a la vez purgaran y abarrotaran la Corte Suprema con simpatizantes del régimen […] desde que se consumó esta toma, típicamente la respuesta de la corte a las medidas gubernamentales que amenazan los derechos fundamentales ha sido de pasividad y aquiescencia”.18 Existe discriminación rampante contra los miembros de la oposición en las prácticas de contratación gubernamental, en la emisión de documentos de identidad y en el uso de agencias del gobierno como base electoral, etcétera. En lugar de instituciones de representación independientes, el régimen ofrece amor, desbordante y sin sosiego, entre el líder y las masas.

Así, por ejemplo, en la reciente campaña por el referéndum para abolir los límites a la reelección presidencial, el lema principal era “Amor con amor se paga”, una frase que promovía la idea de que el amor espontáneo y desbordante de Chávez por el pueblo viene con obligaciones que deben ser correspondidas. El problema con sustituir la protección institucional de los derechos con el lenguaje del amor es que cualquier señal de desencanto puede ser leída como falta de amor, como ingratitud o como una afiliación oculta a los designios del enemigo foráneo: el capitalismo, el “imperialismo euro-gringo”, o, mejor aún, el Imperialismo Sionista-Fascista-Euro-Gringo.

Más allá de las apariencias, el chavismo sufre de dificultades crónicas para fijar un enemigo estable. A pesar de esfuerzos constantes por reducir a la oposición a una minúscula oligarquía interna respaldada por el imperialismo, las fricciones sociales se multiplican y los enemigos proliferan, desde los sindicatos de trabajadores hasta el movimiento estudiantil, la Iglesia, las organizaciones de la sociedad civil, etcétera. Estas dificultades se reflejan en la incontinencia verbal institucionalizada de Chávez (con actuaciones semanales en su show Aló Presidente), así como en una arriesgada, a la vez que calculada, estrategia mediática basada en ganar perfil a los ojos del público a través de una combinación de medidas inesperadas, gestos dramáticos, amenazas e insultos. En este sentido, la personalidad mediática de Chávez es consistente con la estrategia fascista de hacer a un lado toda forma protocolar y sustituirla con la gestualidad excesiva del payaso. Chávez es el Ubu Roi de Venezuela: constantemente cambiando las reglas del juego para desorientar al oponente.

La dificultad para fijar un enemigo estable es sólo el anverso de la incapacidad del chavismo para estabilizarse a sí mismo. La inestabilidad del chavismo es endémica. Las razones para ello son varias, y este no es el lugar para analizarlas en detalle. Simplemente digamos que dicha inestabilidad nace, en parte, del intento desmesurado de instaurar una revolución de corte jacobino, con todo lo que ello implica de centralización estatal, bajo condiciones de la más intensa globalización, que hacen que un intento tal o bien continuamente se atasque o, si no, se descarrile. En gran mediada ocasionada por esas mismas dificultades, la inestabilidad también nace de una política deliberada de debilitar a las instancias representativas y reemplazarlas con “amor” y un cálculo político que permite que el líder satisfaga su propia visceralidad contra sus enemigos. El resultado más inmediato de premisas tan apasionadas y sentimentales es una percepción de la política, y de la vida política, como un combate agonístico, cuerpo a cuerpo, entre “el pueblo”, unido por el “amor”, y una serie de enemigos proliferantes, unificados sólo por el odio —la “ira” demasiado bíblica que Ceresole le imputa a los judíos.

El papel del mal como la fuerza aglutinante de la oposición es central en el vocabulario político de Chávez. Chávez representa a sus enemigos como inherentemente débiles y despreciables. Necesitan del mal para poder solidificarse como fuerza política. Chávez se refiere a sus oponentes como “escuálidos”, un término que no sólo connota suciedad y abyección, sino también insustancialidad, debilidad y esmirriamiento. No es sorprendente que las figuras que la vulgata reaccionaria canónicamente asocia con la degradación se insinúen insidiosamente en este discurso. Al igual que con su admirado “padre” Fidel Castro, la homofobia forma parte de ese repertorio; aunque a diferencia del caso cubano, donde la homosexualidad fue proscrita y los homosexuales fueron perseguidos, el chavismo deja la homofobia para la invectiva sin hacerla una política institucionalizada del Estado.

Más comúnmente, los sentimientos e imágenes homofóbicos se movilizan alrededor de la figura del escuálido. Así, por ejemplo, el tema chavista en la llamada Batalla de Santa Inés —contra la campaña de la oposición en 2004 para revocar al mandato de Chávez— fue “Florentino y el Diablo”, un relato sobre un llanero, en la versión chavista muy buen mozo y masculino, que gana un duelo contra el Diablo. En la campaña se identifica a Chávez con Florentino, quien aparece en una serie de afiches y tiras cómicas como un jinete rozagante a lomos de un caballo alto y sobreponiéndose, lanza en ristre, a un Diablo aprensivo y estereotípicamente gay que representa a los escuálidos. La lanza de Florentino apunta al trasero del Diablo, en un gesto de penetración que el mismo Chávez ejecutó verbalmente. En el programa de televisión La Hojilla, Chávez usó la sodomización como su metáfora para dominar a la oposición (vamos a jugar el juego del rojo... tú te agachas y yo te cojo). Este juego verbal no cuestiona la identidad del género del propio Chávez, ya que en gran parte de Latinoamérica el hombre sodomizador no es considerado homosexual.19
Tal vez el ejemplo más triste y marcado de la homofobia oficial ocurrió durante una de las escaramuzas con la iglesia católica que, junto a los medios, es el principal oponente institucionalizado del régimen. En ocasión del asesinato de un prominente sacerdote en un cuarto de hotel en Caracas, el fiscal general de Venezuela buscó disipar las críticas a la incapacidad del gobierno para combatir el crimen diciendo que el sacerdote “participó en su muerte”,20 prueba de ello es que “se encontró excremento, y se encontraron lesiones en el ano”.21 Otro ejemplo elocuente lo proporciona Mario Silva, el conductor de La Hojilla, quien, tras llamar pato a un columnista social que criticó el mal gusto del desfile militar, y a quien en esa oportunidad acusó de homosexual, agregó: “Yo me imagino que tú serías partidario, para ver con glamour todo lo que sería el desfile, que nuestra fuerza armada vistiera de rosado, me imagino, ¿no? O con, ¿qué te digo yo?, un uniforme de tafetán con lentejuelas, una cosa así, pues, seda pura, tú serías el primero que desfilarías delante, con unas plumas, por cierto, botándote; yo no soy homofóbico, pero cada quien tiene que asumir su condición: tú no puedes hablar del ejército, el ejército es muy ajeno a lo que tú eres y tienes que respetar”.22 Pronunciamientos como éste frecuentemente vienen seguidos de declaraciones del pretendido amor del hablante por los gay y su tierno compromiso con el multiculturalismo.

La sustancia que todos los opositores tienen en común, ya sean escuálidos, patos o Gringo-Sionista-Imperialistas, es la mierda. En un discurso agresivo que pronunció rodeado de todo el alto mando del ejército, y vestido él mismo de militar, Chávez se refirió a la victoria de la oposición el día después del referéndum clave, como una “victoria de mierda”.23 Chávez frecuentemente llama a sus enemigos plastas (de mierda) así que su victorias deben ser también de mierda, y el ejército se hizo públicamente presente como fuerza de contención. Esta metáfora es tal vez sintomática de la histeria con respecto a la oposición: nunca es fácil mantener a la mierda en su lugar. Lina Ron, la líder del ala más radical del movimiento bolivariano, refiriéndose a la oposición, escribió en su columna semanal que “nosotros los chavistas radicales somos como el Guaire, mientras más M… nos echan, más crecemos, cuando nos desbordemos los damnificaremos”.24
Alguna vez un río cristalino, hoy el Guaire es una cloaca abierta que divide a Caracas en dos segmentos más o menos iguales. Pero a diferencia de su uso más frecuente en Chávez, aquí la “mierda” no es un término de abuso reservado para los oponentes; más bien es una forma de autodescripción empleada por Ron para referirse a las propias fuerzas bolivarianas, creciendo como un río tumultuoso de heces para anegar a sus oponentes. En suma, si podemos afirmar literalmente que el vocabulario “bolivariano” está lleno de mierda, ello se debe a la inhabilidad del régimen para estabilizar al enemigo político, lo cual explica la obsesión bolivariana por identificarlos físicamente: el enemigo como mierda, el enemigo como gay o el enemigo como judío.


Dualidad de poder

Uno de los rasgos clave del gobierno de Chávez, desde su inicio, ha sido la incapacidad para doblegar completamente al aparato estatal heredado a su voluntad, o para abolirlo y reemplazarlo con su propio diseño revolucionario. Después de todo, el régimen tiene un estatuto ambiguo, ya que busca llevar a cabo una revolución —concebida como una re-fundación de la nación— dentro de las restricciones de procesos electorales, convenciones constitucionales, y las expectativas de actores preexistentes internos y externos. En otras palabras, la “Revolución Bolivariana” se ha desarrollado dentro de un marco donde se espera que ciertas prácticas democráticas continúen vigentes, y donde los derechos de los consumidores, los sindicalistas, las burocracias gubernamentales, las organizaciones comunitarias y los propietarios, sean tenidos en cuenta, si no necesariamente respetados. Una estrategia para lidiar con esta situación es reescribir las reglas del juego constantemente, redefiniendo lo que es y no es legal, criminalizando la oposición y cambiando el ámbito de acción de las instituciones estatales.

En términos más generales, sin embargo, el chavismo ha tendido a desarrollar una estructura institucional dual: la vieja, crecientemente decrépita, estructura de escuelas, hospitales, carreteras, etcétera, coexiste y compite con un gobierno paralelo, sujeto directamente a Chávez, que maneja los petrodólares con un estilo más flexible y discrecional. Confrontado con la dificultad de consolidar un régimen estable, el chavismo ha optado frecuentemente por dejar que las instituciones “del orden burgués” se pudran, mientras que a la vez importa las funciones estatales más relevantes —inteligencia, educación, salud, deporte, obras públicas— como otras tantas franquicias, principalmente, de Cuba. Así, persuasivamente, Jorge Castañeda ha contrarrestado la idea de que el Estado venezolano le da a Cuba sin recibir nada a cambio. En lugar de una simplificación semejante, Castañeda insiste que el intercambio entre los dos Estados es crucial para la supervivencia de ambos: si Venezuela le da petróleo barato a Cuba, recibe a cambio inteligencia y un aparato de seguridad que es fundamental para la supervivencia personal y política de Chávez.25
En la teoría leninista clásica, la dualidad del poder entre las estructuras del antiguo régimen y las instituciones revolucionarias emergentes estaba concebida para un breve periodo de transición. En la Venezuela de Chávez, por el contrario, esta dualidad se ha tornado endémica. Como resultado, la capacidad del Estado para rendir cuentas a la sociedad se ha visto comprometida y la incertidumbre es omnipresente. Grupos paramilitares, mafias de drogas, altos índices de criminalidad, escuadrones de la muerte y corrupción prosperan en una situación semejante. Respondiendo a las manifestaciones de alarma en la prensa y la comunidad internacional ante el saqueo y la profanación de la sinagoga Tiferet Israel, el gobierno produjo una serie de culpables que incluían ocho miembros fuertemente armados de una policía municipal. Dadas las estructuras de gobierno dual, y la difusión de armas entre grupos sociales de tendencias variadas, la significación de tal hallazgo es difícil de evaluar. La pregunta de si un grupo de esta naturaleza opera siguiendo instrucciones emanadas de arriba, o si se trata de simples vándalos ocultándose tras la retórica antisemita difusa que el gobierno ha hecho suya es, en cierto grado, irrelevante. Cuando las pandillas andan hasta tal punto por la libre, el Estado mismo se comporta cada vez más como una pandilla.


La “guerra de religiones”


El saqueo de la sinagoga Tiferet Israel claramente prendió muchas alarmas en los medios locales e internacionales. A medida que las críticas subieron de volumen, la posición inicial de Chávez se hizo insostenible. Su primera reacción fue culpar a la oposición por el ataque. Dada su tendencia a fusionar oposición, imperialismo y judíos, la posibilidad de un complot judío casi se sugería sola. Pero, confrontado con el clamor, Chávez no siguió ese curso de acción e instruyó a su ministro para que encontrara a los culpables, lo cual hizo en una semana. Paralelamente a abrir paso al trabajo de los tribunales, Chávez insistió en que la libertad de cultos era, y seguiría siendo, respetada en Venezuela, como si la libertad de cultos fuera lo que realmente estaba en discusión.

La reducción del antisemitismo a una modalidad de intolerancia religiosa es un subterfugio. Le permite a Chávez concentrarse en asuntos de pluralismo religioso y a la vez sustraer la atención pública de sus ataques impenitentes a los judíos y, de manera más general, a la figura del judío como la encarnación suprema de la abyección. Estos son sus blancos reales. Desde la época del Asunto Dreyfus, el antisemitismo moderno se ha conectado con ansiedades relacionadas con la integridad nacional y no con el pluralismo religioso per se. A Chávez le pueden desagradar los 15 mil judíos venezolanos, pero el problema más serio es que ha elegido caracterizar a su oposición como antinacional. Aquí es donde se inserta la figura del judío. La libertad de cultos nunca ha sido un problema en Venezuela —hay demasiados protestantes, católicos y hasta suficientes judíos y musulmanes para hacer de la abolición de la libertad de cultos algo políticamente impracticable y completamente impopular—. En este sentido, la “garantía” de la libertad religiosa de Chávez es un escamoteo vulgar.

Sin embargo, tampoco puede decirse que la religión no tenga importancia. En la guerra entre el “pueblo del amor” y el “pueblo de la mierda”, el simbolismo religioso viene como anillo al dedo. El editor y líder opositor de izquierda Teodoro Petkoff, ha señalado que Chávez reduce el conflicto entre Israel y Palestina a una guerra de religiones. Tras los ataques desproporcionados y mortíferos de Israel a Gaza, Chávez rompió relaciones diplomáticas con Israel. Menos destacado en los medios internacionales fue la manera provocativa del gobierno de expresar solidaridad con Palestina: el ministro del Exterior encabezó una delegación oficial, con todos sus miembros usando una kiffiah, hasta la mezquita de Caracas. Expresando su solidaridad en una mezquita en vez de un edificio del gobierno, Chávez identificó la causa palestina con la causa del Islam (implícitamente solidarizándose con Hamas, por encima de la Autoridad Palestina), e identificó a la nación venezolana con el Islam, así como identifica al judaísmo con el Imperio.26 El graffiti chavista equipara la estrella de David con la esvástica, también proclama que “Islam es nuestro Patrimonio”. Paradójicamente, este juego de identificaciones y equivalencias convierten el aclamado pluralismo religioso de Chávez en una suerte de guerra de religiones.

Está claro que el antisemitismo bolivariano tiene amplias implicaciones y efectos sobre la sociedad venezolana. Para la comunidad judía el efecto inmediato es sembrar dudas sobre la pertenencia nacional de los judíos venezolanos. Tras el incidente de la sinagoga, este mensaje no pasó inadvertido y, en una demostración de protesta, miembros de esa comunidad marcharon enseñando sus tarjetas de identidad. En años recientes la comunidad judía en Venezuela disminuyó de 15 mil a unos 12 mil individuos, y es posible, irónicamente, que al intimidar y discriminar a los judíos venezolanos, Chávez ha incrementado la emigración hacia Israel. La postura del gobierno venezolano contamina la discusión de la cuestión palestino/israelí con el veneno del antisemitismo, inhibiendo una discusión justa y productiva en el seno de la izquierda. Finalmente, la insistencia presidencial en una política denigratoria arruina la promesa del movimiento progresista venezolano, haciendo imposible una discusión franca y, sobre todo, productiva del clasismo y el racismo que sin duda anidan en sectores de la sociedad venezolana. Como en el caso de su primo lejano, el peronismo, la dependencia de Chávez de una política de confrontación y ventajismo desmedido sólo puede resultar en atrincheramiento. Tal como venimos sugiriendo, el costo del antisemitismo bolivariano es tan oneroso para la sociedad en su conjunto como para la comunidad judía. Cuando un régimen combina populismo, uniformes miliares, homofobia y antisemitismo, es hora de preocuparse.



Claudio Lomnitz. Director y profesor del Centro para el Estudio de Raza y Etnicidad de la Universidad de Columbia. Es autor de Death and the Idea of Mexico.
Rafael Sánchez. Profesor del Centro de Estudios para Latinoamérica y el Caribe de la Universidad de Nueva York.


1 http://www.gobiernoenlinea.gob.ve/docMgr/sharedfiles/ Chavez_visita_Centro_Manantial_de_los_suenos24122005.pdf; sábado 24 de diciembre de 2005.
2 “Judeofobia endógena”, El Universal, marzo 8, 2009.
3 Ídem.
4 “Antisemitic religious prosecution from Hugo Chavez’s regime”, http://www.youtube.com/watch?v=eKWGA510zbE. Accesado la última vez el 10 de junio de 2009.
5 “Así opina Chávez de los judíos”,http://www.youtube.com/watch?v=0Rnr-b1g4ic. Accesado la última vez el 10 de junio de 2009.
6 In Telesur.net.
7 Para una lista parcial de estas expresiones, ver el sitio en la red de la Liga de Anti-Difamación, http://www.adl.org/main_Anti_Semitism_International/Chavez_Venezuela_Under-Threat.htm.
8 Martín Sánchez, editor de Aporrea, removió la nota de Silva de este sitio en la red el 6 de febrero, es decir, una semana después del ataque a la sinagoga, http://www.aporrea.org/actualidad/a71876.html. Accesado por ultima vez el 10 de junio de 2009.
9 Para la negación del Holocausto por parte de Ceresole, ver Caudillo, Ejército, Pueblo: La Venezuela del Comandante Chávez, Estudios Hispano-Arabes, Madrid, 2000: 14-27. Ver también: Terrorismo fundamentalista judío, CEAM, Buenos Aires, 1996; El nacionaljudaísmo, Libertarias, Madrid, 1997; La falsificación de la realidad, Libertarias, Madrid, 1998, y La conquista del imperio americano, Al-Andalus, Madrid, 1998.
10 Programa No. 255 m- Aló Presidente; 21 de mayo de 2006.

11 Ceresole, op. cit., p. 29.
12 Ídem.
13 http://hrw.org/reports/2008/venezuela0908/pp. 1-2.
14 Ceresole, op. cit., p. 20.
15 “Chávez condena ataque a sinagoga en Caracas”, 1 de febrero de 2009. http://www2.esmas.com/noticierostelevisa/internaccional/0523/ chavez-condena-ataque-sinagoga-caracas
16 AP, 12 de septiembre de 2006.
17 Ceresole, op. cit., p. 30.
18 Human Rights Watch, pp. 3-4.
19 Hugo Chávez: “Rojo y piragua”, 12 de septiembre de 2006. www.youtube.com/watch?v=kKATJTWb_h8, 20 “Fiscal se pronuncia ante las declaraciones del CEV y CICPC en caso del padre Piñango”.
20 http://www.mci.gob.ve/noticias/1/4625/fiscal_se_pronuncia.html, 28 de abril de 2006.
21 “Isaías Rodríguez, Venezuelan Attorney General”, 26 de abril de 2006. http://www.youtube.com/results?search_type=&search_query=“Isaías+Rodríguez%2C+Venezuelan+Attorney+General%2C”++&aq=f
22 “La descarga de Mario Silva al ‘pato’ Roland Carreño”, 6 de julio de 2008. http://www.noticias24.com/actualidad/noticia/15502/la-descarga-de-mario-silva-al-pato-roland-carreno/
23 Chávez: “Fue una victoria de mierda“, 5 de diciembre de 2007. http://www.youtube.com/watch?v=ed7gB2MmSmM
24 Lina Ron: “Los chavistas somos como el Guaire…”, 12 de octubre de 2008. http://www.noticias24.com/actualidad/noticia/18666/lina-ron-los-chavistas-somos-como-el-guaire/
25 “The Plot Against the Castros”, Newsweek, 14 de marzo de 2009.
26 “Chávez y la sinagoga”, Tal Cual, 12 de febrero de 2009.